jueves, 26 de diciembre de 2013

Intersexo: el dilema de ser hombre y mujer al mismo tiempo

Intersexo: el dilema de ser hombre y mujer al mismo tiempo 

La intersexualidad es una condición, por la cual, un individuo presenta discrepancia entre su sexo cromosómico y genital poseyendo características genéticas propias de hombre y mujer, en grados variables. Es difícil calcular y establecer con exactitud la frecuencia con la que se da, cerca de 1 de cada 2.000 niños nace con genitales que no son fácilmente reconocibles para un adulto. De hecho, según la bióloga molecular Anne Fausto-Sterling, profesora de la Universidad de Brown, hasta un 1,7% de la población presentaría en un cuerpo alguna variación de lo considerado totalmente masculino o femenino. El término hermafrodita resulta engañoso, insensible y confuso por comparar una característica común en algunas especies de animales y plantas con una condición de nacimiento por lo que hablamos de intersexualidad.

En 2006, la Lawson Wilkins Pediatric Endocrine Society (LWPES) y la European Society for Paediatric Endocrinology (ESPE) publicaron un estudio sobre desórdenes intersexuales con el objetivo de elegir una terminología que sea más descriptiva, que refleje más la etiología genética de esta condición (llamar a esta condición "enfermedad" no es apropiado porque no lo es), y que esté ausente de carga peyorativa. Acuerdan llamar a cualquier diferencia: "disorders of sex development (DSD)"; en español: "trastornos del desarrollo sexual".


Australia y Alemania han reconocido en este 2013 el género neutro, es decir la posibilidad de que un ciudadano de estos países no deba ser registrado como hombre o mujer necesariamente, sino que deje libre la casilla correspondiente al sexo. Alemania es el primer país europeo en aprobar esta iniciativa y todo parece indicar que en los próximos años veremos a otros sumarse a esta política.

En Alemania, cada año nacen 400 niños sin sexo definido y en EEUU cada día se hacen cinco operaciones quirúrgicas de asignación de sexo en recién nacidos. Operaciones que, según Francisca Molero, ginecóloga, sexóloga y directora del Institut Clinic de Sexología, de Barcelona “ponen en peligro la salud del paciente y que pueden dañar los genitales o disminuir su sensibilidad”.


Los partidarios argumentan que asignar un rol sexual al bebé evita que éste sufra discriminación en el futuro y alivia la tensión emocional que sufren los padres. Sin embargo, no evita daños posteriores como el caso de Rudy Alaniz, que registra el documental, y que creció como un chico, se alistó en el ejército, fue a luchar a la Guerra del Golfo y, debido a una lesión de espalda y a una resonancia magnética posterior, descubrió que tenía ovarios y un útero poco desarrollado. Rudi empezó una serie de descubrimientos que le mostraron el engaño al que había sido sometido desde pequeño por los médicos y sus padres, lo que le produjo una depresión.

El mayor problema al que se enfrentan los intersexuales suele ser su incapacidad para decidir por sí mismos su identidad sexual, pues ésta suele habérsele sido asignada por sus padres o médicos. La preocupación de los padres sobre qué nombre ponerle al bebé, o cómo criarlo, puede hacer que lo sometan a intervenciones quirúrgicas que resulten dañinas para su salud, a veces dejando efectos secundarios como dolores, infecciones o pérdida de sensibilidad en los genitales. Es posible que al llegar a la edad adulta el sujeto no se muestre conforme con la identidad asignada, y se considere perteneciente al sexo contrario del asignado previamente.

Algunas personas consideran que la clasificación general de las personas en hombres y mujeres es demasiado radical y que en realidad existen más de dos sexos, y por tanto que los individuos intersexuales deberían ser tratados de "manera neutral" hasta que sean capaces de decidir por sí mismos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no es posible tratar a un niño de "manera neutral" como un ‘enfermo de identidad indefinida’, sin que su sexualidad deje de ser algo privado, y no se sabe hasta qué punto la educación que reciba durante la infancia condicionará su identidad en el futuro.


Ejemplos de intersexualidad hay muchos en la cultura: La novela "Middlesex", ganadora de un premio Pulitzer, del autor estadounidense Jeffrey Eugenides examina la historia y dilemas de Calliope Stephanides, el protagonista que es intersexual. La película argentina “XXY”, escrita y dirigida por Lucía Puenzo, aunque no intenta presentar un caso clínico, tiene como protagonista a Alex, una adolescente a la que se le diagnosticó al nacer una hiperplasia suprarrenal. Este diagnóstico la convertiría en una pseudo-hermafrodita femenina. El manga IS trata los problemas que esas personas enfrentan a lo largo de sus vidas, cómo ganar aceptación por lo que son y su incapacidad para reproducirse. En 1947 se constató el cuarto caso comprobado de intersexualidad, el cual, tras un examen médico hecho por el doctor Ferdinand Levin Strauss se comprobó que el paciente disponía de dos penes y una vagina.

Ya hay organizaciones que velan por los derechos de los intersexuales como la OII (Organización Internacional de Intersexuales) o la ISNA (Intersex Society of North America), en EEUU. Estos organismos son contrarios a que la identidad sexual del recién nacido perteneciente a este colectivo, sea decidida en un quirófano, por el equipo médico, y abogan por que ésta sea asumida más adelante, por el propio individuo, que deberá decidir si quiere someterse a cirugía o no. La ISNA es partidaria de dar siempre un género al niño —aunque este pueda ser modificado en la edad adulta o la pubertad, independiente de su genitalidad, ya que la clasificación de “neutro” no hará sino tachar al individuo como raro u outsider. La ISNA no es contraria a las operaciones quirúrgicas, si su finalidad es mejorar la salud física del niño o ayudarle a cumplir sus funciones fisiológicas, por ejemplo, hacerle un orificio para orinar en el pene, cuando el niño no dispone de uno.

Aunque puede parecer un gran avance en materia de igualdad, la mayor parte de las organizaciones de intersexuales rechazan el “tercer género”, que propone Alemania y Australia porque piensan que puede estigmatizar a los pequeños. La polémica está servida pero, lo más probable, es que oigamos hablar de intersexualidad mucho más a menudo.
Fuente: Ragap

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