miércoles, 13 de noviembre de 2013

Estambul, destino exótico que también tiene mucho que ofrecer al público gay

Estambul, destino exótico que también tiene mucho que ofrecer al público gay 

La antigua capital de los imperios bizantino y otomano guarda entre sus muros siglos de historia y encanto. Estambul es un destino exótico a las mismas puertas de Europa y el viajero puede encontrar en sus calles esa mezcla de oriental y occidental que es la mejor carta de presentación de la ciudad. Un viaje completo no puede pasar por alto sumergirse en la historia centenaria de este enclave, recorriendo no solo los principales monumentos de la urbe, sino dejándose llevar por el encanto milenario de los barrios antiguos. La mezcla de identidades y de culturas se manifiesta en muchos rincones de la ciudad. Pero además de ser un destino cuajado de cultura, Estambul puede presumir también de una animada vida nocturna en la que la escena gay también tiene su hueco. Puedes conocerlo con Ragap.


Para el viajero gay un viaje a un país oriental y de mayoría musulmana puede ser un reto y un peligro. Sin embargo, entre los países islámicos Turquía es uno de los lugares con mentalidad más abierta y donde la homosexualidad está mejor tolerada. De hecho, el proyecto de reforma de la Constitución incluye una mención en el preámbulo a la protección de derechos para la población LGBT. Tener relaciones íntimas con personas del mismo sexo no está penado en el país, pero tampoco está del todo bien visto socialmente, por lo que muchos de los lugares de encuentro gay están envueltos en un aire de clandestinidad. Recientemente un tribunal del país ha llegado incluso a prohibir el uso de Grindr, la aplicación más conocida para encontrar ligue a través del móvil, lo que deja clara esa ambivalencia de los poderes públicos. Hay una cierta fama de bisexualidad en torno a los hombres turcos. Culturalmente están mal vistos los hombres afeminados o los pasivos, pero no tanto los activos. Sin embargo, no conviene generalizar.


La zona gay por antonomasia está en el barrio de Beyoğlu, que abarca una de las zonas más céntricas de Estambul, en el lado europeo y separada de la zona antigua de la ciudad por el conocido como Cuerno de Oro, o el brazo de mar que une las dos mitades de la ciudad. Los puntos de encuentro están especialmente en los alrededores de la plaza Taksim, hoy día centro también de las protestas ciudadanas, así como en la avenida Istiklal, una de las principales vías peatonales de la ciudad, muy cerca del centro. Sin embargo, muchos de los locales no son fáciles de encontrar. Hay que dejarse llevar por la intuición y tener cuidado con las apariencias. El parque y los jardines de la Plaza Taksim, por ejemplo, se consideran zona de cruising, pero siempre extremando las precauciones.



Cuando se sale de marcha no se puede esperar una escena gay como la que se puede vivir en Europa. Existen locales gays, pero no son tan explícitos como los europeos y casi en ningún caso se podrá encontrar un cuarto oscuro. El club gay por excelencia es el Tekyon (Siraselviler Caddesi), originalmente punto de encuentro de la comunidad ‘bear’, pero que hoy acoge todas las tendencias del colectivo LGBT, en un ambiente muy amistoso e inclusivo. Además este local destaca por los espectáculos en vivo, de danza del vientre masculina y de drags y por el exquisito trato al cliente. Muy animado durante los fines de semana. Otra parada casi obligatoria es el X-Large (AOS Sitesi), una impresionante discoteca construida en un antiguo teatro y donde se puede disfrutar del mejor ambiente gay turco.


Otro de los mitos en la escena gay son los encuentros casuales en los baños turcos. Hay que tener en cuenta que si bien la homosexualidad no está penada sí lo están los actos sexuales en público. Estos espacios tienen la consideración de local público y por lo tanto hay que mantener la discreción. Muchos de los locales abiertamente gayfriendlys han ido cerrando en los últimos tiempos, aunque todavía es posible conocer gente en algunos de ellos, siempre primando el respeto. Cihangir (Altipatlar Sokak, 14) es uno de los mejor valorados. En todo caso, disfrutar de un relajante baño turco es una de las experiencias que sin duda no pueden faltar en ningún plan de viaje. Existen muchas casas de baño orientadas a turistas y familias en la zona antigua de la ciudad.


Las estampas más bellas de Turquía se encuentran sin lugar a dudas en la plaza de Sultanameht, desde donde se pueden admirar los monumentos más conocidos, tanto de época bizantina como otomana. La mezquita de Santa Sofía, construida respetando la antigua construcción bizantina, es el monumento más emblemático de la ciudad. En este apartado destaca también el templo del Sultán Ahmet, más conocido como la Mezquita Azul por el color de los espectaculares mosaicos de azulejos que cubren sus paredes.


Otra buena manera de admirar la belleza de la ciudad es con un paseo en barco por el estrecho del Bósforo, admirando la orilla europea y la asiática de la ciudad. Muchos de los edificios que rodean esta zona son las mansiones y palacios de la nobleza del imperio otomano, que todavía se alzan orgullosas en ambas orillas. Se recomienda el recorrido especialmente entre abril y septiembre, que es cuando mejor se puede apreciar la belleza del entorno.



Para ir de compras nada mejor que dejarse caer por el Gran Bazar, en la parte europea de Estambul, uno de los mercados más grandes del mundo, con más de 4.000 tiendas en sus 58 calles. Se pueden encontrar todo tipo de tiendas aunque destacan las de artesanía del país, como orfebrería, joyería y confección de alfombras. También son muy típicas las tiendas de especias.



Fotos: Oficina de Turismo de Turquía.
Fuente: Ragap


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