jueves, 15 de mayo de 2014

Bollogamia, o esa curiosa manera en que nos relacionamos las lesbianas

Queridas hermanas. Sí, digo hermanas porque estamos todas unidas unas con otras con los lazos invisibles de la Bollogamia, y es de eso precisamente de lo que voy a divagar hoy. Todas conocemos la famosa teoría de los “seis grados de separación“, aquella que dice que todos estamos separados unos de otros como máximo por cinco personas interpuestas; pues bien, me atrevería a decir que en este mundo bollo esa separación se limita como mucho a dos personas. Es decir, habría como máximo “tres grados de separación”. Además, ya no es sólo que unas nos separemos de otras a través de una o dos personas “conocidas”, es peor aún: es que unas estemos unidas con otras a través de ex novias o ex rollos, amigas o ex amigas, todo eso mezclado en forma de cocktail molotov. Pensadlo durante un segundo: mira a tu novia, a tu ligue a tu ex novia. ¿Acaso no ha estado con alguna amiga tuya, conocida, novia de una amiga? ¿La ex de una amiga tuya? ¿Es la ex de tu ex? ¿La ex de la ex de tu ex? Las combinaciones son infinitas como espejos que se reflejan el uno frente al otro. Este mundo es así y… LO SABES, como diría Julio Iglesias.

relaciones lesbicas

Toda esta Bollogamia existente se da por muchos factores, pero desde mi punto de vista dos son decisivos:
1.       No somos “tantas” las mujeres homosexuales como las heterosexuales (según últimos estudios aproximadamente un 20% de la población femenina). Este 20% se relacionan y, sobre todo, se enrollan unas con otras (algunas se enrollan con alguna del 80% restante como bien sabéis, pero eso ya es otra historia).

2.       Además vamos todas siempre a los mismos bares como si no hubiera un mañana y como si todos los días fueran el día de la marmota. Siempre he pensado que hay determinados bares que son como el bingo. Entras un día, ves 15 parejas, se produce el efecto centrifugador de bombo del bingo y  cuando vuelves al mes siguiente ves otra vez 15 parejas, pero todas han cambiado y ya nadie está con quien estaba. Todos esos cambios producidos con una aleatoriedad escalofriante producida por las hormonas femeninas en ferviente ebullición y, sin lógica alguna, por eso vuelves al mes siguiente y el efecto bombo ha vuelto a cambiar las parejas.

Estos son principalmente los motivos por los que se multiplica de forma exponencial y con progresión geométrica la posibilidad de tener “ex” en común y que vivamos sumergidas en una enfermiza variación de esa famosa canción de los 90 que decía algo así como “huy, vaya lío, las amigas de mi ex novia son mis “amigas” (entiéndase “amiga” como futurible), o la versión 2.0. hardcore, “las ex novias de mis ex novias son mis futuribles”.

Siendo algo más serias (como podéis ver, estoy exagerando un poco que hay alguna que se lo toma todo demasiado en serio), esto de la Bollogamia es “chungo”, y se dan muchas situaciones surrealistas, a veces para bien: de repente te vas de excursión al campo y te das cuenta que te has acostado con todas con las presentes. Por supuesto, te sientes un poco puta, pero luego ves hay muy buen rollo y no hay historias turbias porque aunque todo acabara, nunca hubo mentiras y al final queda el cariño.

Sin embargo la mayoría de las veces lo surrealista es para mal y se producen auténticos dramas y escenas en los bares de los que he hablado, donde de pronto aparece una de nosotras a vaciar sacos de pertenencias de su “ex novia” en mitad de la pista de baile, tirando tangas junto con servilletas con notitas de amor escritas con pintalabios a la cara de la “ex” y de paso, a la “novia de la ex” que era su “amiga”, todo ello con desborde de lágrimas y llena de mocos nivel “Adèle” (*ver La vida de Adèle) y de la canción del buen rollo de antes pasamos a la versión dance de la canción de Alaska (ahora Fangoria) “Cómo pudiste hacerme esto a mí, yo que te hubiese querido hasta el fin…” cuchillo en mano incluido (esto ya es exageración; el resto, verídico). Señoras, el drama está servido.

Cada día tengo más amigas que en su desesperado intento de huir de la Bollogamia se embarcan en la imposible misión de intentar conocer  a alguien “puro”, alguien que no haya sido “maleada” o que no haya compartido ningún fluido por nadie que conozcan por temas de higiene (no sólo mental). Todavía hay mujeres que consideran que hay cosas “sagradas”, y que por mucho que les gustara no se liarían con a ex de una amiga.

La Bollogamia produce situaciones difíciles de digerir que no se producen en el mundo “hetero”. Dejar una relación con una chica y romper el vínculo es muy complicado, más que con un hombre. Más complicado aún es cuando esa persona de la que sigues de alguna manera “colgada” se pone a salir con una conocida, una amiga, tu propia ex, y encima las tienes que ver frecuentemente porque o está en tu grupo o te las encuentras en los bares. Hay que tener la cabeza muy en su sitio y ser una persona “fuerte” para que este tipo de cosas no te “afecten” demasiado, pero tampoco tan fuerte como para que no te afecten nada y perder completamente la inocencia o mucho menos, la ilusión.

Os enumero algunos “trucos” que se me ocurren para hacerlo todo más llevadero o llevarlo todo con más dignidad.

1.       Rendición. La Bollogamia existe. Es difícil que encuentres a una chica que no se haya visto envuelta con alguien de tu círculo. Asúmelo. Piensa que por muchas cosas que te hayan contado de ella, las personas cambian, evolucionan y aprenden. Conoce a esa chica que te gusta por ti misma y no dejes que personas de tu entorno te contaminen.

2.       Sinceridad. Sé siempre sincera. No somos dueños de nuestros sentimientos, pero sí de nuestros actos. No engañes, si en algún momento te empieza a gustar la ex de una buena amiga, si ves que es una cosa que no puedes controlar, a la primera persona que se lo debes decir es a esa buena amiga tuya. A partir de ahí, ya os arreglaréis y veréis lo que pasa.

3.     Exilio temporal: si te hace daño tanta endogamia, intenta huir un poco de ella. Prueba conocer gente que esté un poco desconectada. Si te hace daño ir a determinados bares por alguna historia, no vayas temporalmente. Seguirán existiendo siempre y ahora hay mil formas de conocer chicas. Ya volverás cuando estés curada y además no te tendrán tan vista.

4.    Nuevas tecnologías. Intenta conocer a nuevas personas a través de aplicaciones para el móvil como el Brenda (en el Brenda también hay Bollogamia, ojo, lo que pasa es que con tantos perfiles misteriosos se tarda más en reconocer), o redes sociales, Twitter, o por ejemplo LinkedIn (proliferan ahora grupos profesionales de estas características, ¡nunca se sabe!).

5.     Las ex no existen (qué más quisiéramos). Por último, para evitar historias retorcidas, no hables con tu nueva novia, rollo o lo que sea de tu ex, ni mucho, ni poco, ni explicando el daño que te hizo, o cómo era de mala. ¿Por qué? Porque entonces tu ex estará en la mente de tu nueva novia más aún de lo que están las ex con las que siempre nos comparamos, y la curiosidad es muy peligrosa. Las mujeres somos curiosas y morbosas, las historias luego se complican, tu ex conoce a esa ex de la que tanto le hablabas y como es lógico pasa lo que pasa. Creedme, sé de lo que hablo.

En resumen, hazte fuerte para no sufrir con toda esta Bollogamia, pero no tanto para acabar volviéndote una cínica y no creer en el amor ni en la amistad. El amor y la amistad verdadera existen, para encontrarlos, hay que besar muchas ranas (aunque hayan sido inevitablemente besadas por alguna amiga), y dejar en el camino a algunas de esas “amigas” que al final, te han salido rana.
Julieta Lamoto
Fuente: Mirales.com

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