miércoles, 26 de marzo de 2014

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LA INFANCIA

 


Un artículo de la Revista Sexpol nº 79 de Rosa María Sanz Cortés
Monitora de Educación Sexual

Muchos padres y profesores creen que la educación de los hijos/alumnos en materia sexual no debe comenzar hasta la pubertad, pensando que los niños y niñas son seres asexuados.

Estas personas, cuando los menores en la infancia les hacen preguntas sobre algo relacionado con la sexualidad, responden con evasivas, no contestan e incluso mienten. Los pequeños perciben esa actitud y, poco a poco, van entendiendo que no deben preguntar. Estos adultos están tranquilos y satisfechos por haber conseguido que sus hijos/alumnos no pregunten. Con ese comportamiento, lo que se consigue es la desinformación del niño/a y la pérdida de ocasiones para ir estableciendo la confianza, que en el futuro será más necesaria todavía. En muchas ocasiones esa confianza no se vuelve a recuperar.

Aunque muchos padres/educadores no se propongan iniciar la educación sexual para sus niños y niñas, estos la van a recibir. Las actitudes que tomen frente a la sexuali­dad los padres y el resto de las personas que rodean al chico o la chica desde que nace (lo que se llama aprendizaje vicario), van a determinar en gran medida la idea que esa persona se vaya haciendo acerca de su sexualidad y de la sexualidad en general. Esa actitud aprendida frente a la sexualidad cuesta mucho cambiarla. De hecho, la parte informativa del aprendizaje se suele olvidar, pero la parte actitudinal no. Por eso a la mayoría de las personas que hicieron preguntas a sus padres cuando eran pequeños, del tipo "¿qué es el coito?", se les ha olvidado la respuesta, pero no la cara de susto de sus padres. Sigmund Freud fue el primero, en el primer tercio del siglo XX, en reconocer que los bebes vienen al mundo acompañados de su se­xualidad. Decía que la mayoría de los niños habían tenido actuaciones y sensaciones sexuales antes de la pubertad. Freud tenia un concepto de la sexualidad mucho mas amplio que sus coetáneos, que simplemente la relacionaban con la genitalidad y la reproducción.

Hoy, esta premisa de Freud está generalmente aceptada. También que los niños no viven su sexualidad de la misma manera que los adultos. Según Felix Lopez y Antonio Fuertes, (Para comprender la sexuali­dad. Ed. Verbo divino. Estella, 1989) las diferencias se deben a que los órganos genitales están menos desarrollados, tienen una menor cantidad de hormonas sexuales circulando por la sangre, el placer físico es más difuso, la atracción sexual de estímulos eróticos no es tan clara, la orientación del deseo no está determinada e, incluso, la actividad sexual es muy distinta a la de los adultos.

En consecuencia, al reconocer que la sexualidad está presente desde el nacimiento, entenderemos la importancia de la educación sexual en la infancia, ya que, como se está viendo, la sexualidad infantil será la base de la sexualidad adulta.

Tanto es así, que esta base empieza a construirse desde los primeros meses de vida a través del afecto. El afecto para los bebes es importantísimo, sobretodo el que proviene de las personas que le cuidan. El vínculo afectivo que se crea con dichas personas es el apego. Es fundamental, porque a través de él los bebes van adquiriendo seguridad, confianza, independencia, estabilidad y autoestima. La historia de apego va a determinar las futuras relaciones de pareja: si la misma ha sido positiva es más proba­ble que esa persona tenga relaciones placenteras y duraderas; si la historia de apego ha sido negativa, es probable que las relaciones sean más cortas y menos satisfactorias, y es más posible que aparezcan los celos, aunque afortunadamente, esta realidad puede cambiarse.

Pero la educación sexual en la infancia no se limita a las respuestas, lecciones y consejos que los padres y educadores puedan trasmitir. Tan importantes, o más, que estas enseñanzas es la información no verbal y las actitudes mostradas por aquellos.

Desde la gestación ya se tienen diferentes expectativas dependiendo de que sea niña o niño. Dependiendo de su sexo se les pone distintos nombres, se les viste con dife­rentes colores, se les ofrecen juguetes diferenciados, incluso el afecto se expresa de distinta manera a las niñas que a los niños. Es decir, nace un niño o niña que aprenderá lo masculino y lo femenino, y se irán fomentando y creando los roles de genero.

Gran parte de la información no verbal que fomenta estas diferencias, la reciben a través de los modelos simbólicos contenidos en las películas infantiles, las series, los anuncios publicitarios, los juguetes, los cuentos, los juegos, el lenguaje, etc.

Analizando algunos de estos modelos simbólicos, veremos que todos van encaminados a fomentar una serie de estereotipos y roles de género de los que la mujer sale muy mal parada. La violencia de género, que tantas muertes se cobra en nuestro país, no es más que una con-secuencia de la mala educación de género que se hace en nuestra cultura.

Se podría hablar largo y tendido de cada uno de los mode­los simbólicos que se exponen a continuación, pero para hacerse una idea de la influencia que tienen en los pequeños se expondrá, a grandes rasgos, alguno de estos mode­los:

La publicidad infantil está cargada de ejemplos que potencian los roles de género y estereotipos que la cultu­ra ha ido inculcando. Con la publicidad, no solo se vende el juguete, sino también con quién jugar y como hacerlo. En el año 2003 el Observatorio de la Publicidad Sexista de la Mujer realizó un estudio sobre la publicidad infan­til del que sacaron las siguientes conclusiones:

♦En cuanto al tipo de juguete:
  1. En los anuncios de muñecas, casi siempre salen solo niñas.
  2. En los juguetes relacionados con la acción, solo un 8% de las personas que salen son niñas.
  3. En la publicidad de los juguetes relacionados con el entorno doméstico, en el 87% de los anuncios salen solo niñas, en el resto salen niños y niñas. Por supuesto, en ningún anuncio de este tipo salen solo niños.
  4. En los anuncios relacionados con vehículos, en la mayoría salen solo niños, en alguno salen ambos, pero en ninguno salen solo niñas.
  5. En la mayor parte de la publicidad de juguetes de acción y aventura salen solo niños (85%), en el resto salen niños y niñas. En ningún anuncio salen solo niñas.
  6. En toda la publicidad de juguetes relacionados con las princesas, la belleza, la estética y la moda salen solo niñas.
  7. En todos los anuncios de juguetes relacionados con la fuerza, el poder, la lucha contra el mal salen solo niños.
La voz en off que aparece en casi toda la publicidad de juguetes infantiles es masculina, incluso en los juguetes dirigidos a las niñas, como dando a entender que, aunque jueguen con ellos las niñas, son los hombres los que saben y entienden de eso y de todo.

El lenguaje que se utiliza en los anuncios de los juguetes dirigidos a las chicas es dulce, acaramelado y se utilizan muchos diminutivos. Todo lo contrario que ocurre para los anuncios dirigidos a los chicos, donde hasta con el lenguaje se fomenta la competitividad, agresividad, fortaleza y la dominación.

En definitiva, la publicidad infantil refuerza, sin compasión, la creación de los estereotipos que ya se están formando los niños y las niñas, haciéndoles creer que son los polos opuestos de un imán, también a la hora de jugar. Se les muestra, con una gran naturalidad, lo que les ha de gustar, como han de jugar y con quién. Se les enseña a ser diferentes cuando en realidad no lo son tanto.

Con los cuentos y las canciones infantiles ocurre algo parecido: la mayor parte de los cuentos y canciones tradicionales, que generación tras generación se han ido trasmitiendo a los niños y niñas, tienen múltiples ejemplos que constatan y refuerzan los roles sexuales que persisten hoy en día.

Adela Turin, autora de numerosos cuentos infantiles traducidos a nueve idiomas, en su libro: Los cuentos siguen contando (1995), analiza un estudio realizado simultáneamente en Francia y España sobre los libros destinados a los niños de preescolar. En él se constata que:

♦ Estos libros les enseña a los pequeños que los chicos,  naturalmente activos y dinámicos, tienen un valor mayor y una importancia mayor que las 
niñas que nacen pasivas, limpias y ordenadas, tranquilas, emotivas, sonadoras amables y dóciles.

♦ De hecho, analizando la lista de 653 libros ilustrados presentados en los catálogos de nueve grandes editores franceses, solo en un 32% de dichos libros, que  llevan por título un nombre propio, tienen como protagonista a un nombre femenino frente al 68% de protagonistas masculinos. Lo que refleja que las mujeres son tratadas como una minoría en la compo­sición de la población. 

♦ Prácticamente siempre se presenta a la mujer como ama de su casa, en contadas ocasiones trabaja fuera de casa y si lo hace son trabajos menos valorados socialmente que los que desempeñan los hombres. Es curiosa esta baja representación en el mercado laboral, cuando hoy en día las mujeres representan en España cerca del 40% de la población activa y en Francia se supera dicha cifra.

Aunque los cuentos tradicionales fueron escritos en una época en la que ni se planteaba en la sociedad un papel mas igualitario de la mujer, también en la mayoría de los cuentos actuales se siguen cometiendo los mismos errores.

Las películas infantiles reproducen visualmente, en su mayoría, lo que ocurre en los cuentos, por lo que se repetirían las mismas conclusiones que se han comentado anteriormente.

Un estudio elaborado por dos investigadores, Víctor Amar y Carmen Moguel; de la Universidad de Cádiz desvela que la factoría Disney perpetúa en sus películas el estereotipo de la mujer como un ser bueno, al cuidado del hogar, con roles femeninos y preocupado por su belleza, mientras la imagen del hombre se asocia a la valentía, la fortaleza, y a la predisposición a conquistar a la princesa o la campesina.

También en sus filmes, la mujer suele trabajar en casa frente a un hombre que lo hace fuera de esta, según Víctor Amar, profesor de Medios Impresos y Audiovisuales y uno de los elaboradores del proyecto. En dichas películas, se muestran dos imágenes del género femenino: una, la imagen de "buena", que se presenta como guapa, delgada, tonta y dulce y; la otra imagen de "mala", que se suelen presentar como fea y gorda, añade la investigadora Carmen Moguel. Advierte que los padres y educadores compran un producto que, en teoría, no transmite valores negativos, violencia o agresividad. Sin embargo, mantiene: "esta cargado de mensajes implícitos que crean en los niños una conciencia basada en roles sexistas".

Aunque muchos creen que todo esto poco tiene que ver con la sexualidad, no están en lo cierto. Todos estos modelos hacen creer que hay muchas mas diferencias, entre el genero masculino y femenino, de las que hay en realidad. El comportamiento estereotipado y machista, que pueden llegar a mostrar en el futuro estos menores traerá consigo, de no hacer algo para evitarlo, consecuencias negativas en las relaciones de pareja y en las relaciones sexuales.

Los adultos deben ser conscientes de toda esta informa­ción subliminal que los niños y 
niñas inevitablemente reciben, y ser capa-ces de contrarrestarla con mensajes y actitudes mas igualitarios. Ademas, es importante filtrar, adaptar y/o matizar, en la medida de lo posible, determinados cuentos, películas, anuncios televisivos y canciones con el fin de neutralizar o atenuar la información negativa que les podría llegar.

En consecuencia, asumida la importancia de la educación sexual en la infancia, a continuación se proponen unas recomendaciones que pueden servir de ayuda para desempeñar esta labor tan difícil:

Los padres y educadores, con su ejemplo, deberían ser un modelo a imitar.

Cualquier momento es bueno para educar, hay que saber utilizar las preguntas de nuestros pequeños para dirigirles por el mejor camino. Si no se sabe la respuesta, o como abordarla, en el momento, con toda naturalidad, se pospone la respuesta hasta que nos hayamos informado. Sin embargo, no hay que darles mas información de la que se pide. La respuesta debe adaptarse a su edad y madurez. El lenguaje debe estar también acorde con la edad. Es conveniente que se vayan familiarizando con la terminología adecuada.

Como conclusión, se pretende que la persona viva su sexualidad de una forma positiva y sepa disfrutar de ella sin condicionamientos culturales y sociales.
Fuente:  Fundación Sexpol

No hay comentarios:

Publicar un comentario