lunes, 3 de febrero de 2014

Poliamor: ¿Se puede amar a dos parejas a la vez?

Poliamor: ¿Se puede amar a dos parejas a la vez? 

¿Eres capaz de amar, como pareja, a dos o tres (o más) personas a la vez? Hay quien no solo piensan que sí puede, sino que además lo lleva a cabo en la práctica. Es una nueva tendencia que se observa en la relaciones afectivas y que se ha denominado poliamor. Lo que antes se hacía a escondidas, parejas consolidadas que encadenaban infidelidades, hoy es un movimiento que se abre camino. No son intercambios de pareja, ni poligamia o ni algo similar. Es una nueva forma de amar en la que se «supone que hay unas reglas del juego limpias, y que todos están al corriente y aceptan gustosos la situación», explica la psicóloga Mila Cahue, del Centro de Psicología Álava Reyes.
Amar a varias personas a la vez, como pareja, es una realidad en países como Estados Unidos. En 1996, nació en Washington la Polyamory Society. Como seña de identidad «apoyar, defender y promover la institución social del poliamor». En su web se ofrece hasta un acuerdo de relación y un contrato de convivencia. Y se habla hasta de polifamilias.
En Facebook hay una página en español dedicada a este asunto que cuenta con más de 21.000 seguidores. Así se define: El poliamor «significa tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados. El individuo que se considera a sí mismo emocionalmente capaz de tales relaciones se define como poliamoroso, también llamado poli». Y especifíca: «Este término (poliamor) no se aplica a las meras relaciones sexuales sin compromiso, orgías anónimas, pernoctas, amoríos, prostitución, monogamia u otras definiciones populares de intercambio de pareja».
Y hay también publicaciones que avalan este movimiento:«The ethical lut», «Ética promiscua», «Las virtudes del poliamor»...

No hay exclusividad

El movimiento defienden que el amor no es exclusivo de una sola pareja. La libertad es su máximo principio. «Son relaciones que se pueden mantener mientras cada uno está en su sitio sin exigencia ni reproches», dice Cahue. Pero como se pregunta la psicóloga, «si ya es difícil definir el propio proyecto vital y hacerlo compatible con una persona de la que se está enamorada, cómo hacerlo con más elementos: ¿con quién se quedan los niños? ¿quién se encarga de ellos? ¿cuánta gente somos capaces de admitir en un poliamor?».
Claro que muchos se preguntarán que si no hay celos, envidias, reproches... ¿estos tríos de parejas se quieren de verdad? Mila Cahue se inclina por pensar que «se trata de afectos que pueden ser verdaderos como sentimientos, pero probablemente no sean lo suficientemente profundos y sean más transitorios o carentes de compromiso».
Otro de sus rasgos es la honestidad y sinceridad con cada pareja. Es decir no se engaña. Todos los amores conocen la situación de poliamor en la que viven. «Hasta ahora se han dado situaciones de convivir en pareja con una persona y estar enamorado de una tercera que no convive con la pareja. En ocasiones, todos estaban al corriente de la situación y la sobrellevaban como podían. Sin embargo, por lo general uno de ellos ignoraba lo que ocurría o se encontraba en una especie de situación de espera, hasta que alguno tomara una decisión definitiva. Estas situaciones se han dado toda la vida, aunque quizás ahora se esté planteando normalizar algo que, de hecho, ocurre. Se trata de una experimentación con nuevos modelos afectivos y solamente el tiempo nos dirá si es viable, de qué manera o para qué tipo de personas o momentos de la vida. 
Fuente: abc.es


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