jueves, 9 de enero de 2014

La verdadera historia de Sodoma y Gomorra

La verdadera historia de Sodoma y Gomorra

Cualquier antigay fanático de la Biblia te dirá, con total convencimiento, que las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por Dios con una lluvia de azufre y fuego por caer en el abominable pecado de la homosexualidad. Una muestra inequívoca de la opinión del Todopoderoso al respecto. Incluso las palabras sodomía y sodomita, para referirse a los gays, provienen de este relato y se ha usado en las principales lenguas. Poco le importará que los arqueólogos ni siquiera se hayan puesto de acuerdo en si esas ciudades existieron realmente o si son un producto del relato bíblico, creadas a propósito para la historia que quieren narrar. Y poco importará también que en el texto sagrado no quede nada claro el motivo exacto de la destrucción de estas ciudades. Desde luego, no se menciona explícitamente la homosexualidad por ninguna parte y sí entran en juego otros muchos conceptos. Incluso se justifican actos que hoy escandalizarían a cualquiera.

El relato principal procede del Génesis y los protagonistas son Abraham y su sobrino Lot, que era de hecho quien residía en Sodoma. Dios comunicó a Abraham que quería destruir las ciudades “porque su pecado era muy grande”, sin especificar nada más. Abraham pide a Dios que las salve si se encuentran 50 justos residiendo allí. La cifra va bajando hasta diez, pero ni siquiera esa cifra se puede reunir y Dios solo promete salvar a Lot y los suyos. Es aquí cuando llega el pasaje de la discordia.

Dios envía a dos ángeles a la ciudad para que salven a la familia de Lot. Este, tomándolos por viajeros, los invita a cenar con ellos y les ofrece su techo para pasar la noche. Pero los sodomitas se presentan en la casa, preguntando por el paradero de los forasteros y exigiendo a Lot que se los entregue para “conocerlos”. Es aquí donde muchos ven el significado sexual de toda la historia,al tomar ‘conocer’ como sinónimo de tener sexo y se imaginan toda una orgía gay. Esto se apoya en que Lot, fuera de toda lógica moral y ética, ofrece a la turba a sus hijas vírgenes “que no han conocido varón” (de nuevo la palabra ‘conocer’) para que hagan con ellas lo que les plazca. Pero la turba no se contenta y ataca la casa. Es entonces cuando los ángeles revelan su auténtica naturaleza y ciegan a sus adversarios, posibilitando la huida de Lot y los suyos. Dios, por último, les advierte que no deben mirar atrás mientras la ciudad es consumida por el fuego. Pero la mujer de Lot desobedece y queda convertida en una estatua de sal. Un castigo muy lógico para la curiosidad.


Los analistas de los textos sagrados, tanto judíos como cristianos, no se ponen de acuerdo en la interpretación de este pasaje. Para muchos, el auténtico pecado de estas ciudades era la falta de hospitalidad con los extranjeros, otros criminalizan el intento de violación y el comportamiento violento, y no el acto sexual en sí. Y muchos debaten sobre si “conocer” debe entenderse en un contexto sexual o no. Tampoco la Biblia, en el resto de menciones a este episodio, se pone inequívocamente de acuerdo, siempre poniéndola como ejemplo de comportamiento inmoral en general. En el libro de Judas (1-7) se puede leer:

Así como Sodoma y Gomorra, al igual que las ciudades a su alrededor, que se dieron a la fornicación y a perseguir la carne extraña, se ponen como ejemplo, sufriendo la venganza del fuego eterno.

De nuevo hay controversia con el uso del término “carne extraña”. Muchos ven actos contra natura de todo tipo, desde homosexualidad a bestialismo y de hecho muchas traducciones optan por hablar de perversiones sexuales en general y de actos contra la naturaleza, o incluso tratar mal a los extranjeros. Muchos analistas lo interpretan por el intento de atentar contra ángeles de Dios.

Hay todavía otra mención que deja fuera el contenido sexual como motivo principal. Se puede encontrar en el libro del profeta Ezequiel (16-49,51):

Este fue el pecado de Sodoma: Ella y sus hijas fueron arrogantes, sobrealimentadas y no se preocupaban por nada; no ayudaron a los pobres y necesitados. Fueron soberbias y realizaron actos detestables ante mí. Por eso hice con ellas lo que has visto.

Imágenes
Sodoma y Gomorra en las Crónicas de Nuremberg, de Hartman Schedel
'La destrucción de Sodoma y Gomorra', de John Martin.

Fuente: Ragap

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