viernes, 7 de marzo de 2014

¿Qué pasa con el porno gay Made in Spain?

¿Qué pasa con el porno gay Made in Spain? 
La Comisión de la Radio, Televisión y las Telecomunicaciones Canadiense le preocupa que el canal de porno gay Maleflixxx no cumplan con la cuota de emisión de films para adultos homosexuales producido en el país y les exige que el 35 % de su programación sea con contenidos realizados por productoras locales. La planteó esta cuestión después de que la empresa matriz de Maleflixxx, Channel Zero, intentó renovar las licencias de sus tres canales. La CRTC dictaminó que revisará los "casos por aparente incumplimiento". La noticia nos lleva a plantearnos varias cuestiones: ¿por qué el porno gay no se regula en España como sucede en otros países?. Y lo más llamativo, por qué la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones de España no exige a las plataformas de pago que emiten porno en nuestro país que haya una cuota reservada al made in Spain gay?.


Películas como ‘Torremolinos 73’, ‘¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo’ o ‘No lo llames amor, llámalo X’ han centrado sus argumentos entorno al mundo del sexo pero ni rastro del porno gay en el cine español más comercial. La industria pornográfica española es el auténtico secreto ibérico. Junto al turismo, uno de los productos más rentables para la España de la post-transición ha sido el porno.
Durante 30 años España ha estado en la vanguardia europea a la hora de grabar falos y chochos, convirtiéndose en la Hollywood del sexo en el mediterráneo.  Sin embargo, las productoras españolas especializadas en películas para adultos homosexuales prácticamente viven en el anonimato. Un actor porno gay español, si quiere triunfar de verdad, debe buscar una oportunidad mejor en el extranjero. De hecho, nuestros grandes del porno gay patrio, la mayoría, han inmortalizado las más eróticas y calientes escenas para productoras norteamericanas o europeas. De ahí surgen referentes como el actor Nacho Vidal, el machete más famoso de este lado del mediterráneo o el director José María Ponce.



Con la aparición de Internet, el cine porno se transforma en un producto de consumo más directo pero, sin embargo, voces como la del actor y productor Conrad Son o la directora Erica Lust reivindican el carácter cinematográfico del buen porno. De hecho, hace un año el universo del porno gay estuvo de enhorabuena al haber logrado algo tan complicado como que dos actores hetero se atrevan a dar el paso, rompiendo el tabú existente. Rafa García y Antonio Aguilera se pasaban a la butifarra de la marca Mazza. El episodio, llamado Man Hours, colgado en Menatplay.com, se convertía en un producto muy cuidado en el que Rafa y Tony cumplían una de las fantasías gays más recurrentes, la de tres ejecutivos que follan como verdaderos machos en celo.


Un dicho popular muy castizo afirma: ‘Haz el amor y no la guerra’, una afirmación que apoyamos al 100 % en RAGAP. La industria del porno gay tiene que estar regulado como cualquier otro sector creativo y artístico con identidad propia.


Volviendo a nuestro producto nacional, la Guía VICE del Sexo realizó un interesante reportaje en el que repasaba los gritos y gemidos de la industria porno española a través de varias entrevistas con algunos de sus actores principales, incluyendo a José María Ponce, Nacho Vidal, Torbe o Erica Lust.

 Tenemos que tomar ejemplo de la Comisión de la Radio, Televisión y las Telecomunicaciones Canadiense por preocuparse en potenciar sus propios productos y, entre ellos, el sector del porno gay. Ahora sí tampoco hay que pasarse. No es para tomárselo a risa pero la anécdota es que la CRTC Canadiense ha llamado la atención a Channel Zero por no poner más subtítulos para sordos en sus canales de porno. ¿Gemidos y chillidos incluidos?.
Fuente: Ragap


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