martes, 17 de septiembre de 2013

Ser gay en el ejército: conoce las consecuencias si piensas alistarte

Ser gay en el ejército: conoce las consecuencias si piensas alistarte 
 Ser homosexual hoy día puede resultar duro dependiendo de en qué estratos se mueva cada uno, especialmente si se trata de alistarse en el ejército. Es cierto que hoy día y en algunos países como en España el servicio militar no es obligatorio como antes, y quien entra es porque quiere. Eso merece aún más respeto.

En España, hasta 1986 la homosexualidad estaba considerada un delito contra el honor en el ejército español y el Código de Justicia militar español la castigaba con la separación del servicio y entre seis meses y seis años de cárcel. En la actualidad la mayoría de los países occidentales han suprimido estas restricciones y de los 26 países de la OTAN solo 2 restringen el servicio de los homosexuales, Grecia, y Turquía. De los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas solo uno, Rusia, establece restricciones.

En estos países y en otros donde la homosexualidad es legal pero se prohíben los gays en el servicio militar (Cuba, India, Honduras, Republica Dominicana, Catar, Chipre…) ocurre como antaño en España. Los gays tenían que ocultar su orientación sexual (dentro y fuera del ejército) para evitar ser perseguidos, marginados y maltratados. La única ventaja era que uno podía evitar el servicio, como le ocurrió al propio Jimi Hendrix, que mintió para librarse. “Tengo fantasías sexuales con mis compañeros de cuarto, una creciente adicción a la masturbación y estoy enamorado de un miembro de mi unidad”, le dijo al psicólogo.

Pero hoy día encontramos de todo. En algunos lugares los homosexuales disfrutan de los mismos derechos que los heterosexuales, como en EEUU o España, donde tienen los mismos beneficios adicionales para ellos, sus cónyuges y sus familias, como la concesión de permisos por emergencias, compensación en casos de discapacidad o muerte y asignación de tareas conjuntas.

En otros países sufren el acoso de sus superiores y compañeros, aunque sea ilegal. Lo sorprendente es que se trate así a unas personas que, por su propia voluntad, han decidido servir a su patria por defender unos firmes ideales, igual que hacen los heteros. No existe diferencia alguna entre unos y otros.

“Los miembros del servicio homosexuales y heterosexuales cicatrizan de la misma manera, pero el ejército se ve obligado a tratar a ellos y sus familias de manera diferente debido a la ‘Ley de Defensa del Matrimonio’”, reza el texto.

En España, donde ya todo el mundo presume de ser muy liberal e igualitario, el primer matrimonio homosexual de las Fuerzas Armadas se celebró en 2006, entre Alberto Linero y Alberto Sánchez. La suya fue una historia de amor sin precedentes, donde se sintieron apoyados en todo momento. Pero no fueron del todo felices ni comieron perdices.

Cuatro años más tarde, Linero deberá dejar su cargo, según las órdenes del Boletín Oficial de la Defensa. El Ejército dice que se debe a una baja médica psiquiátrica desde noviembre de 2009, pero denunció homofobia y discriminación por su condición sexual, “tras dos años de amenazas, abusos y proposiciones dentro del Ejército”.

Aunque no siempre es así. Afortunadamente existen mentes más abiertas y unidades militares igualitarias. De hecho, y aunque en un principio se bromeaba con ser gay en el ejército, hoy día sus protagonistas presumen de ello abiertamente y se atreven a hacer vídeos muy sugerentes. Alegrarse la vista con ellos sería una gran ventaja de alistarse.

Se trata de un grupo de soldados americanos que, aunque puede que alguno no sea gay, han grabado la canción ‘Call me baby’, de Carly Rae Jepsen, reivindicando la homosexualidad. En otras ocasiones, tal y como sugerían las brillantes mente de Los Monty Python, es mejor tomárselo con humor.


Sea como sea, si tienes pensado alistarte en el ejército, te recomendamos que hagas lo que aconseja este emblemático marine, Walker Burttschell, (expulsado del cuerpo cuando se descubrió que era gay) y que vayas con la frente bien alta defendiendo tus ideales y tu orientación sexual porque “salir del closet es duro, pero hay que ser valiente”.
Fuente: Ragap


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