jueves, 27 de febrero de 2014

Un millar de hijos subrogados, tratados como ciudadanos de segunda en España

Un millar de hijos subrogados, tratados como ciudadanos de segunda en España 
En España la población LGBT puede casarse y adoptar desde 2005. Pero todavía hoy queda un importante derecho por alcanzar, y este es el de la legalización de la subrogación. La gestación por subrogación es un método mediante el cual una mujer presta su útero para engendrar al hijo o hija de otra persona, o de una pareja. Muchas parejas gays han recurrido a este sistema para tener sus hijos.

La subrogación es legal en países como Inglaterra, Israel, y en ciertos estados de México. Argentina tiene previsto debatirlo próximamente. En España es ilegal. Así lo establece la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida, y la Instrucción de la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) de 5 de octubre de 2010 no termina de convencer ni de aplicarse según algunas entidades, por lo que las parejas tienen que recurrir a otros países para llevar a cabo el proceso de subrogación. Además, a partir de un caso concreto que sentó jurisprudencia, el Tribunal Supremo no reconoce la filiación en el registro civil a los hijos concebidos mediante esta técnica.

La Asociación Por la Gestación Subrogada en España tiene presentar una iniciativa legislativa popular para llevar al Congreso el asunto de la subrogación. Para ello, lanzarán una campaña para recoger 500.000 firmas en un plazo de nueve meses. La asociación parte de la plataforma Son Nuestros Hijos (SNH), la entidad más fuerte en España que trabaja hoy por hoy por regular la situación de cientos de familias en España. RAGAP se ha puesto en contacto con ellos para que nos faciliten una radiografía de la situación actual.

En España no hay cifras oficiales sobre el número de niños gestados mediante subrogación. SNH nos hace un cálculo aproximado. “Nosotros somos más de 200 familias en la asociación, pero nos consta que son muchas más. En el consulado de Los Ángeles desde octubre de 2010 son cerca de 200 niños los inscritos, a lo que habría que sumar los de otras ciudades como San Francisco, Chicago, Miami, otras ciudades, y otros países. En total, calculamos que debe haber entre 500 y 1.000 niños registrados”, explica Pedro Fuentes, vicepresidente de la asociación.

En torno al 60% de las parejas inscritas en la asociación son homosexuales. “Pero cada vez son más las parejas heterosexuales que acuden a nosotros, así como personas solteras, tanto hombres como mujeres”, asegura Fuentes.

Ucrania, EEUU, México y Tailandia permiten a parejas o solteros españoles iniciar procesos de subrogación, según SNH. India dejó de autorizarlo, y Rusia lo ha limitado a parejas heterosexuales exclusivamente. Sin embargo, ninguno de estos países tiene tutela judicial para el proceso. Una decena de estados en EEUU permiten la subrogación, ya sea por leyes o por jurisprudencia. El único país que emite sentencia judicial de filiación, requisito indispensable para que el niño sea reconocido como español e hijo de los padres intencionados o contratantes.

Para SNH, California es el estado donde es más fiable. Sin embargo, esta semana hemos conocido un caso inédito, el de Mario y Sergio, padres de un bebé que no ha sido reconocido como español en el consulado de Los Ángeles. “Esto es una decisión personal del cónsul, única hasta ahora. La DGRN no ha dicho nada de que se deje de escribir. El cónsul quiere que aparezca en las inscripción la madre del niño como gestante, y eso no se puede hacer porque hay un proceso de tutela judicial”, explica Pedro Fuentes. “El cónsul lo hace porque la sentencia que ha establecido un juez californiano no dice lo que él quiera que diga. A la hora de la verdad, lo que haces es quitarle la nacionalidad española al bebé”, añade.

Una vez llegan a España, los menores se enfrentan a numerosas trabas administrativas por su situación legal. “El niño está aquí como inmigrante, y la legislación que se le aplica es la de inmigración, aunque sea hijo de españoles”, dice el vicepresidente de SNH. “En la Sanidad, tiene problemas a la hora de conseguir una cartilla de la Seguridad Social, y algunos padres tienen que contratar un seguro privado. Y en educación pública, se acogen al cupo de extranjería”, ejemplifica.

En el país hay registradas aproximadamente una decena de empresas que se dedican a gestionar los trámites para subrogar. “Realmente no hace falta recurrir a estas agencias si vas a Estados Unidos, pero son útiles para aquellas personas que buscan seguridad y una guía de apoyo y asesoramiento”, comenta.

Concebir a un hijo o una hija por subrogación es caro. Algunos bufetes de abogados hablaban de unos 25.000 euros cuando era legal en India, solo para costes médicos. “En Estados Unidos es muchísimo más costoso: son seguros médicos, intervenciones, viajes y otros muchos gastos”, cuenta Fuentes.

Legalizar la subrogación en España reduciría ampliamente el presupuesto. “Se quedaría en un tercio, o menos, y estaría al alcance de mucha gente que hoy por hoy no se lo puede ni plantear”, asegura.

SNH lleva a cabo acciones para conseguir que sus hijos sean reconocidos, entre ellas, mediante presiones a nivel político y social. Desde la plataforma nos aseguran que ya están en contacto con algunos partidos políticos para que incorporen en sus programas electorales la legalización de la subrogación. “Hemos iniciado contacto con UPyD, PSOE e IU. Con el PP lo estamos intentando, pero nos estamos estrellando”, asegura Fuentes.

Comenta también que hay quienes les dicen que utilizar a estas mujeres para concebir hijos es una forma de explotación. “Si queremos prevenir en cualquier sitio que se explote a cualquier personas, lo que tenemos que hacer es regularlo. Ése es el mejor método para prevenir el abuso de derechos”, argumenta.

Están completamente en contra de la definición de esta técnica como “madre del alquiler”. “No es alquiler, porque alquilar a un ser humano es inmoral, y la compensación económica que se hace es del mismo tipo de la que se hace para los donantes de semen”, relata. “Y tampoco se trata de madres, y ellas mismas lo tienen claro: lo gestan, lo cuidan en un momento en que sus padres no pueden, pero no se sienten madres. Los padres son las personas que han puesto en marcha el procedimiento para que el niño venga al mundo”, añade.
Fuente: Ragap

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