martes, 11 de marzo de 2014

Los sentimientos amorosos no se forman en el corazón sino en el cerebro

amor quimica

 Vivimos por amor, a veces morimos por amor. ¿Qué es lo que provoca este ferviente sentimiento, este éxtasis tan característico de los amantes?

El experto en Psicología Emocional, Stanley Schachter, afirma que: "el amor es una excitación fisiológica que interpretamos de una determinada manera". Y es que en el amor existe un componente biológico que hace regir nuestra forma de sentirlo, de demostrarlo y de comportarnos ante él.
Que los sentimientos amorosos no se forman en el corazón sino en el cerebro, es algo que la ciencia ha demostrado hace tiempo. ¿Pero dónde exactamente? Científicos de la Universidad de Concordia, en Canadá, han dado con la respuesta. Y aseguran que prácticamente coincide con el área cerebral donde reside el deseo sexual. Se ha comprobado que los núcleos cerebrales que se activan ante la visión de la persona amada son, con pequeñas diferencias, los mismos que se ponen en marcha tras mirar a una persona deseada. Además, "parece obvio que es difícil enamorarse de alguien a quien no se desea, pero por el contrario, sí se puede desear sin amor".
Son muchas las partes del cerebro que cuando una persona se encuentra enamorada, se activan ante ciertos estímulos y de forma dinámica se ponen en marcha una serie de circuitos que conforman la experiencia amorosa. Existen regiones que tienen una importancia especial. A modo de ejemplo, a través de las imágenes obtenidas por resonancia magnética se puede diferenciar entre amor romántico y amor maternal. Por tanto, efectivamente, "existe un sustrato biológico del amor".
Francisco Cabello, médico, psicólogo y director del Instituto Andaluz de Psicología y Sexología, quien recientemente expuso una ponencia sobre este tema en el VII Curso Internacional de Sexualidad y Salud Mental, asegura que efectivamente, en asuntos del corazón, la ciencia tiene un lugar muy destacado.
Etapas del amor
Se comienza un enamoramiento con la etapa de deseo. Esta etapa está mediada por concentraciones de andrógenos y estrógenos. Los hombres con altos niveles de testosterona en circulación tienden a desarrollar una mayor actividad sexual, por lo que la libido masculina tiene su punto más alto entre los veinte años y las mujeres sienten mayor deseo sexual en torno a los días de ovulación cuando los niveles de testosterona aumentan.
La etapa de amor romántico está mediada por la concentración elevada de dopamina, la cual produce euforia, aumento de energía, una gran concentración, así como una motivación inquebrantable y una conducta orientada hacia un objetivo de respuestas emocionales típicas de la etapa de amor romántico.La actividad de la norepinefrina está relacionada con una gran hiperactividad, insomnio, pérdida de apetito, temblor, taquicardia, ansiedad y miedo, las cuales son respuestas físicas típicas de esta etapa.
La serotonina es otra sustancia involucrada en el amor romántico. Ya que el pensamiento obsesivo hacia la persona amada depende a que existe una disminución del trasportador de serotonina en las plaquetas de los sujetos enamorados ocasionando niveles bajos de este neurotransmisor en sangre, por lo cual no es raro que los amantes pasen gran cantidad de tiempo pensando en la persona de quien están enamorados.
Durante el orgasmo, los niveles de VASOPRESINA aumentan de forma espectacular en los hombres y los de la OXITOCINA se elevan en las mujeres; estas sustancias químicas contribuyen a la sensación de fusión y cercanía, de apego, que se siente posterior a una relación sexual satisfactoria.
Fuente: cascaramarga.com


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