jueves, 16 de enero de 2014

¿Quién será el primer turista espacial gay?

¿Quién será el primer turista espacial gay? 
Hace unos meses, durante su gira promocional por Argentina, el popular Falete pronunció unas enigmáticas palabras. Cuando la periodista Mirtha Legrand le preguntó “¿Sos gay?”, rápidamente, y con mucho humor, le respondió: “No, astronauta”. ¿Qué quiso decir el tonadillero con esa respuesta?, ¿se estará preparando para ser el primer viajero de la Agencia Europea Espacial?. No lo creemos, lo que sí estamos seguros es que Brad Pitt, Angelina Jolie, Leonardo DiCaprio o Kate Winslet aspiran a ser los primeros 'celebronautas' en el espacio y ya tienen comprado un billete.

Hasta la fecha, la única persona de la comunidad LGBT que ha estado en el espacio, que sepamos, se llama Sally Ride. Fue la primera estadounidense astronauta y defensora de la educación científica. Falleció en julio de 2012, tras 17 meses de batalla contra un cáncer de páncreas, a los 61 años. Tras su muerte también se supo que Sally compartió 27 años de su vida con otra mujer y que también habría sido la primera astronauta lesbiana. Aunque Rally nunca salió del armario cuando ejercía su profesión de astronauta por lo que técnicamente no cuenta.

Se estima que unas 500 personas ya han viajado al espacio exterior por lo que estadísticamente hablando, al menos, algunos de ellos deben haber sido gay. Dada la actitud típicamente anti-gay de los militares es comprensible que el tema sea un asunto ‘top secret’.

Hasta el momento, el único artista gay que manifestó su deseo de ser 'celebronauta' fue el ex miembro de N’sync, Lance Bass. Incluso realizó su entrenamiento para ir al espacio pero se le negó un asiento en la cápsula Space Adventures de la Soyuz. La Agencia Espacial Rusa habló de 'importantes violaciones del contrato' firmado por el cantante, y aunque no se precisó la naturaleza de estos desacuerdos para la retirada de los patrocinios, parece que se debía al impago del precio del viaje, unos 20 millones de dólares. Lance Bass oficialmente se quedó sin su vuelo a la Estación Espacial Internacional.

A medida que se espera que la carrera de turismo espacial despegue este año con el primer vuelo programado por la Virgin Galactic, las posibilidades de las personas LGBT de asegurarse un asiento para ver el firmamento son más reales. En el listado de ilustres pasajeros figuran personajes como el cantante Justin Bieber; la todoterreno Paris Hilton; los actores Ashton Kutcher, Tom Hanks y Kate Winslet; el diseñador Phillipe Starck o el científico Stephen Hawking, al que le han ofrecido vuelos gratuitos.

El resto de los mortales nos tendremos que conformar con viajes más económicos porque el asiento en el programa espacial comercial de la Virgin Galactic cuesta la friolera de 250.000 dólares. Es decir, 183.600 euros por asiento. El presidente de la compañía, el multimillonario Sir Richard Branson, ha dicho que ‘Virgin Galactic está en el camino de convertirse en la primera línea espacial mundial que ofrecerá oportunidades comerciales incluyendo la construcción de hoteles en el espacio que nos cambiarán la percepción de nuestras vidas tal y como la conocemos’. Su despegue está previsto para agosto de 2014 y a bordo no sólo habrá rostros famosos sino también estará Branson con sus dos hijos.
 Virgin Galactic ya ha arecaudado aproximadamente 80 millones de dólares (unos 59 millones de euros) en depósitos de cerca de 640 clientes que quieren ser los primeros turistas en experimentar unos seis minutos de gravedad cero.

Como curiosidad os contaremos que el puerto espacial del que partirá este primer vuelo comercial está actualmente en construcción en Nuevo México. La travesía será de tres horas y alcanzarás las 68 millas por encima de la superficie de la Tierra. En escasos segundo, la nave espacial estará especialmente diseñada para alcanzar una velocidad de 25.000 kilómetros por hora (tres veces y media la velocidad del sonido). Las condiciones para los viajeros estelares no son muy duras ya que sólo se les exige tres días de entrenamiento.

Otra compañía, la Space Adventures, ofrece vuelos espaciales privados desde 2001. El precio del billete es mucho más caro: 20 millones de dólares (15 millones de euros). Desde 2001, Space Adventures ha enviado siete clientes a la Estación Espacial Internacional. Pero hay opciones más baratas, por 100 millones de dólares (73 millones de euros), los viajeros también pueden vivir una experiencia ‘selenita’ que dura entre ocho a nueve días rodeando el satélite o bajando a un radio de 100 kilómetros de la superficie lunar.

Está previsto que otro vuelo espacial despegue en 2017, el primer asiento se ha vendido por 150 millones dólares (110 millones de euros) a alguien que la compañía asegura que es muy conocida, aunque la identidad del comprador se mantiene en el anonimato.

En 2008, Space Adventures adquirió la experiencia Zero-Gravity, una compañía que ofrece vuelos en órbita para experimentar la gravedad cero. Esta opción es mucho más económica porque el billete cuesta 4.950 dólares (es decir, 3.635 euros). Para este tipo de viajes está destino el Boeing 727, especialmente modificado para hacer arcos parabólicos dentro de la atmósfera de la Tierra durante ocho minutos de ingravidez. Personalidades tan conocidas como la escritora y presentadora Martha Stewart, el cantante Joey Fatone, de N'SYNC o el profesor Stephen Hawking ya la han experimentado. Incluso una pareja se casó en el espacio sin gravedad.

Pero en esto de las compañías espaciales comerciales, poco a poco, van surgiendo más. Es el caso de Espiga de Oro (Golden Spike), la empresa que ofrecerá expediciones lunares itinerantes privadas en 2020. La compañía espacial recibe ese nombre del último clavo de metal que completó la construcción de la vía férrea transcontinental en EE.UU.. Fundada por ex funcionarios de la NASA, la empresa no ha anunciado los precios para los vuelos a la luna porque aún está en el proceso de búsqueda de inversiones.

Han pasado más de 40 años desde que el último humano pisó la Luna y ya estamos pensando en hacer turismo espacial a otros planetas. En unos años las películas de ciencia-ficción se convertirán en una realidad.
Fuente: Ragap

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