lunes, 17 de febrero de 2014

¿Por qué a las lesbianas les gusta tanto Malú?

El pasado 19 de noviembre, la escritora Lucía Etxebarría nos hacía esta pregunta, y la verdad es que esto nos llevó a recapacitar. Sí, es cierto, la cantante española tiene muchísimas fans en el colectivo lésbico, ¿pero por qué?
Quien me conoce, sabe perfectamnete que la música española no está entre mis preferencias musicales, por lo que mis conocimientos del panorama musical nacional no son suficientes para responder a este #MisterioCroquetil. Pero dicen que para eso están las amigas, para completarte en tus faltas y defectos, así que en esta ocasión recurrí a mi amiga Paul, experta en asuntos maluleros, y le hice la pregunta que toda croqueta se ha formulado alguna vez desde que descubrió el universo de la bollería y los bares de ambiente femeninos:

¿Qué tiene Malú que las vuelve locas?
¿Por qué les gusta tanto a (casi) todas las lesbianas?


Una cosa está clara: NINGUNA otra cantante española ha conseguido arrastrar a semejante montón de bolleras, haciendo además que griten enloquecidas en sus conciertos mientras ondean la bandera gay. Y os lo dice una servidora, que lo vio con estos ojitos que dios le ha dao.
Andaba yo toda tranquila mirando el cartel de conciertos de las fiestas de mi pueblo, descartado ir a ver a Rafael por quincuagésima vez (en este punto he de aclarar que los conciertos eran gratis. Estamos en España: ¡si es gratis cógelo y corre!), y vimos que venía Malú, así que para allá que nos fuimos. Pero cuando llegamos a la cola (porque sí, había cola), algo nos descuadró entre los asistentes del concierto. Vale, había mayoría femenina, cosa que era de esperar con estribillos como “me has enseñado tuuuuu, tu has sido mi maestro para hacer sufrir”, pero aun así algo no cuadraba. Y entonces caímos en la cuenta: ¡Hordas de bolleras! ¡Everywhere! Que aquello parecía un concierto de Tegan y Sara. Eso era un campo de bollitos, banderas en ristre incluidas.
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Y, claro, así no se puede, te quedas con la duda: ¿Por qué Malú? ¿Por qué no Rosario, Amaia Montero o incluso esa que prometía mucho porque tenía tanto que darte y tantas cosas que contarte? Entonces, con ayuda de Paul, comencé mi investigación cual detective/stalker para encontrar la raíz de semejante revolución bolleril. Y sin considerarme una experta (porque es cierto que yo me quedé en el primer álbum de Malú), intentaré desarrollar los motivos de por qué creo que Malú genera admiración lesbiana. Y podéis corregirme las fans o todas aquellas que considereréis que me equivoco, e incluso os dejo que me tiréis piedras porque con vuestras piedras hago yo mi pared y todas esas cosas que nos enseñó Mecano.

1. Las lecciones que aprendimos de la ‘Aprendiz’

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Allá por 1998, Malú se estrenó con Aprendiz, su primer sencillo, que también daría nombre a su primer álbum. De  ambos podemos sacar varias conclusiones. A saber:
a) que tanto la canción como el vídeo han envejecido mal, aunque su autora haya envejecido bien
b) que las camisetas ombligueras de tirantes no deberían volver nunca
c) que el sillón de tu casa no es el mejor sitio para hacer la portada de tu primer disco, por muy cómodo que sea, de verdad
d) y que pese a que Aprendiz fue la canción que la lanzó a la fama, la culpa de la croquetofiebre la tiene otra canción de ese mismo disco que se llama Como una flor.

2. Malú contra Malú

Como una flor hablaba de algo que por aquel entonces aún era tabú en esta España nuestra: la homosexualidad. Sin referentes en la música con los que identificarnos (salvo el Mujer contra Mujer de Mecano y poco más), sin canciones que hablaran de cómo nos sentíamos, de pronto Malú nos decía que daba igual a quién quisiéramos, hombre o mujer, y que no nos teníamos que sentir culpables por ello.
Y, claro, ahí es cuando se ganó sin remedio el respeto y la devoción de gran parte de la población lésbica.

3. ¿Y si fuera malulera?

Un año después de este momento semirrevolucionario, Malú sacó Cambiarás, sorprendiéndonos a todas con su propia versión de Y si fuera ella, una de las canciones más emblématicas del que fuera su padrino musical, Alejandro Sanz. Que no es la primera vez que vemos a una mujer cantando una canción dirigida a otra mujer, en primera persona, diciéndole que tiene miedo de perderla, pero a ojos de una croqueta común Malú ya tenía antecedentes y estos detalles cuentan. 
Está claro que la canción no era suya, y posteriormente la interpretaría a dúo con Alejandro Sanz, pero en la versión original de su disco sólo estaba ella y, buscado o no, miles de bolleras la pondrían a partir de ese momento en su tracklist. Una y otra vez. Empezaba así la maluobsesión.

4. El subtexto

Sentadas las bases de esta manera, ya no había vuelta atrás. Sus fans lesbianas hicieron suyas sus canciones. Ya no importaba de quién hablasen. Buscado o no, a partir de este momento el subtexto iba a estar siempre implícito en las mentes de sus fans. Malú cantaba toda para ellas.
Toda, entera y suya. De frente. Y de repente.

5. Los rumores

De ilusiones también se vive, y basta que nos digas que alguien camina por tu acera para que mostremos mucho más interés por esa persona. De Malú seguro que hay muchos rumores, pero uno de la más insistentes es que sí, que ella entiende, que tiene novia y todas las cosas. Incluso hay quien la ha casado con Daniela Mercury, una cantante brasileña, aunque al final resultó ser mentira.

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Que es muy posible que nada de esto sea real y se lo estén inventando como se inventan muchas otras historias de las celebrities, pero lo que nadie nos puede negar es que Malú, a veces………………..

6. Hace que nos pite el gaydar

Y claro, después de estos antecedentes, pues sólo queda desplegar el gaydar, que aunque sabemos que no es bollo (o eso dicen), pues a veces nos pita. Como en este vídeo en el que Malú sale en pijama al portal de su casa un día de lluvia a preguntarnos si está loca. Nooooooooooo, mujer, no te preocupes: todas tenemos alguna ex que hacía cosas parecidas y estaba muy bien de lo suyo. Son crazy bitches. Eso es todo.

6. Malú evoluciona a Malú

Y hablando de pitidos de gaydar, cabe recordar que Malú no siempre ha sido la Malú refinada y buenorra que vemos ahora. No, señor, no. Malú, como todo el mundo, tiene sus orígenes y aunque mucha gente ya que no los recuerda, la bollera común los tiene grabados a fuego en su mente.
Porque no es lo mismo esto…

…que esto:
¿O sí?
Y me diréis: ¡Es que era una niña cuando empezó! ¡Todo el mundo ha tenido una etapa así! Y está clarísimo, no seré yo quien os reste razón, pero los orígenes. ¡LOS ORÍGENES!
Ya puestas a sumar bollopuntos, no hay nada mejor que marcarse un Se nos rompió el amor con La más grande. Porque, a ver, ¿quién no se ha dado un pipazo alguna vez con una amiga?

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7. El nuevo disco

Como no podía ser de otra manera, tenemos que hacer una mención especial a su nuevo disco. Porque en 2013 nos ha dado un álbum que es carne de bollodrama. Sí. Porque no hay nada que le desahogue a una más que coincidir con tu ex en la discoteca y que puedas cantar a voz en grito eso de vete a la mierda, de modo pasivo agresivo. (Sí, sí, no me mires con esa cara, que tu también lo has hecho…)
En resumidas cuentas, para cerrar bien el círculo, y claramente explicada la cosa, creo que todas estaremos de acuerdo si bautizamos a Malú como croqueta honorífica. Al menos hasta que encontremos a una cantante que arrastre más lesbianas que ella a sus conciertos.
¿Y tú? ¿También eres croqueta malulera? ¿Nos hemos dejado algo? (Sé sincera y confiésanos tu amor por ella, no te juzgaremos).
Fuente: Hay una lesbiana en mi sopa

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