jueves, 9 de enero de 2014

Los heteros que se transforman en muñecas de látex

Los heteros que se transforman en muñecas de látex
¿Qué hay de masculino en un hombre que le gusta convertirse en una sexy muñeca hinchable de sexshop? Existe una comunidad secreta internacional llamada ‘Rubber Dolls’ (muñecas de plástico) cuyo hobby consiste en transformarse con todos los atributos de un juguete sexual femenino: cuerpo torneado, pechos, peluca y hasta vagina a base de prótesis. Detrás hay apacibles hombres casados con mujeres o con novia, separados o viudos y con hijos que dedican su tiempo libre a esta extraña afición. Lo ha destapado la cadena británica Channel 4 al que les ha dedicado varios capítulos para desentrañar los misterios de quienes son esposos y padres abnegados y, al mismo, tiempo lascivas muñecas hinchables en sus ratos libres.


Cada miembro de la comunidad de las ‘Rubber Dolls’ lucha por transformarse en su propio ideal de mujer. La mayoría ha mantenido su secreto durante años. Lo cierto es que para su transformación invierten miles de horas e importantes sumas de dinero para crear sus alter-egos acordes a su personalidad.

Es el caso de Robert, un sesentón que vive en una mansión a las afueras de California. Después de diez años de matrimonio, se divorció. Ahora comparte su casa con su hija adolescente y mantiene su hobby privado. Durante seis años, Robert ha dedicado cada momento libre a convertirse en 'Sherry'. Después de haber pasado años transformándose en privado, Robert tómo una gran decisión: mostró a Sherry al mundo en la reunión que se celebró el DoubleTree Hotel de la cadena Hilton en Bloomington, Minneapolis, en el mes de mayo pasado. El encuentro se llamaRubberdoll Rendezvous. El organizador de este evento se llama Jon, también conocido como 'Jennifer', un operador de montacargas y padre de seis hijos que lleva ya seis años haciendo este encuentro.

Un camarero británico Joel y su novia Mel están a punto de irse a vivir juntos. Hasta ahora, Joel escondió durante 15 años su afición a sus padres, pero con su nueva libertad, tiene la intención de recuperar el tiempo perdido. Su primer desafío es dar a conocer a su alter ego, 'Jessie', a sus amigos más cercanos. Esta sociedad está muy activa en países como Inglaterra, EE.UU, Japón o Australia.

Ahí no queda la cosa porque también existe una fábrica que ha desarrollado un traje ultraligero para que estos hombres se transformen en muñecas con todos sus atributos, se llama Femskin y es una empresa de gestión familiar enclavada en el cinturón de la América más tradicional y conservadora. El equipo completo para conseguir llegar a ser el ideal perfecto puede superar los 600 euros.

El fotógrafo alemán Peter Czernich, fundador de Marquis, una revista experta en fetischismo, conoce los secretos de esta comunidad secreta que es una forma de expresión sexual. Si hay un nexo común entre todas las muñecas es que deben tener rasgos femeninos exagerados: tetas enormes, caderas, muslos y trasero superlativo, labios carnosos y sugerentes, pestañas y uñas larguísimas y ser sumisas para el gozo de otros.

Fuente: Ragap

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