miércoles, 16 de abril de 2014

¿Existe la monogamia?

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 o no creo en la monogamia. No digo que no exista, pero creo que mucha gente que se declara 100% fiel y dice frases del tipo “Yo nunca podría” o “Si me atrajera alguien más, dejaría a mi pareja” miente. No conscientemente, pero esa gente miente, o por lo menos, la mayoría. Sin embargo, y aunque a algunas os pueda parecer contradictorio, yo sí que creo en el amor eterno y en las relaciones para siempre.

Al principio del enamoramiento todas lo damos todo, todo es perfecto y maravilloso, practicamos sexo a todas horas y siempre todo es poco. Pero con el paso del tiempo ese enamoramiento pasional se pierde. La relación continúa con amor, cariño, conocimiento mutuo, respeto, amistad, complicidad… La unión se convierte en más real de lo que era al principio. Una se muestra tal y como es sin necesidad de estar pendiente de gustar a la otra porque existe amor y la seguridad que este provoca. Sea por el motivo que sea, la pasión se pierde en gran parte por el camino (a unas les dura más y a otras menos) y el sexo siete veces al día en cualquier lugar sólo existe ya en tu memoria. La cama se ha convertido de nuevo en un sitio casi exclusivo para dormir. Las bragas color carne estilo Bridget Jones han vuelto a tu vida. Te depilas con menos frecuencia. Las cenas románticas han sido sustituidas por cenas frente a la tele. Admitámoslo: la relación se vuelve mucho menos excitante… Sí, sí, más real y con muchísimo amor, pero menos excitante.

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No digo que por el hecho de que las relaciones se vuelvan estables, firmes y haya menos sexo haya que poner los cuernos. No. Yo lo que creo es que existe una hipocresía tremenda con respecto a la infidelidad. Porque existen millones de parejas que defienden el amor eterno y el sexo con esa única persona para toda la vida (no me refiero a que lo defiendan delante de sus parejas —que me parece “normal” a no ser que tengan una relación abierta—  sino con amigos de confianza) y sin que nadie lo sepa, son infieles. En mi opinión, todo depende del significado que se le dé a esa infidelidad por parte de una misma. Yo he sido infiel toda mi vida y nunca he querido hacer daño a mis novias, porque siempre, os lo creáis o no, las he amado profundamente (si no hubiese sido así, directamente las habría dejado). Pero hay veces que una persona te atrae una noche de fiesta o en un viaje de trabajo y las cosas surgen, sin sentimientos, sólo puro sexo, pura diversión. Nada más.

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Yo adoro a mi novia. La quiero de verdad y si me ha puesto los cuernos o no, no lo quiero saber. Porque estamos bien, porque nos queremos, porque sé lo que significa ella para mí y yo para ella, porque no quiero heridas, ni sufrimientos. No tengo ninguna necesidad de imaginármela con otra mujer y de que ella me imagine a mí con otra y nos coman los celos, porque al final, independientemente de que yo no crea en la monogamia, mi mujer es mi mujer y verla con otra no me gustaría. Siempre y cuando no haya sentimientos de por medio con la tercera persona, en mi opinión, siempre es mejor ni contar ni ser contada. Prefiero que seamos ignorantes felices.
Durante toda mi vida he observado a parejas que se adoran, que se idolatran, que tienen una relación preciosa y “perfecta” y sin embargo, sé que han sido infieles. Lo sé porque me lo han contado como confesión con frases como “Tengo que contárselo a alguien y sé que a ti no te va a parecer mal” o porque directamente han sido infieles a sus parejas conmigo como tercera en cuestión…
Yo no busco ser infiel, no coqueteo con la primera que se me pone delante y me atraiga (o si lo hago, no significa que vaya a acostarme con ella) pero sé que si lo hiciera y me fuera con otra chica, no significaría que quisiera menos a mi novia, sino que estas cosas, en la vida, suceden… y que nos puede pasar a TODAS y, además, cuando menos te lo esperas.
Bea Roca
Fuente: Mirales.com

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