jueves, 13 de marzo de 2014

Lesbianas A y Lesbianas B. ¿Cuál eres tú?

¿Qué tipo de Lesbiana eres, A o B?

Voy a explicar una teoría que he desarrollado junto con amigas durante mis 9 años de lesbiana en activo sobre la forma que tienen las mujeres de ligar unas con otras. Esta teoría que ilustraré a través de mi propia experiencia no tiene base científica alguna y se basa sólo en mi observación, tertulias con amigas y mis osadas opiniones.

Tipos de Lesbiana: A y B 
Empecé mis días como lesbiana como la típica B (lo explicaré luego). Iba a Chueca con mis falditas, vestidos y me ponía en una esquina con mi amiga Cricri para fijarme  en chicas que iban también con falditas, vestidos, normalmente con el pelo castaño y largo y un poco pijitas o pihippies que es como me gustan (no tiene nada que ver con ser A o B, por cierto). Alguna de estas chicas me miraba tímidamente, o yo pensaba que me miraban porque soy miope y no veo de lejos.  De vez en cuando se acercaba alguna chica, normalmente algo masculina, para preguntarnos cualquier tontería y ligar, pero el  tema era que a mí esas chicas que se me acercaban a tirarme los trastos no me gustaban nada. Esas chicas eran A, y yo era una A reprimida encerrada en una B. 

Hasta convertirme en la A que soy pasé por distintas fases en las que dejé abandonados los vestidos y empecé a ir menos femenina, con vaqueros rotos por todas partes, unas Converse y camisetas ajustadas. Funcionaba. Las chicas B que me gustaban me miraban mucho más que cuando iba con mis faldas y vestidos. Esa fue mi primera fase de A, luego fui evolucionando y comprendí que la ropa no hace a una A. Que quede claro que no hace falta ser un poco masculina para ser una auténtica A, ni muy femenina para ser B. De hecho yo soy una A como una casa y muchas veces llevo faldas, vestidos, taconazos, y ¡me encanta!

Las A entre sí se repelen, como los imanes, ya que normalmente lo que hay entre las A es competición pura y dura para ligarse a una B.  A las A les gusta cazar, no ser cazadas (aunque acaben por serlo).

En poco tiempo comprendí que si quería ligarme a las chicas que me gustaban tenía que cambiar la estrategia e ir yo a por ellas, ser “activa” en la seducción. Tuve que vencer todas mis vergüenzas y miedo al rechazo. Es difícil ser A porque siempre está ahí esa posibilidad de fracaso, pero la clave está en no contemplarlo, ser positiva y sobre todo, muy segura de lo que haces y dices. Pasé a ser yo la que miraba de forma más descarada e inventaba cualquier excusa para acercarme a la chica que me gustaba.

“Tienes que ayudarme, me está buscando la CIA.” Y ahí empezaba cualquier fantasía absurda que acababa con cualquier chorrada en la que hacía como que no me enteraba y decía mirando fijamente a la chica en cuestión cosas como: “Perdona, no te estaba escuchando.” Ante lo que ellas me respondían cabreadas cualquier cosa. Entonces yo sonreía mucho y acababa. “Es que eres tan guapa que no me concentro.” (Sí, terrorífico, lo sé, pero… sorpresa, ¡funcionaba!). Lo siguiente era irme por ahí con mis amigas a tomarme una copa y pasar un poco de ella, para luego volver con el ataque definitivo (una de cal y una de arena, táctica de toda la vida)

Eso es lo que hacen las A. Nos la jugamos. Parece que tenemos el control y que decidimos, pero la realidad es que las que deciden siempre son las B.

Las B son las que realmente deciden aunque las A piensen lo contrario.
Las B son la inspiración de las A, sus musas y lo que las mueve a lanzar un ataque. Esas mujeres que saben utilizar sus armas de mujer, las mujeres que te miran de reojo, que hacen un cruce de piernas sugerente cuando saben que las miras, aunque ellas no te miren, que bailan para ti sin mirarte, las mujeres que te lanzan una indirecta muy indirecta (de esas que sólo una A al acecho a veces logra captar), las mujeres que eligen y deciden cuál es la A que les gusta para motivar que esa vaya a por ella. Son las que mandan aunque las A pensemos que somos las que decidimos. A veces sí sorprendemos a una B que ni siquiera se había percatado en la A. En cualquier caso lo que está claro es que las B siempre deciden si siguen el beso que les has robado descaradamente, o te dan una soberana torta. A mí personalmente lo que me gusta es sentir la adrenalina de la seducción, los retos, atacar por sorpresa, sin hacerlo sobre seguro.

Ejemplos prácticos
shane y carmen 

Como esta teoría es una teoría algo abstracta, para que sea más fácil entender voy a poner ejemplos de series que todas conocemos perfectamente para que podáis entender la diferencia. Bette sería A y Tina B (clásico ejemplo), Shane siempre es A, igual que Peabody. Carmen sería la B perfecta, una B de libro.  Marina era A cuando estaba con Jenny, que era completamente B al principio, pero que luego con Niki parecía que se volvió un poco A.  ¿Lo pilláis? Y no, no tiene que ver con que una sea masculina y otra femenina aunque haya gente que pueda llegar a esa conclusión cuando intento explicar mi teoría. ¿Acaso Bette no era femenina, o Peabody? Por cierto, Peabody que tanto os gusta a todas siempre me espantó, y Shane más aún, pero claro, son A, serían mis rivales en una hipotética competición para ligarnos a una B interesante.

Normalmente todas podemos ser un poco las dos cosas, A o B, dependiendo del momento o las necesidades, pero sí creo firmemente que todas tendemos a ser más lo uno o lo otro y hay un rol con el que todas nos sentimos más cómodas.

La pareja perfecta es una A con una B.
¿Por qué? Pues porque es la combinación que más suele funcionar. Sólo hay que mirar alrededor y darse cuenta. Las A entre sí se repelen. ¿Os imaginaríais a Bette y Peabody juntas? ¡Sería antinatural! Lo mismo que Peabody y Shane o cualquier combinación que busques entre dos super A. Dos B, sin embargo, sí se pueden atraer, gustarse e incluso pueden llegar a salir después de semanas tonteando sin que se les note demasiado para ver quién da el paso definitivo, seguramente hay B que se han gustado durante años a la vez la una a la otra, las dos poniendo anzuelos constantemente que la otra no se atreve a morder, y ahora son tan amigas. Sí, las B se pueden llegar a enrollar porque no se repelen mutuamente, como las A, pero tampoco suele funcionar tan bien como A y B juntas. ¿Qué ejemplo podemos poner? Carmen y Jenny por ejemplo, al final llegó la súper A (Shane) y se la levantó.
Y tú, ¿qué piensas? ¿con qué te identificas, eres A o B?
Fuente: Mirales

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