sábado, 5 de abril de 2014

Beneficios de salir del armario en el trabajo

F1


  Hay quien considera que cuando mentamos el trabajo a ciertas persoans estamos hablando de palabras mayores. Quien considera que ser visible en el trabajo es un suicidio. Estas personas suelen ser las que aún están en el armario en su empresa.
Lo cierto es que la mayoría de las personas que han salido del armario en el trabajo dicen todo lo contrario. Es más, muchas de ellas afirman que les ha sido productivo. Que les han felicitado, que han conocido a alguien o que sus compañeros son mucho más cercanos desde entonces.
Algunas de estas personas nos cuentan que “ocultar información” a sus compañeros les alejaba más de ellos que su posterior salida del armario. Entre compañeros, en los ratos libres, se suele hablar del fin de semana, de los “ligoteos” en caso de estar solteros, de los niños, etcétera, etcétera. Es un código no escrito, entre personas que ocupan un mismo puesto. Muchas de las personas entrevistadas que han salido del armario en el trabajo nos cuentan que les producía mucho estrés ocultar selectivamente información de su vida a sus compañeros, y que su salida del armario, aunque fue comentada, les generó un estrés que duró días, después del cual vino la verdadera “tranquilidad”, el sentirse una misma por fin, y la integración total en el grupo.

Vayamos por partes. Diseccionemos las cosas que nos decimos para no salir del armario en el trabajo:
“Es que prefiero evitar habladurías”
Esta frase típica cae por sí sola, porque las habladurías, los rumores, llegan siempre, hagas lo que hagas. Son otro nexo entre compañeros que parece inevitable. Que una de las compañeras sea lesbiana da mucho juego para el arte de chismear en el desayuno, pero no lo suficiente para que dure eternamente. Dos meses después de que hayas salido del armario nadie tratará del tema de tu sexualidad. La chispa de la curiosidad se habrá extinguido, y serás una más. Todos somos objeto de habladurías. Y todos las hacemos. En realidad no tienen especial potencial dañino. Mostrarse positiva y natural acaba rápidamente con ellas.

“No quiero que me estereotipen”
Precisamente, cuando salgas del armario, serás para muchos la primera lesbiana que conozcan. Eso destruirá de un plumazo sus ideas preconcebidas sobre lo que es ser lesbiana. Los estereotipos nos limitan sólo cuando nos escondemos. Es ahí donde alimentamos el estereotipo, lo avivamos. Cuando nos mostramos, cae el estereotipo y aparece la persona. Nadie  puede mantener un prejuicio durante mucho tiempo si interactúa diariamente con la persona afectada por ese prejuicio.

“Seguro que alguien hay que no lo acepta”
No suele ser el caso, pero puede ser. Sin embargo, si tienes en cuenta que en la sociedad mundial, está mas perseguida la homosexualidad que el abuso infantil, entenderás que no es una sociedad perfecta. Que mucha gente juzga y condena al otro porque es es mujer, homosexual, extranjero, negro o chino. Esa porción de la población no puede decidir el futuro del resto. No podemos dejar en sus manos la potestad de señalarnos y obligarnos a escondernos y “no molestar”. Tanto en la especie humana como en todas las demás, la homosexualidad existe. Es algo que el ser humano tiene que aceptar. Así que este problema no es tuyo, corre de su cuenta.

“A mis compañeros sí, a mi jefe no”
Este es un tema que da para un largo debate. Conozco casos donde un gran profesional ha sido expulsado de una empresa por no ir a misa, por no estar casado y, aunque no lo conozca, seguro que por ser homosexual. Lo mismo que entre compañeros es común hablar de la vida personal, entre jefe y empleado no lo es tanto. Así que será la relación que tengas con tu jefe o jefa la que determine que expongas tu orientación. Si se trata de una persona que te da lugar a confianza, te animamos a ser visible. Aunque exista la pequeña posibilidad de que no lo reciba bien, es probable que un buen jefe te agradezca el haber depositado tu confianza en él y este hecho supongo un acercamiento. Por supuesto, si por tu orientación, o cualquier otra condición de tu vida personal, sufrieras acoso o despido, usa la ruta legal, porque tienes todas las de ganar.

“No tengo por qué ir uno por uno diciendo ‘Soy homosexual’”
Estamos de acuerdo. Sin duda, salir del armario no es esperar a la hora punta y gritar a viva voz en la cafetería del trabajo “¡Soy lesbiana!”. Más bien es dejarte fluir en las conversaciones que se den con espontaneidad, sin filtrar la información ni evitar conversaciones sobre sexualidad o relaciones. La visibilidad no implica hacer una performance para mostrarnos, es más fácil que eso. Implica simplemente ser naturales. Eres tú la primera que tiene que darse cuenta de que no hay diferencia entre heterosexuales, bisexuales u homosexuales.
Fuente: Mirales.com

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