miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Te gustan los juegos eróticos?: sorprende a tu chico

¿Te gustan los juegos eróticos?: sorprende a tu chico 

El sexo es una de las prácticas más sanas y saludables. Es un ejercicio que además de placentero aumenta las oxitocinas con lo que descansas mejor, reduce los niveles de estrés y te ayuda a ser más zen, fortalece tu sistema inmunológico y hace que te veas más joven. Todos son ventajas. Tanto si eres activo como si eres pasivo, si te gustan las experiencias fuertes y buscas, además de placer, lugares distintos donde practicar sexo. Seguro que interesa saber más cosas sobre el lenguaje de las relaciones sexuales y el erotismo. En RAGAP hemos elaborado un recopilatorio de algunas prácticas que te ayudarán a alcanzar el clímax.


Para los románticos está el ‘sexo Karezza’ cuya meta final no es el orgasmo, sino el placer y la conexión con nuestra pareja. De hecho, se trata de evitar llegar al clímax para alargar al máximo la duración del acto y crear un ambiente especial e intimo, a través de emitir sonidos, acariciar, abrazar y masajear.

La misma palabra “karezza” deriva de la italiana “carezza” (caricia), y el nombre oficial es ‘coitus reservatus‘. Son más importantes las emociones que a las sensaciones físicas, y cuanto más tiempo consigamos alargarla, más fuerte será la conexión con nuestra pareja. También podéis valeros del sexo oral. Se trata de afinar todos nuestros sentidos para disfrutar al máximo del contacto y del momento. Todo se basa en practicar, relajarse y dejarse llevar.


Para los cinéfilos. Poneos en la piel de los actores de cine x. Es ideal para atrevidos y dispuestos a echarse unas risas. Habla con tu chico y proponle ver una película de cine para adultos, elegid una escena que os guste y analizadla: fijaos en las posturas qué hacen y en cómo las hacen. La parte divertida viene cuando vosotros os convertís en los protagonistas. Si queréis hacerlo más completo en los sex shop encontraréis todo un repertorio de disfraces y uniformes para interpretar papeles diferentes como la clásica del butanero o del criado para todo. Si os gusta la experiencia y queréis ver el resultado, os podéis grabar mientras lo hacéis. Seguro que ese vídeo casero amateur os resultaría mucho más excitante que el de la escena original.


Para los espirituales. En España existen talleres de 'Naked Yoga y Tantra' para gays y bisexuales con el fin de enseñar a abrirse y conectar con la energía sexual, además de aprender a respirarla e interrelacionarnos con otros hombres que buscan dar un sentido diferente a su vida. Déjate seducir por los ejercicios eróticos tántricos, que elevan tu energía sexual y disfrutarás a flor de piel de tu cuerpo. Se trata de dar masajes, conocer los puntos erógenos de tu cuerpo, los puntos sensuales, y realizar un masaje limgan (pene), en donde realmente se ve manifestada nuestra sexualidad. Aprenderás a controlar tu energía sexual, a controlar tu eyaculación, a disfrutar de los orgasmos que aún no conoces que son totalmente duraderos y placenteros y contrarios al eyaculatorio.


Para los leathers. El fetichismo en torno al cuero ha creado todo una subcultura que se asocia a un estilo de vida en el que el morbo por la masculinidad llega a ser casi una religión. Marlon Brando en la película El salvaje, el motoquero de Village People, el vocalista de Judas Priest, Freddie Mercury y Jim Morrison, los machos superdotados de Tom of Finland, Terminator y Mad Max, todos ellos vestidos de cuero, son algunos de sus iconos. Anímate a tener una fantasía erótica diferente. Vístete como un leather y sorprende a tu chico. Se permite todo: pantalones con los cachetes al aire, gorras y chaquetas de cuero combinadas con metal, cadenas y látigos. Dicen los que lo han probado que engancha.


Para el sado que llevamos dentro. “Al principio duele, pero después te gusta”. ¿Quién no ha fantaseado con ser cacheteado, que te aten o atar, ser tratado como a un cualquiera, pellizcado o insultado con palabras sucias y vulgares?. Nunca está de más experimentarlo, aunque sea en la mente. El límite lo marcas tú. Lo importante es que sepas hasta dónde tienes que llegar.


Cualquier sitio es bueno menos la cama. En la cocina no sólo se satisfacen las pasiones gastronómicas, sino también sexuales; la oficina tampoco es un espacio exclusivo del trabajo intelectual; de igual forma lo es para el sexo; y el metro, como transporte idóneo en horas pico, cuando no cabe ni un alfiler, resulta una excelente opción para cumplir esa lasciva fantasía sexual. Un baño, la playa, el ascensor (pararlo, siempre y cuando tenga espejos) y hasta un parque público, son los lugares más recurrentes en los que fantasear.


Para los profesionales del pico y la pala. Albañiles, fontaneros y camioneros con aspecto brusco, vulgar y en algunos casos muy pocos varoniles, caben en esta categoría. Sus rasgos sexuales, que los describen como cachondos o sexys, se prestan excelentemente a una buena fantasía, tanto que sus herramientas de trabajo pueden ayudarte a satisfacer aquel deseo sexual reprimido: embarrarte de mezcla con él mientras te pone a nivelar el techo, que te cambie el empaque de la tubería o que te meta la quinta mientras te enseña la difícil labor de conducir un trailer.


Para los swingers y los trios. El intercambio de parejas está a la orden del día tanto para homo como para heteros. Tienes locales para todos los gustos en los que elegir. Es otra forma más para disfrutar de la sexualidad si crees que puede aportar ‘chispa’ a tu relación. Otra opción son los tríos y las orgías. Todo está en cómo te lo montes.


Para los amantes de los uniformes. Muchos son los trabajos que requieren de uniforme: un bombero con pectorales y bíceps bien marcados que encienda aún más la libido; un policía con espalda prominente y abdomen definido capaz de arrestar por los más perversos comportamientos, o simplemente un militar en pantalones entallados y camuflados que dejen mucho a la imaginación, gracias a unos redondos glúteos y un generoso “paquete”, marcan con detalle la diferencia. “Gajes del oficio” reza el dicho, así que arde en lujuria, agrede a la autoridad con una mirada lasciva o aprende el lenguaje castrense con ayuda de un experto en la materia.
Fuente:  Ragap


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