sábado, 4 de enero de 2014

“El gladiador de Chueca”, la picaresca en versión gay

Reeditan el clásico de Carlos Sanrune


“Yo también fui uno más que de los que leyó esta novela hace muchos años, cuando era un muchacho joven que aún no se había a atrevido a reconocer su diferencia. Ahora (no pude evitar emocionarme al verla de nuevo publicada) he vuelto a releerla y aunque yo ya no soy la misma persona, pues han pasado más de quince años, me ha vuelto a deleitar como lo hizo la primera vez”, es la reacción de uno de los relectores de este clásico de los 90 que ahora vuelve a las librerías.
Algunos observan en él una especie de actualización de “El lazarillo” en clave gay, quizá sea por su estructura (ese monólogo que está siendo grabado por un interlocutor al que no se escucha), existe también cierta candidez en el relato del protagonista que conmueve al lector. Habrá quien eche de menos al Madrid que escribe.
La editorial se ha visto motivada a llevarla de nuevo a las estanterías porque “podríamos considerar el primer clásico de literatura gay en nuestro país. En su momento supuso un éxito sin precedentes que vendió miles de ejemplares”.
“El Gladiador de Chueca” relata, “en un monólogo lleno de colorido, las andanzas vitales y sexuales de un joven chapero en el Madrid de hace un par de décadas. Tal es el realismo de su lenguaje, que más que leerse, parece que se escucha la voz del protagonista. La presencia de un silencioso interlocutor provoca las confidencias íntimas del joven -un antihéroe adolescente y barriobajero- en las que, sin pudor, relata sus aventuras en el mundo mal conocido de la prostitución masculina”.
Según alaban sus editores, “Carlos Sanrune consiguió una novela de estructura innovadora, de una agilidad, un ritmo y un entrañable sentido del humor pocas veces visto en nuestra literatura actual. Es una de esas novelas que enganchan al lector desde las primeras páginas. Una novela que se lee de un tirón”.
En esta ocasión la novela se presenta acompañada por un prefacio del propio autor y por un anexo final denominado La representación del antihéroe en El Gladiador de Chueca, escrito por Luis Mora Álvarez, profesor  de español en la una prestigiosa universidad americana.
Fuente: Ociogay.com

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