lunes, 7 de octubre de 2013

El fetichismo gay está de moda

El fetichismo gay está de moda 


La excitación sexual a través de objetos talismán o partes del cuerpo con connotaciones especialmente eróticas es tan antigua como el propio sexo. Pero el fetichismo, considerado como una parafilia, no siempre goza de una buena reputación. El origen de la palabra viene del portugués “feitiço” que significa “hechizo”. Sigmund Freud y algunos psicoanalistas han considerado esta práctica como algo perverso, pero como en todo, explorar cosas nuevas no tiene por qué ser algo prohibido de lo que nos tengamos que reprimir. El sexo gay, clandestino y popular a partes iguales, es rico en lo que al fetichismo sexual se refiere.




Los objetos fetiches del deseo

 Látigos, cuero, látex, porras… son materiales fetiches tan populares dentro de la subcultura leather que, quien más y quien menos, ha experimentado con ellos en alguna ocasión. El color negro es también un color fetiche que produce mucha excitación en los juegos eróticos. Son objetos que se utilizan en prácticas de por sí fetiches en sí mismas, como el sadomasoquismo, bondage o asfixiofilia. Pero lesbianas, bisexuales y heteros disfrutan de los mismos objetos para satisfacer sus apetitos y aumentar el placer en sus orgasmos. Al igual que ocurre en el leather, en el ambiente gay existen muchas estéticas que juegan con los fetiches para provocar un mayor morbo que acompañe al acto sexual. Los uniformes de policía o militar gozan de mucha popularidad por la autoridad que representan y su connotación de sumisión.



Nuestro cuerpo fetiche

En cuanto al fetichismo corporal, en la variedad está el gusto. Como ocurre con la ropa y los objetos, nuestra apariencia física y algunas partes de nuestro cuerpo tienen un alto componente erótico para algunas personas. Unas manos grandes y curtidas pueden convertirse en una atracción irresistible para un hombre que desea ser agarrado fuertemente. Ni que decir tiene un torso trabajado con abdominales bien marcados. Aunque, seguramente, el vello corporal sea la característica más fetiche del cuerpo de un hombre. Dentro de los osos, el pelo es una de las claves del deseo. Barbas, bigotes y pelo en el pecho son atributos muy estimulantes en sus relaciones sexuales.

Autocontrol, la clave para disfrutar

Como decíamos al principio, el fetichismo puede ser considerado una parafilia en determinados casos, pero no todas sus prácticas son parafilias de por sí. Los juegos sexuales saludables y controlados ofrecen un abanico de experiencias que pueden aumentar nuestro placer hasta límites insospechados. Practicarlos con autocontrol, es la única recomendación.
Fuente: Ragap

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