jueves, 20 de febrero de 2014

Reykiavik, famosa por su Orgullo Gay y su Faloteca más grande del mundo

Reykiavik, famosa por su Orgullo Gay y su Faloteca más grande del mundo 


Si te perdiste el Rainbow Reykiavik invernal, no te preocupes porque tienes una cita en la capital islandesa del 5 al 9 de agosto próximo. La ciudad se vuelve a vestir con los colores arcoiris para festejar el Orgullo LGBT que organiza Pink Iceland, una agencia de viajes heterofriendly del país. En esta Gay Parade hay dos cosas singulares que no encontrarás en ninguna otra parte del mundo. Por un lado, es posible que en el desfile veas en una carroza al primer edil, Jon Gnárr, disfrazado de drag queen. Un atípico alcalde que ha dicho 'La homofobia no es una fobia. Ellos no tienen miedo. Son simplemente un montón de idiotas'. Y por otro, tienes una visita obligada a la singular y extravagante faloteca más grande del mundo.

Turísticamente hablando Islandia es un país donde los viajes de naturaleza atraen al 100% de las personas que llegan a la isla atraídos por sus imponentes cataratas, los géiseres emanando vapores y volcanes con nombre impronunciable capaces de paralizar el espacio aéreo de toda Europa. Pero lo que nos sorprende es que uno de sus más imponentes museos es el consagrado al universo del pene. La Faloteca Nacional Islandesa contiene una colección de doscientos ochenta penes y partes del pene pertenecientes a casi todos los mamíferos marinos y terrestres de Islandia colgados de sus paredes o en vitrinas conservados en formol, como si se tratara de las mejores creaciones de Picasso, Velázquez o Dalí.


En total la colección contiene 281 especímenes de 92 especies diferentes de animales y uno humano, aunque hay quien quiere hacer donaciones. Además de la sección biológica del museo, los visitantes pueden contemplar la colección de aproximadamente trescientos rarezas artísticas y otros utensilios prácticos relacionados con el tema principal del museo: el miembro viril.


La historia de este museo se remonta al año 1974 cuando un profesor de Historia llamado Sigurður Hjartarson recibió un regalo inesperado, un látigo fabricado artesanalmente a través del pene de un toro. A partir de ese momento, pescadores y compañeros suyos de la Universidad, dada su afición a la falología, empezaron a traerle miembros viriles de animales, algunos de ellos de ballenas. Su colección se hizo tan grande que terminó abriendo un museo en Reykjavik en 1997. Actualmente, su hijo Hjörtur Gísli Sigurðsson, se ocupa de que el sueño de su padre siga adelante, tras su jubilación en 2004.


¿Sabías que existía una ciencia que se llama falología?. Al parecer es la rama menor de otras especialidades como el Arte o la Historia al que el profesor Hjartarson le ha dedicado su vida. Entre otras curiosidades consiguió reunir un pene de cachalote de casi dos metros, miembros viriles de osos polares, morsas, delfines (cuyos miembros son giratorios) e incluso minúsculos de ratoncillos de campo. También hay pantallas para lámpara hechas de testículos de toro y lo que el museo llama un hueso "inusualmente grande" del pene de una morsa canadiense. La visita, dicen, deja con la boca abierta a sus visitantes que se imaginaban todo en Islandia menos verse rodeados de casi tres centenares de miembros viriles.

Para los más morbosos os contaremos que también hay penes humanos. Así se expone el miembro viril de Pall Arason, un auténtico latin lover a la islandesa, que falleció con 95 años. Desde entonces otras promesas no han tardado en llegar e incluso se conoce que ha habido quien se ha ofrecido a hacer su donación en vida. Sin duda hay gente para todo porque el museo cuenta con nada menos que 210 miembros honorarios.


El museo ha tenido varias ubicaciones, una de ellas en el pequeño pueblecito de Húsavík, una pequeña comunidad conocida por el avistamiento de ballenas donde reside su creador y, desde noviembre de 2011, en un céntrico local de Reykjavík, totalmente reorganizado y modernizado, situado en la calle Laugavegur 116.


Como el merchandising llega a todas las partes del mundo, este museo no podía ser menos y te puedes llevar a casa un recuerdo. Desde un fálico abridor de botellas, un látigo para tus momentos más íntimos, un pescador que no usa caña, un original cartel para el baño de un hombre tumbado boca arriba que le sale un geiser de su parte más íntima, hasta camisetas, gorras o vasos de chupitos con el logo del centro que representa un falo, como no podía ser de otra manera.


Si te pica la curiosidad tienes más información en la página web oficial de la Faloteca Nacional Islandesa (que curiosamente está en castellano porque el fundador del museo dio clases de español y ha escrito varios libros sobre historia de América Latina): www.phallus.is. Y es que en este extravagante museo, el tamaño sí que importa.
Más Fotos:
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 Fuente: Ragap

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