lunes, 5 de mayo de 2014

El proceso de la orientación sexual: Consejos para padres e hijos

El proceso de la orientación sexual: Consejos para padres e hijos 
Para empezar, te querría hacer estas preguntas: ¿Estás contento/a con tu cuerpo? ¿te gustas? ¿gustas a los demás sean de tu mismo sexo o no? ¿recibes piropos por tu físico? ¿eres centro de atención de miradas?

Como sabemos y estarás experimentando, durante la pubertad-adolescencia se produce una revolución en nuestro cuerpo de resultados desconocidos para nosotros mimos. Cuando somos niños no tenemos ni idea de cómo nos desarrollaremos en los años críticos. Tampoco nos importa demasiado hasta que vemos los cambios de nuestros compañeros de clase más precoces, entonces sabemos que antes o después nos tocará a nosotros.

Por otro lado, empezamos a recibir comentarios más o menos bienintencionados de los adultos próximos: ¡cómo te has puesto! ¡ya eres un hombrecito/mujercita! ¿tienes novi@?

Y, en estas ¿puedes comprobar que los sentimientos van desde el asombro, la vergüenza, el cabreo, la negación, el deseo de volver a la infancia que estamos abandonando o, por el contrario , asumes con normalidad todos estos cambios que estás experimentando?. Desde mi perspectiva, ello dependerá básicamente de ciertos factores que, sin ánimo de ser completamente exhaustiva, mencionaré  si anticipabas el cambio, y por tanto eras consciente de lo que estaba por venir o te llegó de repente. si el desarrollo de tu cuerpo es conforme a los modelos de belleza o por el contrario no cumple los cánones si tienes una relación de confianza con tus padres para poder expresarles tus sentimientos y recibir orientación, o te encontrabas solo y preocupado.

Para la mayoría de las personas los cambios empiezan a producirse entre los 12-14 años y continúan a lo largo de toda la adolescencia, En esta etapa a las chicas les viene la regla y con ello los pechos se les agrandan y a los chicos les sale pelo en la cara y el pene les crece. Si todo se desenvuelve de forma más o menos armónica nuestro cuerpo será fuente de mucha satisfacción, en caso contrario será motivo de ansiedad, tristeza y aislamiento.

Veamos este segundo caso. Puede ocurrir que nuestro aspecto cambie de manera no deseada: quizás te salgan granos por toda la cara que no sean bienvenidos; las chicas pueden desarrollar prominentes caderas y muslos; los pectorales y altura de los chicos pueden no crecer en demasía; puede que siendo chica te salga pelo donde no quieres y en cambio, siendo varón, seas completamente lampiño; a lo mejor te atraen o atraes a los de tu mismo sexo; quizás siendo chico tu voz no sea tan grave como te gustaría o tengas amaneramiento y siendo chica tus gestos sean demasiado masculinos, quizás seas objeto de "comentarios" o se te defina con palabras como "marimacho" o "marica".

¿Afecta eso a tu forma de relacionarte con los demás? ¿Miras a tus compañeros de clase y sientes envidia de su cuerpo? ¿Influye en tus notas, tu concentración y atención en clase o a tu interés por los estudios? ¿Haces comentarios más o menos velados que no reciben una respuesta comprensiva y alentadora? ¿Con quién compartes tus inquietudes?

Casi todo lo que menciono me ocurrió a mí misma también. A los 13 años me vino la regla y para mi asombro mi cuerpo pasó de ser delgado y atlético a no caberme la ropa ni poder ponerme las botas recién compradas en cuestión de semanas. Todo tipo de complejos me invadieron. Para colmo cada chico que me gustaba de clase, me lo quitaba una compañera a la que yo se lo confesaba, seguramente porque era más delgada y más guapa que yo. Mi madre, sin saber cómo me afectaría, me cortó la cola que había llevado toda mi vida, y mi cara indefinida y mis ademanes "poco femeninos" hacían que me confundieran con un chico. Mis amigas, muy exitosas y femeninas ellas, me propusieron el juego de ligarme a una chica y ¡yo me quería morir!.

Mi madre lo sabía pero lo minimizaba, su ideal de hija era la casta y asexuada. Estábamos en los años 70. A los 16 años hice mi primer ayuno: dejé de comer durante tres días a ver si los pantalones se me despegaban de los muslos, para mi asombro, no ocurrió, la desesperación fue máxima. Entonces empecé a montar en bicicleta y hacer una dieta por mi cuenta. Ese verano tuve comportamientos con la comida que luego supe rozaban la anorexia. Por otro lado no quiero dar la impresión de haber sido una chica mal adaptada pues no era así: era buena estudiante, popular, los chicos me pedían salir y a todos les decía que no, ninguno me gustaba. Yo prefería los amores platónicos y de esos tuve unos cuantos. Visto con la perspectiva del tiempo quizás lo que pasaba es que rehuía el contacto físico por miedo o inseguridad así que siempre veía algún defecto en ellos.

La búsqueda de la identidad comienza con la niñez perdida y se prolonga durante años. No es un camino fácil. La identidad sexual concretamente, puede que se adquiera después de haber tenido diferentes experiencias sexuales con personas del mismo sexo y distinto. Según Troiden (1989) hasta la identidad homosexual se pasa por cuatro etapas: sensibilización, confusión de identidad, aceptación de la identidad y compromiso. Esta última fase es la más compleja y no todos la logran completar.

Según una encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) realizada a jóvenes españoles de 12-29 años, en noviembre de 2010, sobre sexualidad, estos se consideran bien informados, sus fuentes son sus amigos, y los centros educativos además de sus madres (los padres son menos confidentes), ¡aunque en casa no se hable de estos temas!. Al 62% les resultaría difícil contárselo a su padre y al 51% a su madre. Por otro lado, casi el 5% se confiesa no heterosexual puro.

Y CONCLUYO haciendo un llamamiento a padres-madres: ¡abrid vuestras mentes y permitid a vuestros hijos adolescentes la comunicación profunda y sincera ausente de juicio que tanto necesitan en momentos convulsos y críticos de su evolución física y psicológica. Hijos adolescentes ¡exigid y abrid espacios en casa para el diálogo!

Está comprobado que una buena comunicación en el hogar aumenta la autoestima y la satisfacción con la vida. Si deseamos la felicidad de nuestros hijos a corto y largo plazo, la conversación honesta y carente de tabús es la mejor medicina. Es preventiva de trastornos psicológicos de todo tipo muy propios de esta edad así como de conductas dañinas.

El coaching es una buena herramienta en caso de no saber o no poder hacer frente a una situación que se nos ha ido de las manos, pues explora en los puntos fuertes del carácter juvenil.
Fuente: Ragap

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