martes, 15 de octubre de 2013

¿Qué personajes LES nos encontramos en el cine?

A la hora de construir un personaje, suele partirse de un modelo básico, ya sabéis, casi todas las historias tienen un héroe o heroína y su antagonista. No sólo sucede con los protagonistas, a poco que nos fijemos encontraremos al típico secundario gracioso, el contrapunto perfecto del protagonista, o uno que seguro morirá si lo que vemos es una película de terror. Si están bien construidos, serán personajes inolvidables y si no, caerán en estereotipos o clichés. Cada género tiene sus arquetipos particulares y, aunque no es un género en sí mismo, hay ciertos patrones que se repiten a la hora de mostrar mujeres que aman a otras mujeres. Estos son, en mi opinión, algunos de los que más se repiten.
  • Duras por fuera… :
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Sin duda, nuestra particular versión del chico malote, del héroe rudo que guarda sus sentimientos como si de un tesoro se tratase. Independientes y de fuerte carácter, tan pronto dirigen su navaja a tu cuello como te curan las heridas (Mara, 5 brujas). Son capaces de hacer cualquier cosa por la mujer que quieren: robarle a la mismísima mafia (Corky, Lazos ardientes), abandonar su próspera carrera como número uno de la delincuencia (Lucy Diamond, D.E.B.S.) o amar en secreto sin esperar nada a cambio (Jane, Solo ellas… Los chicos, a un lado). Idgi, interpretada por Mary Stuart Masterson en la inolvidable Tomates verdes fritos es, a mi entender, quien mejor representa las cualidades de este arquetipo. Y la que en su más tierna infancia encaja como un guante en la piel de la eterna adolescente rebelde (Annabelle, Loving Annabelle).
  • Románticas o atormentadas:
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La heroína trágica por excelencia, la chica buena de aspecto dulce y a veces frágil. Su vida casi nunca es fácil, posee un alma demasiado sensible que normalmente sufre por amor. Es la pareja perfecta de la chica dura que siempre nos hace llorar y, por qué no decirlo, también nos cabrea. El suicidio (Paulie, El último suspiro; Margaret, Affinity; Virginia Woolf, Las horas) o una muerte traumática (Eloïse; Betty, Mulholland Drive) son sus finales más habituales. Al igual que en la anterior categoría, encontramos su máximo exponente en Tomates verdes fritos, Ruth es el personaje a quien dio vida la actriz Mary-Louise Parker.
  • Neuróticas o excéntricas:
Se podría decir que son el resultado de darle el protagonismo al secundario gracioso. Su hábitat natural son las comedias románticas (Gray, Los líos de Gray; Jessica, Besando a Jessica Stein, Kim y Pie, Yes or no…) aunque también se las puede encontrar recorriendo Canadá en circos alternativos (Petra, Cuando cae la noche) o en un particular campamento de reorientación sexual (Megan, But I’m a cheerleader). Son un grupo bastante heterogéneo, su único punto en común es ser poco convencionales, ya sea por todo tipo de fobias, por su estilo de vida o por manías y excentricidades varias. El resultado es un personaje al que le coges cariño con facilidad, si no te saca de quicio, claro.
  • Psicópatas:
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Se mueven en todo tipo de géneros, desde el más puro terror (May) al drama basado en hechos reales (Pauline y Juliet, Criaturas celestiales; Aileen, Monster), pasando por el thriller (Diana, El círculo íntimo; Chloe) o como secundarias en comedias absurdas (Noreen, La tribu de los Brady; Lesbian Vampire Killers). Obsesivas, posesivas, manipuladoras, frías o antisociales forman parte de este grupo que no entiende de clases sociales y que nadie querría en su vecindario. Mención aparte tienen las sobrenaturales vampiresas, creadas principalmente para el disfrute de las fantasías masculinas heterosexuales.
  • Casadas:
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Sin conflicto no hay historia, es lo que hace que esta avance, lo que nos crea interés, el obstáculo que impide que la protagonista consiga lo que desea. La sociedad es uno de ellos, bien lo saben estas mujeres, sus convencionalismos y tradiciones marcan sus destinos. El matrimonio es su máximo exponente y siempre viene acompañado porque, si lo que se quiere es un gran drama, nada mejor que añadir elementos como la religión, la tradición o la clase social a la coctelera. The World Unseen, Aimée y Jaguar, A Perfect Ending, La gimnasta, son algunos de sus muchos ejemplos. Fuego,  maravillosa película de Deepa Metha que, junto con Tierra y Agua (la cual os recomiendo) forma parte la trilogía Elementos, es el mejor ejemplo de lo absurdo que es a veces el mundo que creamos.
No están todas las que son y en la mayoría de los casos no encajan sólo en una categoría. Las hay duras, atormentadas y un poco psico (Hayley, Mátame), románticas excéntricas a las que les falta más de un tornillo (Tamsin, Mi verano de amor) y otras que no se sabe muy bien cómo catalogarlas (Jack and Diane). Puede que ninguna de ellas sea perfecta, salvo quizás, la florista de Rosas rojas. ;)
Patricia Reimóndez. Visita mi blog deprincesasymeigas.com
Fuente: MiraLes

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