domingo, 11 de mayo de 2014

Argumentos con los que desmontar la homofobia

Argumentos con los que desmontar la homofobia 
Se acerca el 17 de mayo, día en que se celebra el Día contra la Homofobia debido a que en esa fecha la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad. Se trata de una reivindicación muy necesaria por la persecución e impedimentos que tiene que soportar el colectivo LGBT y, a pesar de la multitud de países contrarios a reconocer los derechos de todos por igual, cada año crece el número de estos estados que celebran este día.

La homofobia es la “aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”, por lo que, al tratarse de un rechazo “obsesivo” parece que ni siquiera los argumentos racionales y fundamentados en poderosas razones servirían para luchar contra estas ideas preconcebidas, pero aún así lo vamos a intentar.

Para empezar, tiene que quedar claro que la homosexualidad no es una enfermedad (ya lo dice la OMS), mientras que la homofobia sí lo es. Por tanto quienes necesitan ayuda no son las personas homosexuales, sino las que muestran esos comportamientos homófobos con los que ni viven ni dejan vivir.

La sexualidad de una persona se desarrolla durante su crecimiento natural desde las primeras etapas de la gestación junto a un proceso hormonal y a otros factores externos, por lo que se tiene que hablar de un proceso natural científicamente hablando, aunque a muchos no les guste o no lo entiendan. De hecho, hay multitud de estudios científicos que avalan los diferentes procesos hormonales y cerebrales entre homosexuales y heterosexuales e, incluso, pruebas de comportamientos gays entre diferentes especies animales, siendo ya mucho más complicado que se pueda hablar de la homosexualidad como algo anti-natural.

La religión y sus imposiciones siempre han sido una de las principales fuentes de críticas hacia el el colectivo LGBT y su estilo de vida, tachando a éstos de mantener relaciones anti-naturales, cuando lo que depuran todas esas críticas es un odio extremo hacia el diferente que poco tiene que ver con las enseñanzas religiosas en su origen. Si lo que predican es el amor, ¿por qué fomentan el odio?

Pero si hay algo contra lo que no se puede luchar, por muy obsesionado que se esté en contra de algo, es contra el amor. Son inútiles los múltiples intentos de las personas homófobas de desprestigiar o desacreditar al colectivo LGBT porque el amor se acaba imponiendo y se demuestra que da lo mismo el género de las personas que se aman mientras exista esa chispa que mueve el mundo.
Fuente: Ragap

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