domingo, 27 de abril de 2014

Hechos científicos que nos indican cómo ser más atractivos y sexys

Hechos científicos que nos indican cómo ser más atractivos y sexys 


Aunque resulta difícil saber qué es lo que realmente nos atrae de las personas, y aunque muchas veces no responde meramente a una cuestión biológica sino también cultural, la ciencia no cesa en su intento de dar con algunas claves que resultan atractivas de los seres humanos en celo.
Rebecca Coffey, periodista científica y comentarista en la Vermont Public Radio, ha recopilado algunas conclusiones que se derivan de diversos estudios científicos para alumbrar las preguntas al respecto de tan inabarcable tema. En un artículo del Pyschology Today resume algunos de los puntos que nos hacen ser más atractivos, o que resultan más magnéticos para el sexo opuesto.
1. El ombligo
Aki Sinkkonen, de la University of Helsinki, sugiere que a lo largo de los siglos el ombligo de las mujeres ha sido un signo de su vigor sexual y reproductivo. Basándose en el testimonio de los hombres entrevistados en diferentes investigaciones, observó que los ombligos profundos de las mujeres resultan muy atractivos. Profundos (aunque no demasiados) y delicados, son un buen síntoma de una sexualidad potente.
2. El olor
Es uno de los elementos más determinantes a la hora de suscitar atractivo físico, y muy difícil de combatir en ocasiones. Hay gente que tiene un olor demasiado fuerte, al margen de las veces que se duche. En un estudio en Philadelphia se hizo un test químico muy sencillo en 353 personas que producían un mal olor que no podía explicarse gracias a la falta de higiene, las flatulencias o los problemas dentales. Descubrieron que un tercio de estas personas tenía trimetilaminuria (TMAU), un desorden metabólico que conlleva un defecto en la normal producción de la enzima FMO3. En consecuencia, el organismo pierde la capacidad de degradar la trimetilamina (TMA), que se acumula en el cuerpo y se libera a través de la transpiración, la orina y el aliento: de ahí el mal olor de las personas que la padecen.
3. Los caballeros las prefieren rubias
En la University of Wroclaw (Polonia) se les mostró a 360 hombres fotografías de una misma mujer cuyo color de pelo variaba: rubia, castaña y morena. Además, se manipularon las fotografías haciendo que la mujer variase de edad: 20, 30 y 40 años. La gran mayoría de los hombres consideró a la mujer rubia más joven de la edad que le correspondía, favor del que no gozaron las otras tonalidades de pelo.
En la misma línea, la University of South Brittany (Francia) comprobó que las autoestopistas rubias tienen más posibilidades de ser recogidas en la carretera, y una encuesta realizada a través de internet por la Cornell University’s School of Hotel Administration mostró que las camareras rubias recibían propinas más generosas que las demás (al color de pelo ayudaban, además, la delgadez, la juventud y el escote).
4. Las mujeres los prefieren calvos
O, por lo menos, rapados. Algunos estudios llevados a cabo en la Wharton School probaron que los hombres con las cabezas rapadas resultaban más altos, más fuertes y más dominantes que aquellos que tenían el pelo alborotado.
5. Las cicatrices
Las mujeres no quieren casarse con un hombre que luzca cicatrices faciales, pero no les importaría nada darse un revolcón con uno de ellos. Así opinan los investigadores de la Universidad de Liverpool, que afirman que en las relaciones a corto plazo las mujeres se sienten atraídas por las heridas faciales, signo de valentía y de braveza.
6. La depilación
¿Qué hay de malo en el vello femenino? Nadie lo sabe, pero los investigadores de la Universidad de Indiana descubrieron que la depilación púbica se asocia con una imagen de los genitales propios más positiva y con una mejor función sexual.
Otro dato sorprendente es el que descubrieron los psicólogos del Lafayette College: los estudiantes universitarios no sacaban ninguna conclusión negativa cuando una mujer les decía que el cuerpo sin depilar se debía a una condición médica. Sin embargo, cuando la mujer declaraba que no se depilaba porque era feminista, los chicos tendían a tacharla de inmoral, agresiva, asocial y dominante.
Fuente: elconfidencial.com

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