Madrid / David Hernández

Ángel Cervera se levanta. "Tarde", nos confiesa. Desayuna, siempre café con leche, acompañado de un bollo. Por las mañanas, se permite algún que otro capricho mientras planea cómo será su jornada. "Cada día tengo una cosa diferente que hacer: una entrevista, un desfile, algo de televisión".
"No sigo ninguna dieta." A pesar de ello, Ángel es un chico que se cuida. Eso cuando no tiene ningún evento que le obligue a comer fuera. Si está en casa, suele preparar arroz, atún, pollo o un filete de ternera. Vamos, lo típico cuando te machacas el cuerpo en un gimnasio. Pero, si entramos en el terreno de las confidencias, admite que no lo hace solamente por cuidarse, la verdad es que sus habilidades en la cocina no dan para más. Se lo perdonamos. Lleva muy poquito tiempo viviendo sólo y, poco a poco, con algunos consejos y algún libro de cocina, irá aprendiendo.
La tarde es otra historia. Suele estar más desocupado, así que aprovecha para llevar a cabo varios planes. "Me gusta salir con mis amigos y no soy muy de improvisar". Tampoco es nada casero: "no me gusta estar con la manta viendo Sálvame". Si no queda con nadie, pasea por el centro, su zona preferida de Madrid, y aprovecha para completar su vestuario. "Soy muy versátil a la hora de vestir." Su estilismo no ha variado desde que vivía en Murcia. Tampoco le han marcado ninguna pauta desde la organización de Mister Gay. Únicamente, procura vestir de una forma adecuada a cada ocasión.
Lo que nunca falta es el café a media tarde. "Mi sitio de cabecera es el D’Mystic, me tratan demasiado bien y por eso suelo ir siempre." Tampoco le importa picotear entre horas: "soy un poco caprichoso y, si veo algo que me gusta, me lo compro y me lo como".
Sin embargo, Ángel nunca olvida su cita habitual con el gimnasio. Una hora diaria. Le quedan cuatro meses para competir en Mister Gay World y debe estar preparado. "Todo lo que hago es peso libre. Puntualmente, me puedo meter en una clase de abdominales." Aunque, siempre suele "dar la vara a algún monitor" para que le ayude.
Y para acabar el día… ¡Qué mejor que un plan romántico! Romántico y exótico. Ángel nos cuenta que su lugar ideal para la conquista es un restaurante chino. "La comida china me gusta mucho". Sin embargo, como es un chico tranquilo, tras la cena y una copa, es tiempo de regresar a casa. Y, mejor, acompañado.www.7pekados.com
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