lunes, 2 de junio de 2014

Juan Carlos I: Un reinado histórico para el colectivo LGBT

Juan Carlos I: Un reinado histórico para el colectivo LGBT 
Los derechos del colectivo LGBT en España ha avanzado, y mucho, desde que el Rey Juan Carlos I llegó al trono. Hoy (2 de junio), el monarca abdica en el Príncipe Felipe, y deja atrás casi cuatro décadas de grandes conquistas sociales.

De ser perseguidos durante el Franquismo, a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo: la democracia ha traído consigo la promulgación de leyes con las que la población LGBT han ganado en reconocimiento, visibilidad y derechos. El Rey las sancionó todas ellas.

La Ley de Vagos y Maleantes, en la que se penalizaba la homosexualidad, estuvo vigente hasta 1970, año en que derivó a la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, que también encarcelaba o internaba en centros psiquiátricos a todas aquellas personas cuya orientación sexual o identidad de género no se adecuaba a “moralidad del régimen”.

En 1975 subió al trono Don Juan Carlos. Cuatro años después, ya con un gobierno elegido democráticamente, se eliminaron varios artículos de la ley, entre ellos el referente a “los actos de homosexualidad”. Desde ese momento (1979), la homosexualidad es legal en España. Esta ley de peligrosidad social fue derogada completamente en 1995. Y en 2001 el Parlamento emitió una ley para borrar las fichas policiales de todas aquellas personas que se habían visto perseguidas por estos motivos.

En 1986 la homosexualidad dejó de ser delito contra el honor en el ejército español. El Código de Justicia Militar español castigaba la homosexualidad hasta entonces con la separación del servicio y entre seis meses y seis años de cárcel.

El final del siglo XX y el principio del XXI fueron cruciales, con cada vez mayor presencia visible del colectivo LGBT en el mundo de la cultura, la política, los medios, y en la calle, con manifestaciones del Orgullo en muchas ciudades del país. La presión y las demandas acabaron por hacer legal en 2005 el mayor logro igualitario hasta la fecha, el matrimonio entre personas del mismo sexo, una ley también firmada por el Rey, a pesar del rechazo de la derecha política y de grupos religiosos. España se convertía en el tercer país en lograrlo, por detrás de Holanda y Bélgica, y un referente a todos los que lo aprobaron después. “Soy el rey de España y no el de Bélgica”, dijo el rey ese año en medio del debate por la legalización del matrimonio, en respuesta a la pregunta de si iba a hacer como Balduino, rey de Bélgica, que en 1990 renunció durante 36 horas a sus prerrogativas constitucionales para no firmar la ley del aborto.

Hoy por hoy, España es uno de los pocos países donde la homosexualidad es legal, son legales la unión civil y el matrimonio entre personas del mismo sexo, las parejas homosexuales pueden adoptar hijos, se puede servir en las fuerzas armadas fuera del armario, existen leyes contra la discriminación contra la comunidad LGBT, y las personas transexuales pueden cambiar legalmente de género. Los otros son Canadá, Holanda, Francia, Bélgica, Gales, Inglaterra, Suecia, Noruega, Dinamarca, Uruguay, Argentina, Sudáfrica y algunos estados de Brasil.

Si bien el mérito de estos avances legislativos es de los movimientos sociales y de las cámaras parlamentarias, ninguna habría sido posible si finalmente la Corona no hubiese ratificado las leyes.

Esa es Historia reciente de España. El futuro, sin embargo, es incierto, y los logros alcanzados podrían ser efímeros. El Príncipe Felipe, probablemente pronto Felipe VI, debe trabajar más aún en esta línea. La nueva Casa Real tiene que encaminarse hacia la consolidación de estos derechos, la normalización y la visibilidad de las familias diversas, la protección de los derechos LGBT y el rechazo del odio y la discriminación.
Fuente: Ragap

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