martes, 17 de junio de 2014

Diez razones por las que Dios ama a los cristianos gays

Diez razones por las que Dios ama a los cristianos gays 
Aunque hay muchos manuales que abordan el tema de la homosexualidad y la religión, el nuevo libro 'Dios y el cristiano gay' cuyo autor es el joven activista homosexual, escritor y orador de 24 años de edad, Matthew Vines, arroja algo de luz sobre el controvertido tema de la práctica religiosa cristiana y las tendencias sexuales, máxime cuando durante siglos se ha usado la Biblia y los textos sagrados para demonizar la homosexualidad.

Una conferencia impartida por Vines colgado en Youtube se hizo viral en marzo de 2012 cuando pronunció un discurso en el College Hill United Methodist Church detallando su creencia de que "la Biblia no aborda directamente y desde luego no condena las relaciones homosexuales comprometidas y basadas en el amor". El video tuvo más de 500.000 reproducciones y prestigiosos diarios como The New York Times le cedieron una columna de opinión. Además, este joven es fundador de El Proyecto de Reforma (The Reformation Project), una organización sin fines de lucro basada en el estudio de la Biblia, que busca reformar las enseñanzas de la Iglesia en la orientación sexual e identidad de género.

Vines expone las 10 razones por las que Dios acepta los cristianos homosexuales:

1. El término "homosexual" no existió hasta 1892. Algunas traducciones modernas de la Biblia dicen que "los homosexuales" no heredarán el reino de Dios pero, ni el concepto, ni la palabra que designan a las personas con exclusiva atracción hacia el mismo sexo existía antes del siglo XIX. Mientras que la Biblia rechaza la conducta de atracción por el mismo sexo y lo tacha de lujurioso, eso es muy diferente de una condena de todos los gays y de las relaciones homosexuales.

2. La orientación sexual es un concepto nuevo, tanto que la tradición cristiana no ha abordado. Muchos cristianos se inspiran en las tradiciones de su fe para dar forma a sus creencias, pero el concepto de orientación sexual es nueva. Hasta las últimas décadas, la atracción hacia el mismo sexo fue colocado en la misma categoría que pecados capitales como la gula o la embriaguez. Como un vicio que, en exceso, cualquiera podría ser propenso a tenerlo, no como la expresión de una orientación sexual. La tradición cristiana nunca ha abordado el concepto moderno de las personas LGBT y sus relaciones.

3. El celibato es un don y no un mandato que la Biblia honra como una buena manera de vivir -Jesús fue célibe, después de todo- pero también deja claro que el celibato debe ser una elección voluntaria. Exigir que todos los gays sean célibes está en desacuerdo con las enseñanzas de la Biblia sobre el celibato, ya que basan la afirmación central de la Escritura en que la creación física de Dios es buena.

4. Condenar las relaciones entre personas del mismo sexo es perjudicial para la comunidad LGBT. Jesús enseñó en el Sermón del Monte, que ‘los buenos árboles dan frutos buenos, mientras que los malos árboles dan frutos malos’. El rechazo de la iglesia de las relaciones entre personas del mismo sexo ha causado un tremendo sufrimiento innecesario a la comunidad LGBT. Esas consecuencias nocivas deberían hacer los cristianos abiertos reconsiderar la enseñanza tradicional de la Iglesia.

5. Se asume comúnmente que Dios destruyó a Sodoma y Gomorra por las relaciones del mismo sexo, pero la única forma de este tipo de comportamiento que describen las Sagradas Escrituras se concibe como perversión de un grupo social, no existen las relaciones amorosas y comprometidas, cuando, en realidad, La Biblia condena explícitamente Sodoma por su arrogancia, la falta de hospitalidad y la apatía hacia los pobres, no por los comportamiento sexuales.

6. Las prohibiciones del Levítico no se aplican a los cristianos. El Levítico condena las relaciones entre personas del mismo sexo tanto como también condena comer carne de cerdo, conejo, o mariscos, el corte de pelo o tener relaciones sexuales durante el período menstrual de una mujer. Ninguna de estas prohibiciones las observan los cristianos.

7.
San Pablo condena la lujuria por el mismo sexo, no amor. Al igual que otros escritores antiguos, Pablo describió la conducta entre personas del mismo sexo como el resultado del deseo sexual excesivo por parte de personas que podrían satisfacerse con las relaciones de distinto sexo. San Pablo describió la tendencia hacia el mismo sexo como una conducta "contra natura" pero también dijo que los hombres que tienen el pelo largo va en contra de la naturaleza. La mayoría de los cristianos leemos estas palabras como una referencia a los convencionalismos culturales.

8. El compromiso en el matrimonio, a menudo, implica la procreación pero, de acuerdo con el Nuevo Testamento, se basa en algo más profundo: Un compromiso de por vida con un compañero. El matrimonio es incluso comparable con la relación entre Cristo y la Iglesia. Los principios básicos se aplican del mismo modo que a las parejas del mismo sexo.

9. Desde el principio del Génesis, los seres humanos son descritos teniendo una necesidad biológica de emparejarse, al igual que el mismo Dios es relacional. La sexualidad es una parte fundamental de lo que significa ser una persona y, para condenar la sexualidad, dañan directamente a las personas LGBT y su capacidad para tener una relación con otra persona y con Dios.

10. Los cristianos fieles ya están adoptando a hermanos y hermanas LGBT. Presbiterianos y episcopales están ordenando a clero gay. Hay una semilla de cambio en las iglesias evangélicas también. En el mes de noviembre próximo, el Proyecto de Reforma será la sede de una conferencia a la que acudirán más de 900 cristianos LGBT en Washington para poner de manifiesto que el movimiento por el cambio en las iglesias conservadoras es sólo el comienzo del germen de una nueva Iglesia cristiana inclusiva. Lástima que en este movimiento, los cristianos vayan muchos siglos por detrás.
Fuente: Ragap

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