lunes, 12 de mayo de 2014

Lo bueno y lo malo de Copenhague como anfitriona de Eurovisión 2014

Lo bueno y lo malo de Copenhague como anfitriona de Eurovisión 2014 
Dinamarca ha pasado el testigo a Austria como anfitriona de Eurovisión, gracias a la victoria de Conchita Wurst en Copenhague el pasado sábado (10 de mayo). Ahora es el momento de hacer balance sobre cómo ha funcionado la capital danesa durante la semana del festival. Te contamos lo que hicieron bien y lo que hicieron mal.

LO BUENO

- Llegar y salir de la ciudad conectados. Tanto en el aeropuerto, como en los aviones de compañías como Norwegian que operan en Copenhague, el WIFI está disponible y gratuito. Permite a los viajeros disfrutar online de toda la actualidad de Eurovisión también durante el vuelo.

- Ambiente gay. La ciudad ha mostrado su imagen más tolerante, con campañas en pro de la diversidad sexual para captar el turismo gay.

- Bodas multitudinarias. El Ayuntamiento de la ciudad ha aprovechado que durante la semana de Eurovisión se celebra el 25 aniversario de la aprobación de la unión civil igualitaria para celebrar bodas gays y heteros multitudinarias durante tres días en lugares emblemáticos de la ciudad.

- Plaza del orgullo.
Los organizadores del Orgullo saben que eurovisión en un filón para el turismo LGBT, con un 85% de visitantes gays. Por eso durante toda la semana han tenido una plaza con fiesta gay día y noche.

- El Eurovillage y la Milla del Eurofán. La avenida y toda una plaza céntricas dedicadas a Eurovisión este año han tenido un papel muy destacado en la vida de la ciudad. Conciertos a todas horas y buen ambiente en general con Eurovisión en la calle.

- El espectáculo televisivo: excelentes los montajes técnicos y artísticos para el show emitido por televisión a millones de espectadores.

- Luz, sonido e imagen en directo, de buena calidad, y con efectos especiales espectaculares.


LO MALO


- El B&W Hallerne, recinto que se celebró el evento, dejó mucho que desear. El edificio, con paredes sucias, es una nave de un antiguo astillero abandonado desde hace 20 años que ha dado al festival la imagen poligonera que no merece. Las carpas de alrededor daban más la impresión de celebrar una verbena que un festival europeo.

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El barrizal de los accesos, muchos de ellos sin alquitranar, se convertía en un auténtico peligro par quienes llegaban al recinto, o salían de él, y que han sido más de 15.000 personas cada noche. Además, precisamente la escasez de entradas y salidas ha provocado enormes aglomeraciones que afortunadamente no han causado ninguna desgracia.

- Celebrar Eurovisión en una isla separada del casco histórico y del resto de la ciudad complicaba la llegada de los espectadores. Solo había tres posibilidades: taxis caros, buses repletos con una única ruta que cruzaban por un solo puente, o barcos que atravesaban el canal. Muchos de los barcos estaban descubiertos, y la noche y la lluvia hacían de esta opción la más temeraria.

- Un graderío mal organizado.
Los de los extremos de los laterales no podían disfrutar de la gala dignamente. Prácticamente vieron a los cantantes de espaldas. Además, el hecho de cambiar la numeración de los sillones una vez ya vendidos muchos de ellos consiguió cabrear a muchos eurfans.
Fuente: Ragap


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