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La voz más potente de la canción italiana vuelve a sorprendernos con "Piccolino"
Con motivo del nuevo álbum de la diva, "Piccolino", os dejamos que deleis con sus nuevas canciones y recuperamos el homenaje que publicamos hace unos meses.
Faltan los festivales, los escenarios con purpurina, las voces que comen orquestas, las orquestas, la cámara fija en la cara del intérprete, los intérpretes pero nos queda el Youtube y de su pantallita luminosa la posibilidad de elegir un mito. Mina Mazzini tiene tal vez la voz más reconocida de Italia y una mirada de cansancio eterno. "La Tigresa de Cremona", como le llaman en su tierra, ha sacado al mercado la increíble cantidad de 112 discos desde su tímido debut en el festival de Sanremo en 1961. Es conocida en América y Europa como la representante más potente de la canción italiana. Utilizó las pelucas más arriesgadas de su época variando su imagen de morena a rubia, de lisa a rizada, de coletas a melenas, afros, trenzas pero siempre manteniendo intacto sus ojos maquilladísimos de mujer cansada. Si no fuera por los documentos fotográficos anteriores al 75 se podría pensar que nació sin cejas. Eligió sus ojos como sello comercial, se arrancó las cejas para que nada pudiera acompañarlos dando como resultado una mirada mitológica.
Es, como toda mujer extraordinaria, una diva gay, su voz clara y de potencia inagotable puede empujar al más tímido adolescente a saquear el armario de la mamma y arrancarse con un playback. "Un año de amor", la gastada canción que Luz Casal versionó para "Tacones Lejanos" es originalmente un tema que Mina cantó como primerísima versión en 1964 cuando las maricas almodovarianas aún estaban en pañales.
Una vez escuché a un indie decir que Rafaella Carrá era Satanás porque siempre estaba ahí, sonriendo con los brazos abiertos, esperando para apoderarse de tu cuerpo en cualquier momento de debilidad. Si Rafaella es Satanás, Mina es Dios porque hace tanto que nadie la ve que ya su imagen es un misterio vaticano. La excéntrica tigresa se alejó de los focos en 1978 para recluirse en su lujosa mansión en suiza y nunca más ser vista por los medios. Desde entonces no ha aclarado las razones que la llevaron a dejar los escenarios. Se dedica a sacar discos desde su estudio privado. Ha elegido hacer duetos con cantantes como Joan Manuel Serrat, Mónica Naranjo, Miguel Bosé, Tiziano Ferro, ¡entre otros cientos! Sus últimas fotos (a propósito de su dueto con el británico Seal) dan a ver a una mujer de pañuelo en cuello, buena figura y negrísimas gafas de sol que ocultan sus ojos legendarios. Dios se materializa como quiere, su voz sigue siendo todo poderosa.
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