lunes, 23 de diciembre de 2013

Usar La Biblia como guía sexual deja a los homófobos en evidencia

Usar La Biblia como guía sexual deja a los homófobos en evidencia 
Los fundamentalistas adoptan ante el tema de la homosexualidad una postura absolutamente intransigente: ‘La Biblia lo prohíbe’, dicen. No les importa las acusaciones de literalismo o de que la Biblia verdaderamente se refería a algo muy distinto de lo que hoy clasificamos como homosexualidad. A lo largo de los siglos la Biblia ha sido invocada como autoridad para justificar la esclavitud, la Inquisición, el racismo, oponerse al avance científico, condenar el heliocentrismo o sostener que la tierra era inmóvil y plana. Pero, ¿sabías que un libro desentraña las referencias a los temas homoeróticos de la Biblia?, ¿qué el Rey David y Jonatan pudieron tener una especie de amor platónico? o ¿qué en la Biblia aparece el primer pajillero de la historia?

El libro sagrado para los cristianos contiene numerosas leyes, recomendaciones y máximas sexuales que hoy en día se desoyen hasta por los fundamentalistas más empedernidos. Esta enorme e imperdonable contradicción es, a todas luces, a causa de la ignorancia o de la hipocresía. Con algunas de estas leyes nos echamos las manos a la cabeza por lo absurdas ya que las escrituras sagradas ven con buenos ojos el incesto, la violación, el adulterio, el bestialismo, la prostitución, la poligamia, el matrimonio levirato, el sexo con esclavas, el concubinato, la consideración de las mujeres como propiedad y el matrimonio precoz (para la niña a los 11-13 años).

Aunque el Antiguo Testamento aceptaba el divorcio, Jesús lo prohibía mientras ve mal el coito durante la menstruación, el celibato, la endogamia, la desnudez, la masturbación o los anticonceptivos. Desarrollamos lo que dice La Biblia de estos aspectos y lo absurdo de interpretarla al pie de la letra:

- El Antiguo Testamento consideraba el celibato como anormal y 1 Tim. 4:1-3 tilda de herejía al celibato voluntario. Algunos estudiantes de ética cristiana exigen que los homosexuales, sin embargo, se acojan al celibato, pues la intención de Dios es que nos procreemos. Pero eso no explica por qué Jesús y San Pablo, los dos pilares teológicos del Nuevo Testamento, nunca se casaron.

- Dice la Biblia. «Si dos hombres riñen uno con otro, y acercándose la mujer del uno para librar a su marido de manos del que lo hiere, extiende su mano y lo agarra por las partes genitales, le cortarás entonces la mano; no la perdonarás.» (Deut. 25:11f.)

- La ley del antiguo testamento prohíbe el coito durante los siete días de la menstruación (Lev. 18:19; 15:19-24). El que vulnere esta regla debe ser extirpado o «eliminadas de su pueblo».

- El castigo del adúltero es lapidación (Deut. 22:22), pero lo que define el adulterio es el estado civil de la mujer. Un hombre casado que tiene coito con una mujer soltera no es un adúltero. Un hombre no podía pecar de adulterio contra su propia mujer, si no contra otro hombre, al utilizar sexualmente a su mujer. Si se descubre que una novia no llega virgen al altar, será lapidada, aunque la virginidad masculina no se menciona.

- La desnudez, la característica del paraíso, era considerada en el judaísmo como censurable (2 Sam. 6:20; 10:4; Isa. 20:2-4; 47:3). Cuando uno de los hijos de Noé vio a su padre desnudo, fue maldecido (Gen. 9:20-27). Aunque quizá las playas nudistas sean demasiado, ¿es pecado ver a otra persona desnuda? Lo es para la Biblia.

- La poligamia y el concubinato se practicaban comúnmente en el Antiguo Testamento. Ninguna es condenada en el Nuevo Testamento (con la cuestionable excepción de 1 Tim. 3:2, 12 y Tito 1:6). La enseñanza de Jesús sobre la unión marital en Marcos 10:6-8 no es una excepción tampoco, pues cita a Gén. 2:24 como autoridad, y este texto nunca se entendió en Israel como excluyente de la poligamia. Los textos judíos reflejan que la poligamia fue practicada por los judíos por muchos siglos después del Nuevo Testamento.

- Una manera de la poligamia era el matrimonio levirato. Cuando un hombre casado en Israel se moría sin haber engendrado hijos, su viuda tenía que tener coito con cada uno de sus cuñados hasta que pariera un hijo. Jesús menciona esta costumbre sin crítica (Marcos 12:18-27 par.). Actualmente, ningun cristiano sigue esta ley bíblica.

- En ninguna parte del Antiguo Testamento se prohíbe explícitamente las relaciones sexuales consensuales entre adultos solteros heterosexuales, siempre y cuando el valor de la mujer (el precio de la novia) no sea comprometido. O sea, que deje de ser virgen. Hay estrofas en el Cantar de los Cantares que alaban las relaciones entre dos personas solteras, aunque los comentaristas han conspirado para encubrir el hecho con muchísima interpretación alegórica.

- El que tocaba el semen y la sangre menstrual era considerado impuro (Lev. 15:16-24). El coito hace a alguien impuro hasta el anochecer, la menstruación hacía a la mujer impura durante siete días. Actualmente los cristianos consideran que estos temas, aunque son particulares y no muy recomendables para comentar, no son impuros.

- La normativa social que rige el adulterio, incesto, violación y prostitución es determinada principalmente en el Antiguo Testamento por consideraciones de los derechos de propiedad «femenina» de los hombres. La prostitución se consideraba muy natural y una salvaguarda de la virginidad de las solteras y del derecho de propiedad de los hombres (Gen. 38:12-19; Jos. 2:1-7). Un nombre no pecaba si se acostaba con una prostituta, aunque la prostituta sí. San Pablo tuvo que apelar a la razón para atacar a la prostitución (1 Cor. 6:12-20); no puede clasificar a los habitués del puterío como adúlteros.

- La ley mosaica permite el divorcio (Deut. 24:1-4); Jesús lo prohíbe categóricamente (Macos 10:1-12; Mat. 19:9 suaviza la prohibición). Aún así, muchos cristianos se divorcian y siguen siendo acogidos en las iglesias.

- Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento consideraban a la esclavitud como normal y nunca se condena. Parte de esta aprobación resultó en el uso de las esclavas, concubinas y cautivas como desahogos sexuales de sus propietarios, algo que Lev. 19:20f., 2 Sam. 5:13 y Num. 31:18 permiten.

¿Por qué entonces se recurre a la infalibilidad de las escrituras en el tema de la homosexualidad cuando a la vez se discrepa, tranquilamente, con la Biblia en la mayoría de asuntos sexuales?. 
Fuente: Ragap

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