jueves, 3 de abril de 2014

Mi novia me dejó por WhatsApp

Whatsapp-rompe-parejas 


¡Es el amor de vida! ¿Cómo puedo sentir tanto en tan poco tiempo? Tengo que reconocer que estoy ¡enamorada! Yo esto no lo había sentido por nadie…

Sí, así es, así me siento. La conocí una noche, y después de una larga charla y miradas penetrantes, decidimos darnos los teléfonos. Y es que la chica es tan atenta. Hablamos a todas horas, ¡a todas! En tan sólo 2 días, sabemos perfectamente lo que hacemos cada una. A qué hora entramos en el trabajo, cuando y qué comemos, si nos retrasamos en el curro, si estoy o no cansada, si decido ir a hacer deporte, con quién estoy y, cómo no, nos enviamos fotos. Y es que la chica es ¡¡más graciosa!! Me manda fotos en el coche, en el trabajo, con gente que no conozco… ¡esto promete!

Por las noches, hablamos por teléfono, y justo después de colgar… ¡Ay! ya estamos conectadas de nuevo diciéndonos que nos ha encantado hablar, que me gusta tu voz… Después de eso, hay un parón, hasta que nos damos las buenas noches. ¡Oh! Qué bonito lo que me dice, que sueñe con ella, que le encantaría estar ahí conmigo, que me abrazaría… y me manda emoticones con corazones…

Ya llevamos juntas más de 2 semanas, y no hay día que no me escriba y me diga a todas horas qué hace. En este tiempo, y aunque ella no lo crea, en una frase por WhatsApp soy capaz de adivinar que le pasa algo. Ella me dice que no, que está bien, y yo le digo que no, que no me engañe, que sé muy bien cuando escribe una cosa y cuando escribe otra. Cuando me envía muñecos dando un beso sin corazones, ¡blanco y en botella! ¡¡Le pasa algo fijo!!

El otro día, por la mañana, iba camino al curro y veía que estaba conectada y claro, todas las mañanas es ella quien me escribe porque entra a currar antes. Esperé y esperé y nada, ya eran las 10 de la mañana y ella ahí conectada y sin decir ni pío. Me dio por mirar el estado y decía algo así: “no vivas para nadie que no viva para ti” fue leer eso y más claro aún, HA TENIDO PROBLEMAS CON LA EX. Mi desesperación fue tal que me vi en la obligación de investigar más a fondo: decidí buscar pruebas en Facebook. Entré en su perfil, y ale, ahí estaba, conectada y sin decir ni pío. Con todo el dolor de mi corazón y con dos amigos en común, me metí en sus fotos. Y sí, es que las mujeres tenemos un sexto sentido, y a mí esta tal María Fernández con esa foto de perfil enseñándolo todo no me gustó ni un pelo. A todo, a todo le daba me gusta de mi chica, comentarios de qué guapa eres, te echo de menos… y claro, las fechas de los me gustan eran muy recientes. A mí esta tía no me gustó ni un pelo y me metí en su perfil, a ver que tenía visible… y claro, desviaba mi pensamiento en pensar “Tranquila si es hetero fijo” pero no, sus gustos eran todos: chueca.com lesmadrid, ¡estaba bien claro! Mis nervios aumentaban por momentos. Decidí darme otra oportunidad, y me metí en su twitter. Y ahí estaba ella, la tal María Fernández, retuit por aquí por allá, fotos del orgullo con ella…

A pesar de todo, quise tenerlo más claro y me metí en el instgram de mi chica. Y ahí estaba mi novia, con fotos de frases de ser feliz, la vida es dura, etcétera, y justo en la época en la que me conoció, no me cuadraba nada y mis nervios salieron a flote, así que me decidí a escribirle por WhatsApp.

Yo: Hola, qué pasa que no dices nada… No te has acordado de mí en toda la mañana, ¿no?
Ella: ¡Hola, guapa! Ando muy liada en el curro, de un lado para otro… Me acordé pero no pude enviarte nada, que ando con mis jefes. Sólo leo el WhatsApp.
Yo: Ammmm
Ella: ¿Estás bien?
Yo: Sí, ¿por?
Ella: No sé, estás muy seca, perdona por no escribirte.
Yo: Es que mira, bueno, déjalo… Ya hablamos. Besos.

mirales.es 

Esa fue mi conversación, mi mosqueo era tal, que no me podía creer que tuviera a otra. Pasaron los días y todo fue a peor. Conversaciones de qué tal, ¿como estás? ¡Vamos! Como si fuéramos amigas y encima ella conectada a todas horas. Quise arreglar las cosas un poco, y decidí darle un me gusta a una foto suya de Facebook, (qué menos que te lo devuelva con otro me gusta) pues nada. Al final, le escribí y le dije que no sentíamos lo mismo, que yo esperaba otra cosa de ella y que me parecía increíble que no me contara todo lo que me tenía que contar, que su actitud conmigo había cambiado.

Su asombro por todo esto fue tal, que empezamos a discutir por WhatsApp, acabando la conversación con un “Tía, te has rayado demasiado”. Y yo, muy metida en mi papel, seguí creyendo que ella estaba con otra. Pasaron los días, y nada, la veía conectada y empecé a tener obsesión por sus estados de conexión y pasotismo hacia mí.

Acabé por eliminarla del Facebook, bloqueándola en WhatsApp, dejándola de seguir en Twitter e Instagram. No quería saber nada de ella, me había hecho mucho daño.

Pasaron los días y me encontré a una amiga en común, y hablando del tema, me informó de que ella me quería, que le hubiera gustado conocerme más pero que con una persona que se raya tanto, no le da muy buenas sensaciones. De piedra me quedé.

Y es que, amigas, las redes sociales y el WhatsApp te hacen de ser una persona que no eres. Te mientes a ti mismo, te rayas por cosas que no existen, te crees que conoces a esa persona y no la conoces de nada, te crees que te has enamorado de alguien sólo por conversaciones, te vuelves loca por sus conexiones, te vuelves como un agente del CSI, investigas a todas horas buscando pruebas de algo, ¡lo que sea!.

Así que chicas, no os rayéis más, quedad con ella, haced cosas, conocedla a la cara, hablad en persona y dejaos de tanto WhatsApp.
Y utilizad el LINE que se raya una menos.
Fuente: Mirales.com

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