martes, 18 de febrero de 2014

¿”Bollera” o “boyera”?

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Existen miles de formas de llamar a las lesbianas. Muchas veces hemos escuchado cómo se han referido a alguna de nosotras como bollera o desviada. Yo todavía recuerdo la primera vez que, estando en una cafetería, un grupo de amigos se reía y gritaba “Mira esas tortilleras ahí, dándose un magreo” o cosas semejantes, pero, ¿de dónde vienen esos términos? ¿Cuál es su historia?
Como todo en la vida, esto también viene de algún sitio y tiene explicación, alguna medianamente razonable; otros términos sencillamente son utilizados a modo de burla y ofensa.
El común de los mortales utiliza la palabra “lesbiana” para definir a las mujeres que mantienen relaciones con otras féminas. Pues bien, este término comenzó a utilizarse debido a que, a finales del siglo XVI, el escritor francés Pierre de Bourdeille seleccionó algunos poemas de amor entre mujeres en un libro que se tituló ‘Las lesbianas’, que hacía referencia a Lesbos, lugar donde residía la poetisa griega Safo (cuentan que dicha poetisa tenía un internado donde enseñaba a jóvenes nobles y que, además, mantenía relaciones con las lugareñas y les escribía poemas eróticos). A partir de entonces la palabra se popularizó y actualmente continúa siendo la más utilizada para definir a las mujeres homosexuales.

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Pero ¿no os resulta curioso que nos llamen bolleras? A mí la verdad es que me ha hecho siempre mucha gracia. De hecho, recuerdo una vez que me dispuse a buscar en la RAE la definición, por si acaso, y me encontré con que decía “Bollero, ra: Persona que hace o vende bollos. despect. vulg. lesbiana.” Entonces me entristecí un poco. Que la propia Real Academia lo denomine como despectivo o vulgarismo y tanta gente lo utilice resulta bastante deprimente en los tiempos que corren, pero rebuscando por el ciberespacio he encontrado la realidad de por qué se utiliza.
Resulta que las boyeras (no, no es un error ortográfico, se escribía así) eran sacerdotisas que conducían carros tirados por bueyes por campos de siembra. Se celebraban ritos y ceremonias donde solamente había mujeres, dichas festividades tenían carácter astronómico. También se dice que, tras arar los campos, las sacerdotisas realizaban orgías sagradas para propiciar que la diosa agrícola asegurara la fertilidad del sembrado. De esta forma, el término boyera definía los actos lésbicos paganos. En el castellano perdió su significado cuando pasó a ser escrito con diferente grafía.
Volviendo a las tortilleras, navegando por los submundos de internet he descubierto que proviene de la novela de Severo Sarduy denominada Maitreya, en la cual el personaje de Iluminada lleva en su mano una tortilla fu-yong (una tortilla falsa donde no existen los huevos, que hacen referencia a los genitales masculinos). Este término es utilizado en muchos países de habla hispana, un ejemplo sería Cuba y también 
nuestro país.

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Como veis, muchos son los calificativos que nos definen y cada uno tiene una historia distinta tras de sí. Si bien hay muchos que no tienen ningún tipo de raíz, como podría ser el de ‘desviada’, ‘invertida’ (este más bien suele ir referido a los homosexuales masculinos, de hecho en la RAE si buscamos la definición encontramos lo siguiente: eufem. Homosexual, especialmente el masculino.)
Lo que sí debemos tener muy claro es que, nos llamen como nos llamen, somos lo que somos y podemos estar muy orgullosas de serlo.
Verónica Font
Fuente: MiraLes.com

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