jueves, 24 de octubre de 2013

Activa tu pasión

”Hemos pasado de practicar sexo a todas horas a estar tumbadas en el sofá viendo la tele a todas horas.” ¿Acaso no te suena esta frase? Llega un momento en que muchas parejas caen en la rutina y la desidia, relegando la sexualidad a un segundo plano. Pero, ¿esto se puede cambiar?
Muchos hablan de la “muerte de la cama lésbica”, otros de la evolución “normal” de toda pareja… Yo hablo de que se nos ha olvidado el erotismo. Hemos dejado que la rutina se apodere de nosotras y hemos conseguido que el sexo resulte menos llamativo que ver la tele. No habría nada de malo si eso no repercutiese en la pareja, por supuesto, pero el sexo es algo más que sexo, es un lazo de unión; la intimidad que surge del encuentro sexual es diferente a otras clases de intimidades (la intimidad de estar acurrucadas en el sofá, la intimidad de bañarse juntas, etcétera).
Si tu pareja se ve afectada por la falta de sexo o por lo rutinario de este, aquí van algunos consejos para reactivar la pasión:
¡Ponte en marcha!
Si quieres cambiar la dinámica de tu relación, lo primero es ponerse las pilas. Querer es poder.
Hablad, hablad un montón
Algo de lo que no se habla no existe. Comentad vuestra preocupación por el sexo con vuestra pareja. Si estáis de acuerdo, pensad en la mejor manera de solucionarlo. Quizá con un tono de voz más picantón, acabéis la charla en la cama…
La imaginación es poder
Si tu vida sexual es aburrida, innova.

  

Piensa en todas esas fantasías que has tenido y que te gustaría llevar a cabo. Acudid a una juguetería erótica. Compraos un libro con nuevas posturas o un juguete nuevo. Quizá un disfraz y un juego de roles le den emoción al asunto. Quizá dejar la cama a un lado y explorar nuevos rincones de la casa que inaugurar. Estas son sólo unas pocas ideas de las miles que se os podrán ocurrir. Puede ser muy divertido y muy excitante el simple hecho de planearlo. Disfrutadlo.

El sexo es algo más que genitales
 

A menudo tendemos a reducir el sexo a nuestros genitales y nos olvidamos del resto. Ya no sólo se trata de meter un dedo o estimular el clítoris. La piel es el órgano más grande que tenemos y tiene multitud de terminaciones nerviosas. ¿Por qué no aprovecharlo? Un masaje con tus manos, con una pluma o con todo tu cuerpo puede ser muy estimulante. Véndale los ojos a tu chica (incluso a ti también) y verás cómo todas las sensaciones se potencian.
Pero no sólo tocando se consigue excitación. ¿Qué me decís del resto de sentidos? La vista (una lencería de infarto), el olfato (algo de incienso, velas con olor…), el oído (música excitante) o el gusto (la comida y el sexo combinan a la perfección) podrán brindarte momentos únicos.
Hay tiempo para todo
El sexo puede acabar convirtiéndose en otra tarea más, al igual que trabajar, cocinar o poner una lavadora. Se hace deprisa y corriendo, mecánicamente. Dedícale todo el tiempo del mundo. ¿Qué prisa hay? Párate en cada rincón de su cuerpo, disfrútalo y siente como lo disfruta ella, que la excitación vaya surgiendo. Quizá descubras nuevos sitios que os gusten.



“Me encanta que mi novia se deleite en cada parte de mi cuerpo. Me vuelve loca cuando pasa su lengua por mi oreja, me mordisquea el cuello, lame mis pezones o besa mis pies. Nos reímos porque le digo que es muy cruel conmigo, me hace sufrir porque hace que quiera más y más. Me hace estar tan cachonda que casi empiezo a marearme… Adoro que me lo haga así, despacito; así he tenido los orgasmos más intensos de mi vida”. Lucía, 30 años (5 años con su pareja).
Por supuesto, eso no quita que los “rapiditos” no dejen de tener cabida. ¿No has fantaseado con hacérselo en los baños de un bar o de la casa de un amigo?
“Siempre fantaseé con montármelo en un ascensor, como en las pelis. Pero siempre me daba miedo por si nos pillaban. Un día iba muy cachonda y no pude esperar a llegar a casa. Ella llevaba falda, yo le arranqué las bragas y la devoré entera… al fin, cumplí mi fantasía. Después de aquello, vamos buscando más sitios que probar”. Ana, 27 años (3 años con su pareja).

Reíd a carcajadas

 

El sexo es para divertirse, ¿o no? Puede que muchas cosas que probéis no os convenzan, pero seguro que os podéis reír mucho intentándolo. La risa es maravillosa y, quién sabe, quizá es el mejor camino al orgasmo.
“Recuerdo la primera vez que probamos al arnés. No sabíamos cómo ponerlo, nos enredábamos con las correas, se nos olvidaba meter el dildo antes… En fin, era un desastre, pero nos reímos tanto… De hecho, entre risas comenzamos a usarlo y, sin quererlo, fue uno de los mejores polvos que tuvimos”. Maite, 40 años (15 años con su pareja).
Fuente: MiraLes

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