lunes, 17 de marzo de 2014

Deporte en pareja

Seguramente con la llegada del buen tiempo y este —por fin bienvenido— solecito tan agradable, muchas de vosotras os estéis empezando a preguntar “Pues ya con este solete pega ir quitándose capas… Aunque para capa, ¡¡el michelín que me rodea!! ¡¡SOS!! Necesito menearme…” Si ese es tu caso y, con el meneo bajo las sábanas no es suficiente para alejar esa temida y poco atractiva capita de grasa o, si por el contrario, llevas ya un tiempo haciendo deporte y este tiempo lo que hace es que te recargue las pilas un poco más, pero no sabes cómo hacer para que tu novia te acompañe en tus andadas, este es tu artículo.
Caso nº 1: ni tú ni tu novia sois, precisamente, unas deportistas natas
mirales.esEstamos hartas de oír que para sentirse bien, lozanas y felices hay que moverse y comer bien. Lo de comer lo controlas, de hecho, has empezado a interesarte por los grupos de consumo, tratas de no abusar de esas cañitas y tapitas de más del finde y, por fin, ¡has conseguido beberte un café sin azúcar! Pues bien, ya tienes el 50% hecho, enhorabuena. Ahora sólo falta coger a tu novia de la mano y empezar a proponerle salir a caminar al menos un par de días o tres a la semana.
¿Cómo? ¿Así de fácil? Pues sí, chicas. ¿Que sólo tenéis el fin de semana para dar un paseo? Fenómeno, aprovechad para hacer esa comprita de última hora caminando, sacad al perro media horita más cada vez o, simplemente, decidíos a investigar zonas nuevas. Cualquier excusa es válida para comenzar a andar, y  encima, si le proponéis a vuestra chica una recompensa agradable de vuelta a casa… ¡Ahí lo tenéis, todo son ventajas! Si este es tu caso, ánimo, no te desesperes, lo tienes más fácil que otras, puesto que empezáis las dos desde el mismo nivel.
mirales.esCaso nº 2: tu chica es una total y completa adicta al gimnasio y, si no haces algo por evitarlo, temes que te abandone por una bici elíptica

En este caso, tus opciones —aunque lamento ser tan rotunda en esto—están claras: si quieres mantener tu relación a salvo, o bien te apuntas a su gimnasio para que vea que estás concienciada con el mundo del culto al cuerpo, que la respetas y que quieres compartir este tiempo tan agradable con ella; o bien le pides que haga sus entrenos de cardio contigo en la calle, lo cual, además de subirle a ella la moral (y quién sabe qué más) en el rol de “profe de gimnasia y su alumna” conseguirás hacer algo de deporte y a compartir con ella vuestro tiempo libre. O, por último, si tu nivel es demasiado bajo para que podáis compartir entrenamientos desde ya, podéis tener una charlita y pactar con tu chica que en su tiempo de descanso te ayude con tus primeros pasos en el mundo del deporte. Y aquí, ahora sí, las opciones son múltiples: podéis comenzar como en el ejemplo anterior a caminar un poco, a patinar una o dos veces a la semana, podéis hacer excursiones a la montaña o algún que otro senderismo los findes, e incluso salir a dar una vuelta en bici o asistir a alguna que otra clase colectiva. De nuevo tu chica estará más que orgullosa y contenta de pasar tiempo contigo y tú comienzas casi sin darte cuenta a hacer deporte y encima, ¡a pasar tiempo extra con tu chica!
mirales.esCaso nº 3: al contrario que antes, a ti te encanta el gimnasio y estar siempre en continuo movimiento, pero no sabes qué hacer para levantar a tu chica del sillón y que comparta contigo la afición a la que dedicas tanto esfuerzo
En este caso lo tienes algo complicado. O consigues arrastrar a tu novia con una excusa —camuflada de chantaje— más que de peso para que empiece a moverse (tipo “Si te vienes vamos este finde a hacernos el tattoo ése que tanto tiempo llevamos planeando”, o “Si conseguimos entrenar 3 veces a la semana, este finde nos damos el homenaje en el Foster’s… y luego, conozco una forma de quemar esas calorías extra…”), o sobornas a un médico para que le prescriba actividad física o se le caerán todos los dientes, o simplemente hablas con ella y le comentas la ilusión que te haría que fuera contigo, aunque sea alguna vez, a hacer algo de ejercicio, y le sueltas las miles de ventaja que conlleva su práctica. ¿Fácil, verdad? Con suerte, si consigues moverla del sofá y haces que se lo pase bien ese día, al día siguiente le costará menos y, al final, hasta puede que se enganche como tú. Pero ojo, un consejo: no pretendas que el primer día ame la máquina de abdominales, se haga una clase de spinning o corra de seguido 40 minutos… Paciencia, recuerda que tú tampoco empezaste a hacerlo todo de continuo, ayúdala, motívala y enséñale a escuchar su cuerpo y sus sensaciones, para que poco a poco ella vaya sintiéndose fuerte y le coja el gustillo al mundo del deporte…
Si tu novia es de las que aman la tecnología, empieza por algo cómodo y que conoce bien: la videoconsola. Existen montones de juegos enfocados al deporte y el bienestar, ya sean de baile, deportes o simplemente yoga o estiramientos. Si por el contrario es un poco más retro, apuesta por unos patines, una bici —aunque sea de segunda mano— o un paseíto curioso, con la excusa de hacer fotos o ver atardeceres… Ya verás como así, en unos días tienes algo más que una compañera de responsabilidades, cargas y cama, y ¿quién sabe? A lo mejor os vemos compitiendo en pareja de aquí a unos añitos…
Ejercicio clasesCaso nº 4: ambas hacéis ejercicio (y bastante) por vuestra cuenta, pero os da como una mezcla de palo y mal rollo entrenar con vuestra pareja.
Pues este es el caso más fácil: ¡a entrenar juntas se ha dicho! Aprovecha las ventajas de entrenar con alguien, la confianza, la motivación, ese empuje, esas ganas de seguir y no decir: “Buf… ya iré mañana…”. Sólo has de dejarte llevar y disfrutar. El deporte hay que hacerlo para desconectar, para sentirnos bien con nosotras mismas, para disfrutar… Si es un ratito que podemos emplear para relajarnos y, si encima estamos con la parienta, ¡quién da más!
Y si lo tuyo definitivamente es el entreno solitario, hazme caso, deja que tu novia te acompañe aunque sea uno o dos días, al final, seguro que acabas echándola de menos.
Ahora bien, si por horarios es totalmente imposible que podáis coordinaros para entrenar, siempre podéis sacar algún ratito libre para entrenar juntas, un dominguito una escapada a la sierra, una carrera juntas, un partido de tenis o pádel con las petardas de tus vecinas o, simplemente, una sesión de bailoteo en la wii o en la disco un finde.
Recuerda que la vida es compartir, que juntas todo es más divertido y que a veces, unos momentos de desconexión con tu pareja refuerzan tu relación.
Cristina Borrero González
Técnico Superior en Dietética y experta en nutrición deportiva
Fuente: Mirales.com

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