domingo, 6 de octubre de 2013

La condición gay, ¿nace o se hace?

La condición gay, ¿nace o se hace? 


 Hay tantas maneras de ser gay como gama de colores en el arco iris. La comunidad LGTB no comparte un lugar de origen, color de piel, clase socio-económica, religión o cualquier otra cosa que pueda tipificar su experiencia. El catedrático David M Halperin, en su libro, "Cómo ser Gay" define la homosexualidad como un modo de percepción, una actitud o una ética. En definitiva, una práctica. Así que en esta era de masificación ¿cómo podemos formar nuestra propia cultura?. Aunque no existe un manual que nos lo indique, hay una serie de experiencias clave que todo gay debería experimentar. Estas son algunas de las sugerencias que te proponemos en Ragap:

1. Búscate tu propio icono femenino
La diva elegida no tiene por qué ser de entre las señoritas sin apellido del mundo de la musica (Madonna, Cher, Judy, Liza, Barbra, Mariah, Gaga, y ambas Bette). Puede ser cualquiera desde Joni Mitchell a Courtney Love, desde Diana Vreeland a Patsy Stone, de Hilary Clinton a Michelle Obama. Sólo tienes que elegir una, y nunca, nunca, nunca la abandones.

2. Desempolva el lenguaje del pañuelo
Hay un complejo código de miradas y señales que los hombres solían usar para atraerse mutuamente, algo que hizo que los gays fuéramos más perceptivos respecto al lenguaje corporal que nuestros homólogos heterosexuales. Ligar en la calle casi había muerto pero una visita a un bar de copas te enseñará todo lo que necesitas saber, sólo tienes que conocer en qué lado del bolsillo debes dejar colgado el pañuelo y su color, según tus preferencias sexuales.

3. Reivindícate en las Fiesta del Orgullo
Todo el mundo debería experimentar el aliento y la profundidad de la comunidad por lo menos una vez. Tienes muchos donde elegir y, si te apetece y tienes tiempo, mucho por vivir porque aunque la celebración oficial de las Gay Parades es el 28 de junio, cualquier momento es bueno para celebrarlo y, cada vez, son más las ciudades del mundo que prologan sus particulares fiestas hasta bien pasado septiembre.

4. Vístete de mujer
Incluso si es sólo una vez para Halloween, pasea por el mundo llevando la ropa del sexo opuesto. Desatará una personalidad que ni siquiera sabías tener y te reconciliará con tu lado femino. Muchos gays temen que se les detecte el mínimo gesto de ‘pluma’. Nos han inculcado "nada de feminidad". Pero si dejas que una noche el aspecto femenino esté al control, nunca volverás a temerlo.

5. Perfecciona tu Radar Gay
Este sentido de ser capaz de encontrar otros homosexuales no es innato, como el sentido de la orientación. Debe ser adquirido a través de años de duro trabajo y averiguar qué pistas delatan a los gays. No sólo te ayudará a determinar cuando estás protegido entre tu gente, también es muy útil para saber con qué dependiente puedes flirtear para obtener un descuento y a qué azafato debes guiñar el ojo para que te regale una botellita de vodka.

6. Prueba el cruising
El verano es un momento ideal para intimar con desconocidos. Busca los parajes más recónditos como las playas de noche (a la luz de la luna) o el bosque cercano a la casa rural que has alquilado. Hay empresas que te planifican tu propia ruta, como la del “Bacalao”. Eso sí, la seguridad y prevención ante todo: Nunca te olvides de echar los profilácticos.

7. Acepta el estilo camp
Sí, antes de los "hipsters" eligieran irónicamente cosas que eran horribles, los gays inventaron la moda camp que impregna nuestra estética. En algunos aspectos, se trata de amar a un extraño y querer abrazarle a pesar de despreciar las cosas que lo hacen fascinante. Es difícil de definir el estilo camp, pero todos lo reconocemos cuando lo vemos. Y si no lo conoces, no eres más que un objetivo fácil para todos los conocedores del camp.

8. Practica el outing
¿Por qué tenemos que salir los gays del armario si los heteros no lo hacen?. Aunque en alguna gaytopía futurista eso podría ser normal, hasta entonces es probablemente la única experiencia común que todos los gays tenemos. Todos tenemos una historia sobre cómo salimos del armario, ya sea tu madre diciendo que ya lo sabía, tu padre que dejó de hablarte o tu jefe a quien no le importó y te dijo que volvieras a tu mesa. No importa que más puedas tener en común con otros gays, siempre puedes volver a este asunto. Se supone que hoy en día la sociedad nos acepta pero no deja de ser tu paso difícil de dar para algunas personas, sobre todo, si intuyes que los demás no te van a entender. Hay que ser muy valiente para dar el paso y, sobre todo, debes hacerlo cuando te sientas preparado para hacerlo. Una vez que hayas saltado a la piscina, ya verás cómo las cosas irán mejor. Así reconocerás a quien debes tener cerca y a quien evitar, aunque te duela.
Fuente: Ragap

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