martes, 27 de mayo de 2014

¿Y si estas películas hubieran sido lésbicas?

El pasado 26 de Abril fue el Día de la Visibilidad Lésbica. Pensé en ir al cine con mi novia y lucir y presumir de nuestro amor por la calle, agarrándonos de la mano, mirándola con ternura, compartiendo confidencias y besos sin pudor. Sin ocultarnos de las miradas indiscretas de aquellos que quisieran “escandalizarse” mientras paseábamos por la calle o tomábamos algo en alguna terraza. Pero a falta de novia decidí que, ya si eso, salía yo sola a la calle para que me vieran, me diera un poco el aire dando una vueltecita y me iba al cine.

A la salida me dio por pensar, ya que la película tampoco fue gran cosa, y menos mal que no invité a la novia que no tengo porque fijo que lo primero que me hubiera dicho al salir es “La próxima vez elijo yo, bonita” y con razón.

Pero volvamos al tema que nos ocupa realmente. Películas lésbicas.  A la salida del cine empecé a darle vueltas a la idea de por qué habrá tan pocas películas de mujeres, cuyos personajes principales sean mujeres o cuyas protagonistas sean chicas lesbianas en películas de “heteros”. Por ejemplo, un Crepúsculo donde Edward Cullen, también, sea una chica y Bella se enamore, sufra y siga manteniendo esa cara inexpresiva y de continuo tormento, simulando un amor inmenso, hacia su nueva partenaire vampírica , no suena mal.

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O un Titanic interpretado por dos mujeres. Que Jack, fuera Jacky, y conociera a Rose y vivieran ese amor furtivo, romántico, hermoso e incluso salvaje. Y por supuesto un Titanic donde Rose acabara haciendo sitio a Jacky en la tabla al hundirse el barco, porque tod@s sabemos que en esa tabla había sitio para dos.
O ¿por qué tiene que haber una película oscarizada acerca del amor entre dos chicos como Brokeback Mountain y no hay una igual pero de mujeres? ¡Ah si! Espera… Habitación en Roma… Esa gran película de chicas, con una gran trama y excelente diseño de vestuario que nunca entenderé por qué no se llevó el Goya a Mejor Vestuario.

¿Por qué no existen más películas donde se vea de forma natural que la protagonista es una mujer lesbiana? Con esposa o sin ella, con novia, amantes, líos de una noche, o incluso soltera. Bueno, vale, la historia de una mujer lesbiana soltera, puede que solo diera para un documental animal acerca de los gatos, pero también tienen derecho a tener su hueco…

Soy de las que ve todo tipo de películas, da igual el género, temática o procedencia, si es bueno, merece la pena verlo. Me encanta el cine, a poder ser cine español, pero intentaré no meterlo en este berenjenal en el que me voy a meter, que ya bastante tiene con el 21% de IVA, la crisis y con ser español.

Así que, perdón por los sacrilegios y destrozos que ya he escrito y escribiré a continuación sobre algunas películas pero… Imaginaos por un momento que de los millones de películas que se han hecho las protagonistas hubieran sido mujeres lesbianas. Ahora, intentad borrar de vuestra cara esa sonrisilla y de vuestra mente esas imágenes y centrémonos en cómo hubieran sido algunas películas conocidas si sus personajes protagonistas hubieran sido lesbianas.

¿Qué hubiera pasado si en una película romántica por excelencia como Pretty Woman las dos protagonistas hubieran sido mujeres? Cambiar a ese gentleman ocioso y que le sobraba el dinero, que una noche decide buscar compañía por una importante ejecutiva de alto nivel que decide pasar y regalar un buen rato, de unos 90 minutos que dura la película, a Julia Roberts… Pues, que bien pensado y conociéndonos un poco, al final una de las dos acabaría más enganchada que la otra, empezarían los celos y pequeñas discusiones, y la película, con la que todas hemos soñado que venga nuestra “princesa azul” a buscarnos, acabaría convirtiéndose en un bollodrama. Pero al menos, seguro, que fue bonito mientras duró.

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¿Y con un clásico como Casablanca? Convertir a ese Rick (Humphrey Bogart) en mujer, lesbiana, algo borde, herida aún por el paso de otras mujeres por su vida, desencantada con todo pero con un encanto que engancha, con frases tipo “No es por ti, soy yo”, “No estoy en mi momento”, “Es por tu bien, no te convengo”, “Te quiero pero…”… Lo dicho, ¡un clásico!

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O más fácil, intentar convertir una película meramente comercial y cuya única intención es “vender” a sus actores para llenar salas de cine como Señor y Señora Smith. En pantalla, Angelina Jolie y Brad Pitt, ahora, quitemos al amigo Brad y pongamos a cualquier mujer que sea igual de atractiva, elegante, impresionante, fascinante… que su partenaire (si es que fuera eso posible) e imaginároslas como matrimonio que se mienten un poco porque son espías, que acaban teniendo escenas sugestivas y sensuales de lucha, acción… pero que en el fondo se quieren… ¡Matar! A la larga, también es el día a día de una pareja, pero que visto con dos mujeres explosivas, como que queda mejor, y acabas deseando que las broncas con tu pareja fueran como esas y que no terminaran como el rosario de la Aurora.

Y ya que nos ponemos, ¿por qué no imaginar un James Bond donde el agente secreto 007 sea una mujer, Jane Bond, con esa elegancia, ese misterio, vestida de traje, que luche contra los espías? ¿Que en vez de beber “Martini mezclado, no agitado”, se pida un Gin Tonic, que ahora se ha puesto tan de moda, y se lleve de calle a todas esas guapas mujeres que aparecen en la saga…? ¡Yo lo veo! De hecho, es de una de las pocas películas que no le veo peros.

También hay películas mas actuales como Her que sería exactamente igual pero con una protagonista femenina, ya que, a día de hoy, existe una extraña tendencia o manía de mantener una relación con tu pareja más por móvil que en persona y a la hora de dejarlo lo mismo, más por móvil que en persona. En el caso de esta película la diferencia con la vida real es mínima.

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¿Y qué decir de la trilogía Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer? Si las protagonistas fueran dos mujeres, sería más o menos parecida, igual de intensa, igual de bonita, romántica, atrayente, con conversaciones profundas, interesantes… Con el puedo y no quiero, quiero y no puedo que tiene la trama, el “No es el momento”, tener otras parejas, reencuentros, recaídas… Pero, estoy convencida, de que al ser dos mujeres la pareja protagonista no acabaría igual que en la película original y se quedaría todo en un recordarlo siempre igual de intenso y bonito.

También se podría llevar al cine, con un personaje protagonista lesbiana, Tiburón. La historia, sus protagonistas, la localización cambiaría mucho pero la esencia sería la misma. Esa chica que sabe cuándo, dónde y a quién atacar, que no falla y si lo hace sabe que siempre hay otra presa cerca… Así se acabaría convirtiendo en un documental a lo Félix Rodríguez de la Fuente “La hembra alfa se decide a atacar a su presa, indefensa, desprevenida, ahora que sus amigas la han dejado sola.”

En definitiva, hacer películas cuyos personajes protagonistas sean mujeres lesbianas es todo un filón. Ya sea por lo estéticamente bonito que pueda resulta ver mujeres en pantalla o por el juego que pueden dar las historias y las nuevas versiones merecería la pena que se lo planteara la industria cinematográfica.

Pero mejor dejar el cine como está, porque ya tenemos bastante nosotras mismas con las películas que nos montamos y sufrimos en nuestra vida diaria, que más de una, y de dos,  a veces hacen méritos para ganar un Óscar y sin ser actriz, como para ir al cine y encontrarte con más de lo mismo.

Mejor ir al cine a distraerse y salir imaginando cómo sería si las protagonistas hubieran sido chicas, o mejor aún, llevar acabo aquello que imaginamos tras ver una película… Eso sí, sólo las de comedia o románticas, intentad evitar las de drama y terror, esas, sólo y exclusivamente, para el celuloide.

Que lo bueno que tiene el cine, sean cuales sean sus protagonistas, es la posibilidad de imaginar y transportarte a otros mundos, acabes viendo o no la película, porque, si la ves sola no hay problema, pero ya se sabe, que si acabas intentando ver una película con tu pareja pocas veces la acabas viendo entera, pero en cualquiera de los casos acabas “transportándote a otros mundos”.
Carlota Asecas
Fuente: Mirales.com

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