viernes, 27 de marzo de 2015

Las amantes desetiquetadas

Amigas 


Echemos un ligero vistazo, compañeros, a uno de los insondables misterios de la mente humana.
A menudo escribir no ficción para otros me da demasiado respeto. No confío en que mis métodos de observación y anotación de la realidad sean lo suficientemente limpios como para considerarlos una fuente de saber real. Pero hoy he pedido a Rogue el honor de que me dejara hablar aquí para compartir con vosotros algo que definitivamente ocurre. Me ocurre a mí, le ocurre a muchas de vosotras y sin duda es algo que me llama la atención.
Ya hemos hablado muchísimo de lo erróneo que resulta enamorarse de una amiga, compañera, conocida o desconocida heterosexual. Error. Efectivamente. Ellas no pueden hacer nada, nosotras no podemos hacer nada, forma parte de las elecciones azarosas que nuestro corazón hace día a día y que sólo en estos casos y en algunos pocos más llega a desembocar en catástrofes de mayor o menor calado. Cuando la situación se nos ha ido de las manos e intentamos apelar a la otra parte de esta situación a veces prácticamente ficticia —a veces no tanto, rompiendo una lanza a favor de las que sufren los estragos de las heteroconfusas—, las dudas se disuelven y se plantean los términos reales. A menudo la actitud de la otra parte puede ser negativa, y nos gira el rostro dando por zanjada esta no-relación. Otras veces, la cara nos la muestran límpida y amigable, pero por alguna razón sabemos que —como si el tronco todavía nos animara a la conversación pero las rodillas fueran giradas en señal de voluntad de huida— poco a poco, aquello morirá, porque sin querer hemos roto una especie de secreto que ella creía habernos confiado muy claramente. Quizás, de haber tirado de ese hilo en silencio y con gran fuerza mental, hubiéramos encontrado al final su corazón. Pero suelen ser corazones escurridizos y esquivos, buenos para una aventura no más larga o menos importante que un poema. Un bello poema de unos segundos.
Pero luego, y aquí es cuando viene el tema sustancioso, viene esa otra clase de target del amor platónico. Por supuesto, perdónenme las que se sientan ofendidas por la simplifación y categorización de las reacciones en estos tres casos cuasi-concretos: por supuesto hay más, pero podríamos extendernos demasiado.
Pues bien, luego encontramos esas otras bellas mujeres (y apuesto a que hombres también, y que estas categorías son aplicables a cualquier no-relación basada en un amor platónico irrealizable) que verdaderamente lamentan no poder corresponderte por sabe el cielo qué razón; sea por ego, lamento de no poseer un alma más libre y hippiosa o por la asunción repentina de que este gesto le ha dejado en una posición superior a la tuya, amante platónico, y que es a ellos —de sopetón nobles jueces del comportamiento humano con plenos poderes— el ser benevolentes con tu pobre, pobre corazón descarriado. Te son misericordiosos. Sienten pena, ciertamente. Entonces hablan, con sus voces de nuevos sabios, y te piden perdón como el señor pide perdón a los vasallos por una mala siembra; o te dejan claro que no puede ser, pero que por ellos no hay ningún problema. Te dan su beneplácito, como rebautizándote para ser un humano real en este mundo. Te dan la cara, te sonríen y te dan palmaditas en la cabeza.
A veces, en nuestro caso, elegimos la amistad a la nada. Seguimos amándoles, aunque no puedan verlo. Aceptamos el vasallaje. “Voy a demostrarte que estarías mejor conmigo, que amarme es lógico, bueno, y te reportará beneficios.” Es censurable por nuestra parte. Cualquiera nos dirá, invitado o no a la opinión, que merecemos más que eso. Como si se pudiera elegir, ¿verdad?
Pero, ¡atención!, aquí viene la enjundia de este análisis. Resulta que luego, cuando por fin pasamos a ser parte corriente de la vida del amado platónico y el cariz de novedad ha desaparecido, no conquistamos la etiqueta de “amigo” al uso. No, señores, algunos formamos nuestra propia etiqueta. Un punto intermedio ente el amante confesor y el amigo redentor. Obtenemos el beneficio parcial, ese secreto del que hablábamos antes. Porque invariablemente ellos creen que debemos ser de confianza, que sabremos guardar sus secretos porque nosotros mismos guardamos un secreto mayor, más terrible: oigan, que somos homosexuales. Vade retro. Y en los momentos de baja resistencia al desastre, en los instantes de debilidad, dejamos de ser justos y honorables y pensamos: “Bueno, los novios irán y vendrán, pero nosotras seguiremos aquí, diferentes. El tiempo nos dará nuestra recompensa”. Es una flaca recompensa. Es ruin creernos mejores por algo así. Y y ellos ellas se sienten especiales, claro. Cómo no van a sentirse especiales, si tienen a una pobre loca que les bebe los vientos. En sus noches de debilidad (que también los tienen, las pobres) asoma a sus mentes el tranquilizador pensamiento de “Bueno, algo valdré si aquella todavía me adora sin darle nada a cambio”.
A mí esto me lo han hecho, ¿eh? Que no invento. Más de una y más de dos. Recuerdo ese día en que el gran amor platónico de mi infancia y juventud (consentido como perpetuado en el tiempo y el espacio) me dijo aquello de: “Nosotras siempre seremos algo diferente”. Ahora, con los vapores de la edad desvaídos en el viento, pienso: “¿Qué demonios? No somos nadie, no has dejado que lo seamos”.
Recordad que a menudo nuestro amor nos confunde. Aceptamos ser los mártires, los que salvarán la situación cuando los amados platónicos lo sientan todo perdido. Pero a veces esos amados no son tan buenos: su calidad humana deja mucho que desear y nosotros decidimos ponerles nuestros destinos en las manos. Su juicio no vale más que el vuestro. Tenemos una vida, pensadlo cada segundo. Si esta tarde nuestro corazón de repente se parase, moriríamos amados o no, pero no hay un impasse, no es real este “un día entrará en razón y me amará”. Y sobre todo, recordad que no necesitamos ser amados para ser personas totales, completas. Somos buenas, y si no crecemos nadie lo hará por nosotras.
Recordad, siempre, que no somos inmortales. No tenemos tiempo que perder para regalárselo a alguien que momentáneamente nos ha hechizado. Y si aún os sentís heridas por personajes como estos de los que hemos hablado, yo suelo recordar aquello que me dijo el real amor de mi vida —aquella que sí se atrevió— : no hay mejor victoria sobre alguien que te hirió que el olvido.
Fuente: MiraLes.com

Alguno querrá tus imperfecciones o “estilo propio”

No se si habréis visto la campaña publicitaria en televisión de una web, que también tiene su parte gay, para encontrar amigos o pareja. El mensaje que lanza es algo así como “alguno/a querrá tus imperfecciones”, y me considero fan de este mensaje, y hoy quiero dedicarle y dedicaros este post.
Como ya he comentado en otras ocasiones, vivimos, en general, en un mundo marcado por estereotipos, donde parece que sólo tienen cabida ciertos tipos de personas, con ciertos físicos, ciertos estilos y niveles de vida, y que el común de los mortales ni existimos sino entramos en esos cánones.
E incluyo también a este tipo de webs y aplicaciones varias, donde el gancho que ponen es el mismo. Veía anuncios en TV, por ejemplo de esta web que os hablo y siempre sacaban a un chico y una chica monísimos, super bien vestidos, en sus maravillosos y minimalistas salones… Qué bonito y bucólico todo, no?
Y creo que este tipo de mensajes son pequeñas bombitas que van minando la autoestima de los que no encajamos en ese tipo de perfil ideal, de los que quizás ya tengan asumida su homosexualidad, y les gustaría encontrar esa pareja o nuevas amistades, y usan ese tipo de portales, yo los llamaría algo más serios, que otras.
Y mi sorpresa total ha sido el último anuncio que he visto, en el que no solo es el mensaje, sino una posible futura pareja hetero, de lo más normalitos, que algunos “modernos” tacharían de frikis, en un bareto de los que más abundan, y me encanta. Lo veo como una llamada a dar un paso adelante.
Esas supuestas imperfecciones, alguien las querrá, porque en muchos casos es el valor diferenciador de las personas, es lo que da autenticidad y originalidad, un estilo propio, lejos de la clonación a la que no sólo nos someten, sino que nos dejamos convencer y someter.
Muchas de esas que nosotros llamamos “imperfecciones”, las catalogamos así por filtros internos, por educación, por creencias, y porque nos dejamos influenciar por estas tendencias o tópicos que se nos vende.
ojoSi limpiáramos esos filtros, trabajásemos esas creencias, y cerráramos la puerta a toda esa publicidad estereotipada, y nos pusiéramos en valor, la vida nos iría de otra forma totalmente distinta. La gracia y lo divertido está en que cada uno somos de nuestro padre y madre, o padre y padre, o madre y madre, o padre o madre.
Mi reflexión de esta semana es para invitarte a dejar los altos listones que nos ponemos para los saltadores de pértiga, y seas tú, con tus “imperfecciones” el que salga cada día a comerse el mundo; que esos filtros que te aplicas a ti mismo de manera despiadada, los uses para filtrar todo lo que viene de fuera y te hace daño, cierra esa puerta y abre la tuya propia.
Termino con una frase de Cristina de Arozamena, una gran persona, grandísima coach, y que he tenido la suerte de tenerla de maestra: Yo un día fui una gordita con aspiraciones y ahora soy una "maciza" con decisiones. El mensaje es totalmente distinto entre lo que un día se sentía y lo que siente ahora, eso se llama ponerse en valor, eliminar filtros sucios por unos limpios que dan una nueva visión de uno mismo.
Fuente: cascaramarga.com

La Muestra Internacional de Cine LGTB de Valladolid ultima sus preparativos

La Muestra Internacional de Cine LGTB de Valladolid ultima sus preparativos

Hackean Tinder para que hombres heterosexuales liguen entre sí

Hackean Tinder para que hombres heterosexuales liguen entre sí 


Las aplicaciones para ligar a través del móvil están a la orden del día, y están cambiando de un modo muy importante la forma de conocer a personas solteras con las que poder conocernos un poco mejor. Grindr o Wapo son algunas de las más populares, y su uso viene de la mano de un importante consumo de batería en el teléfono, aunque en RAGAP ya ofrecimos unos consejos para que ésta dure más.

Muchos heterosexuales utilizan para ligar la aplicación Tinder, y un hacker de Estados Unidos ha decidido burlarse un poco de sus usuarios. Este programador se ha dedicado a crear un 'bot' para que hombres heterosexuales coqueteasen entre sí, pero que pensasen que lo hacían con otra mujer.


Para quien no conozca su uso, Tinder muestra fotos de perfiles y tú solo tienes que decidir si te gustan o no, y si los dos dicen que sí, se produce un match y ambas pueden pasar a mantener una conversación privada.

Así, el 'bot' de este hacker contactaba a hombres que en sus preferencias indicasen que buscan mujeres y se enviaban mensaje el uno al otro a través de perfiles falsos de hermosas mujeres. Como los usuarios creen que hablan con mujeres, pronto comienza el despliegue de plumas de pavo real para seducir a la hembra.  Perp pasadas unas cuantas líneas se llega a un intercambio de fotografías y es cuando se dan cuenta de que ahí algo no cuadra. La hermosa muchachita de la foto no encaja con el maromo (o con el cardo, según el caso) que acaba de enviarte una foto.


 
Fuente: Ragap

Día Mundial del Teatro: 6 musicales LGBT imprescindibles

Día Mundial del Teatro: 6 musicales LGBT imprescindibles 
 Cada 27 de marzo se celebra el Día Mundial del Teatro, una festividad que se celebra desde 1961 para enaltecer las artes escénicas. Por ello, hoy en RAGAP te recomendamos seis musicales para todos los gustos.

Si te gusta lo español... Miguel de Molina al desnudoSe estrenó en Málaga hace ya unos meses esta obra que recoge las vivencias del cantaor Miguel de Molina, artista malagueño que sufrió mucho por su condición de homosexual. Jorge Javier Vázquez debutó como productor con este montaje que ha recorrido España, y que ha servido de anticipo para 'Iba en serio', el musical que Jorge escribe, produce y protagoniza basado en el libro de su propia vida. En RAGAP ya te ofrecimos 9 razones “todos los mariquitas” deberían ver 'Miguel de Molina al desnudo'.

Si te gusta el glam... Hedwig and the angry inch

Hedwig era un chico de la Alemania oriental que se enamoró de un soldado, con el que quería huir. Para ello se sometió a una operación de cambio de sexo que salió mal y le dejó una “pulgada irritada” que da título al musical. En Broadway Neil Patrick Harris ha estado representándolo durante muchos meses, y en España también se puede ver, tal como ya contó RAGAP.

Si eres eurofan... Mamma Mia

Si eres gay y fan de Eurovisión, posiblemente adores al grupo ABBA. El musical Mamma Mia, que en España ha estado interpretado por Nina y Marta Valverde, entre otros, cuenta la historia de una joven que va a casarse pero no sabe quién es su padre, por lo que invita a tres posibles candidatos, uno de los cuales entiende.

Si te gusta la música actual... La llamada
El teatro Lara de Madrid acoge este montaje con éxitos de artistas como Whitney Houston y Presuntos Implicados con otros temas propios, compuestos por Alberto Jiménez del grupo Miss Cafeína. Hay una trama LGBT que dejaremos en el aire para quien no la haya visto.

Si eres un clásico... Víctor o Victoria

Julie Andrews inmortalizó en el cine esta historia tantas veces se ha representado en el teatro. En España, Paloma San Basilio se metió muchas veces en la piel de Victoria, una cantante que para ganarse la vida finge ser transformista.

Si te gusta lo breve... Glander
Málaga acoge la representación de este micromusical donde se mezclan las aplicaciones de zorreo y canciones tipo Disney. Bambi y VialiaXXL son los protagonistas de esta breve pero intensa historia de amor.

Fuente:Ragap