jueves, 17 de abril de 2014

Gustave Courbet: El sueño, el sexo y la sinergia de dos amantes sin complejos

COURBET IMAGEN 
 “Gustave Courbet es el pintor de las frutas, de los animales, de las flores y, sobre todo, de la carne —de la carne como supremo enemigo del alma, por supuesto— de la carne fresca que se saborea con todos los sentidos al ser pintada” Carlos Reyero


En la entrega de este mes hablaremos de Gustave Courbet, pintor francés y máximo representante del realismo que seguro conoceréis por una de sus obras más polémicas y desconcertantes llamada El Origen del Mundo, una pintura del año 1866 depositada en el Museo de Orsay, donde vemos en un primerísimo plano el sexo de una mujer sin rostro en una postura de goce y disfrute. Esta pieza estuvo más de 100 años en la clandestinidad pasando de mano en mano y aún en la actualidad sigue dando de qué hablar.

Pero en esta ocasión no vamos a hablar de El Origen del Mundo, sino de la pintura El Sueño, una obra de temática lésbica que realizo el pintor en 1866, y que se encuentra en la actualidad en el Museo del Petit-Palais en Francia.

Courbet fue un provocador nato, y de la mano del realismo justifico sus polémicas obras, en 1855 se  censuró su pintura L´Atelier du peintre la cual realizó expresamente para el Salón de la Exposición Universal de París y esto marcó un antes y un después en su creación. Aparcó la temática social y se sumergió en los mares del erotismo, erradicó los elementos religiosos de su pintura y llegó a afirmar que no pintaba ángeles porque nunca había visto uno y que si un día los viese los pintaría, siendo así  totalmente desafiante a las reglas academicistas de la época.

Volviendo a la pieza de hoy, El sueño fue encargado por Pasha Khalil Bey, embajador turco en París, un gran coleccionista de la época no sólo de Courbet, sino de Ingres, Rousseau, Carot y Delacroix. La colección de Khalil Bey incluía piezas desde El Origen del Mundo hasta El Baño Turco de Ingres.

El sueño es pura sinergia sensual, donde dos mujeres descansan tranquilamente rodeadas de una fuerte iconografía simbólica. El collar símbolo del pecado se contrarresta con el cáliz que representa el perdón por el acto cometido.

Las mujeres posan en todo su esplendor desafiantes y hermosas, de ambas conocemos sólo la identidad de una, la castaña llamada Joanna Hifferman, amante y modelo del  pintor James Mc Neill, la cual ya había posado para Courbet en otras ocasiones y acabó convirtiéndose en su amante. Se cree, y por eso os he hablado al principio de El Origen del Mundo, que ella fue la modelo.

Describir este lienzo es cuando menos una delicia de texturas, colores y formas, su abrazo cansado, el contraste de la rubia y la castaña, sus cuerpos complementados en perfecta armonía, rostros extasiados, y por la postura nos podemos imaginar lo tórrido del momento del acto sexual libre y sin complejos. Todo cuidado bajo la minuciosa mirada de Courbet, el cual  imprime en todas sus obras eróticas una simbiosis justa de ternura y salvajismo.

También debo deciros que los historiadores del arte, que siempre estamos teorizando, manejamos numerosas cábalas de cómo este cuadro no es más que una siesta inocente entre dos amigas y no una relación lésbica.

 Jarra collar Detail 
Fuente: Mirales.com

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