lunes, 16 de junio de 2014

Meter miedo y rezar mucho: la delirante receta de los homófobos cristianos para tratar con hijos gays

Meter miedo y rezar mucho: la delirante receta de los homófobos cristianos para tratar con hijos gays 
Para los homófobos cristianos el discurso de rechazo a la homosexualidad suele venir acompañado de amor. Dios ama a los gays y por eso quiere que cambien y dejen de sentirse “falsamente” atraídos por personas de su mismo sexo. Seminarios como los de Richard Cohen, que prometen ayudar a sacar de la homosexualidad a la gente, en contra de toda evidencia científica, siguen estando muy presentes, pero este ‘experto’ no es el único que disemina desinformación en Internet. Hay multitud de personajes que buscan imponer su visión de la sexualidad a costa de todo y que probablemente están genuinamente convencidos de que tienen razón (y de que toda la evidencia científica responde a un elaborado plan del Maligno).

Uno de estos personajes es Larry Tomczak, un pastor cristiano que no duda en considerar que las políticas contra la discriminación LGBT responden a un plan satánico para convertir en homosexual a todo el mundo: “La gente de fe debe despertar a estas conspiraciones demoníacas para destruir el matrimonio y la familia en América y no sorprenderse de que cada vez más niños y jóvenes contemplen pensamientos implantados demoníacamente: ‘Soy gay’ o ‘¿Seré gay?’. Necesitamos consejo divino para estar preparados para manejar esta realidad emergente”. Tomczak ha recopilado la respuesta que desde este ámbito consideran más apropiada cuando un hijo sale del armario y que se puede resumir en rezar mucho y meter miedo al pobre chaval hasta que cambie.

Sus consejos son absolutamente delirantes y dan una medida del infierno al que se enfrentan los jóvenes LGBT en estos ambientes. Destaca la respuesta estándar que aconsejan dar a los hijos cuando confiesan su homosexualidad, porque un padre tiene "la obligación caritativa de dejar las cosas claras":

Hijo/a mío/a, te queremos más de lo que puedes imaginar y Dios nos permitió como pareja unirnos en un acto procreativo que te trajo a este mundo. Tu pensamiento es totalmente inaceptable para Dios y para nosotros. Deshonra a nuestro Señor Jesucristo, que murió en la cruz para salvarnos de nuestros pecados. Contradice su plan eterno para el matrimonio, que se ha mantenido por más de 5.000 años de civilización Occidental. Así que este ‘salir del armario’ tiene que ser salir del engaño y, como el hijo pródigo, volver a Dios y al Padre que te creó, te ama y tiene un destino maravilloso para tu vida. ¿Hemos sido lo suficientemente claros?”.

Tomczak llega incluso a advertir de que el padre y la madre deben estar unidos en esta respuesta firme. Pero lo primero para el experto es rezar y ayunar por el cambio: “No creas que esto es una sentencia de por vida”, afirma el predicador. Lo segundo es meter miedo. No con “datos inventados”, claro está. Sino con estadísticas sobre enfermedades de transmisión sexual y datos, absolutamente fidedignos en su opinión, que demuestran que ninguna historia de amor gay acaba bien porque todos acaban muriendo de una ETS. Esta claro que Tomczak no conoce a muchas parejas gays. También recomienda recordar que “la confusión juvenil sobre la identidad sexual es común”.

Además, por supuesto, hay que buscar culpables. La posibilidad de que el hijo sea realmente gay no entra en sus cálculos. Tiene que haber un adulto malicioso, o un amigo ya ‘convertido’ que está influyendo al menor y lo mejor es interrogar habilidosamente al hijo hasta que confiese. Y también que cuente exactamente por qué piensa que es gay. Entonces hay que evitar cualquier discurso positivo sobre la homosexualidad, especialmente los que tienen un componente cristiano y que, en su opinión, son apóstatas y “lobos con piel de cordero”.

Tomczak remite además a servicios como ‘Lead Them Home’ (‘Llévalos a casa’) que a pesar de afirmar que buscan acabar con la discriminación contra los gays también incluyen esta frase: “NO se trata de pasar por alto la complejidad de factores que posiblemente contribuyen a la orientación homosexual, incluyendo biológicos, hormonales y factores ambientales como la forma de educar a los hijos, varias formas de abuso y otros factores”.
Fuente: Ragap 

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