miércoles, 27 de noviembre de 2013

Libertad de género como derecho humano


 


La transexualidad es una cuestión de libertad de género, un Derecho Humano, y por tanto tiene que ver con todos los seres humanos, no sólo con las personas transexuales.
El movimiento feminista ya ha trabajado y combatido por la libertad de género de las mujeres. No podía ser que hubiera sobre todos nosotros un Código de Género que ordenase que las mujeres, por ejemplo, no pudieran entrar en el Ejército, lo que más ha visibilizado los nuevos tiempos, o en cualesquiera otras profesiones, antes varoniles, como la judicatura, en las que ahora tienden a ser mayoritarias.
El Código de Género es el fundamental y previo de nuestra sociedad, que no tiene que escribirse porque está grabado en nuestras mentes a sangre y fuego, aunque también está en parte en la ley escrita. Prescribe cómo debe actuar cualquier persona, para ser llamada masculina o femenina, cómo debe vestir, cómo debe llamarse. En la ley escrita, impone que todos los ciudadanos nos inscribamos como varones o mujeres, ignorando por ejemplo a les intersexuales.
Es un código penal, porque impone penas tan terribles como la burla o irrisión, el destierro familiar o extrañamiento, la enorme dificultad para el trabajo por cuenta ajena, etc, a quien decida pasar por encima de sus normas, ahora vigente para las personas transexuales, que no encontramos casi más salidas que el trabajo por cuenta propia… o el funcionariado.
En tiempos antiguos en España, en los contemporáneos en Rusia y muchos países islámicos o africanos, confirma lo que decía de sangre y fuego, porque condena a los disidentes de género a hostigamiento legal o a prisión o a muerte a quienes aspiran a la libertad ( Homosexuales, transexuales, informaos de vuestros derechos, de las normas vigentes y de la situación social de facto, antes de viajar a determinados países cuyos ciudadanos son las primeras y constantes víctimas, o informaos de la dirección de vuestros Consulados)
Ahora falta por conseguir la libertad de género de los varones, mucho más aherrojados en este momento por las expectativas del Código de Género que las mujeres.
¿Por qué se puede observar una gran libertad de género ya entre las mujeres. y al mismo tiempo, los varones siguen tan rígidos, en parte por culpa de algunos -expectativas de poder- pero a fin de cuentas con una rigidez insertada en el vigente Código de Género? ¿Por qué tienen que parecer hoscos, temibles, serios, incomunicativos, aunque no lo sean?
¿Por qué temen la espontaneidad y tiene que ser convencionales?
¿Por qué para estas reglas arcaicas de masculinidad es mejor ser agresivo que haber cultivado la inteligencia?
¿Por qué un muchachillo no puede decir, por ejemplo, que quiere ser bailarín clasico, sin recibir un acoso de género inmediato en el aula? ¿Por qué, un paso más, no puede presentarse a los papeles femeninos escolares o en el teatro profesional o el cine, en los que podría brillar? ¿Por qué las ropas de varón, desde los chándales a los trajes tienen que ser tan uniformemente oscuros? (Menos mal que existe el chorro de luz de las corbatas!) ¿Por qué los varones tienen que ser tan ritualmente agresivos unos con otros, saludándose con puñetazicos de broma entre amigos, y no pudiendo casi acariciarse ni ponerse el brazo sobre los hombros, ni tomarse de las manos -regresión, antes se podía? ¿Por qué todo lo que estoy diciendo les parece a muchos de quienes lo leen un disparate imposible e improbable?
Que miren el creciente saludo entre jóvenes con dos besos. O el uso de uno o dos pendientes. O la reciente incorporación de varones como comadronas.
La transexualidad es sólo el caso extremo de la libertad de género requerida por todos los humanos, por quienes quieren ser libres en su masculinidad o en su feminidad o en su ambigüedad, mejor que seguir un Código con la cabeza agachada.
La transexualidad es el derecho a la libertad total frente a los requerimientos del Código de Género en cuanto a género o genitales.
Libertad de nombre, de vestidos, de registro del sexo en el estado civil, en los documentos oficiales, incluidos los pasaportes, de caracteres sexuales secundarios, de caracteres sexuales primarios… sin permisos ajenos, porque entonces ya no es libertad… autonomía, como la de toda persona para decidir sobre nuestra vida, sin dar explicaciones a nadie.
Libertad y respeto de personas libres en una sociedad libre.
Dentro de muy poco, dentro de este decenio, los genitales estarán abiertos a las transformaciones naturales gracias a las células madre…
Podrá parecer de ciencia-ficción, pero es que vivimos en el siglo XXI.
Y todo esto no será nada excepcional, nada patológico, nada tolerado, nada concedido, sino una parte de la libertad y de la igualdad de todas las personas, y del reconocimiento de los Derechos Humanos.
Fuente: Ociogay.com

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