lunes, 12 de septiembre de 2016

Los ocho mejores destinos para los amantes del chocolate

 


El chocolate tiene más de 300 sabores distintos pero incluso si no llegas a distinguir los cinco primeros es más que posible que estés enganchado al placer inimitable de dejarlo derretir en tu boca. Sea cual sea tu excusa, incluso si lo que te gusta es su aroma inimitable, los envoltorios de lujo o lo bien que te hace sentir su presencia en tu cuerpo, no dejes de pasar por aquí si de verdad amas el chocolate.
Puede que te obsesione su grado de pureza, en cuyo caso matarás por un chocolate negro con un 90% de pasta de cacao y no te conformarás con menos del 70%. Puede que te vuelva loco su dulce untuosidad y ese cosquilleo absurdo que parece ponerte de buen humor. No importa en qué desastre físico o anímico estés metido: son las endorfinas que se generan cuando lo consumes y también es posible que te lleve su alta riqueza en antioxidantes naturales, o sea, el elixir de la eterna juventud. Un placer oscuro que le debemos al continente americano y que se ha extendido como la pólvora por el resto del mundo.

1. MÉXICO

El chocolate maya es uno de los más cotizados por los puristas. Para empezar porque a la luz de la palabra maya xocoatl muchos defienden que fue aquí donde nació tan revolucionario producto. Pruébalo en Tabasco al estilo antiguo, líquido pero espeso y aderezado con pimienta. Después puedes visitar alguna de sus haciendas de chocolate y completar la visita dejando que su aroma te acompañe desde el principio hasta el final.

Oaxaca es otro lugar excelente para darte un baño de endorfinas
. Conocida como “la ciudad del chocolate”, comprobarás que sus calles están impregnadas por el adictivo aroma del cacao y un montón de tiendas que lo producen directamente. Además aquí podrás probarlo como complemento a la comida, como por ejemplo con unos moles. El mejor lugar para iniciarte es en La Soledad, una tiendita de toda la vida repleta de tentadoras variedades.

Chocolate de Oaxaca

2. BÉLGICA

El chocolate llegó para quedarse en 1912, cuando Jean Neuhaus inventó el praliné –un dulce de chocolate mezclado con crema, frutos secos y azúcar- dándole al producto un toque autóctono e inconfundible. Lo demás es historia. Bélgica tiene más chocolaterías por metro cuadrado que cualquier otro país del globo y cuenta con una variedad de estilos y propuestas que te hará llorar de placer. Neuhaus sigue la tradición de su fundador y otros clásicos que te encontrarás a cada paso también. Atento a los escaparates de Godiva, Leonidas o Guylian.

Chocolates Neuhaus

Si lo tuyo son las emociones fuertes también estás de enhorabuena. Existe toda una generación de nuevos maestros chocolateros que te va a sorprender. Empieza por Pierre Marcolini, que ha sabido ganarse el corazón de los belgas, especialmente en su tienda de Bruselas. Marcolini es conocido como el enfant terrible del chocolate y es famoso por su chocolate aspirado, por utilizar hilos de oro y porque su tienda parece una joyería. Tampoco debes perderte las creaciones de Dolfin, con más pasta de cacao que otros, hasta un 88%, y mucha menos grasa. Si lo que prefieres es dejarte llevar por la apetencia y quieres que el olor sea tu guía da un paseo temático por las muchas chocolaterías artesanas de la bella Brujas, tu visita será inolvidable.


Los chocolates del 'enfant terrible' del chocolate

3. SUIZA

El pequeño país alpino se siente visiblemente orgulloso de su íntima relación con el chocolate. Una historia que se remonta a 1875, cuando lo mezclaron con leche y a 1879, cuando a Rudolphe Lindt se le ocurrió derretirlo regalando al mundo el chocolate fundido. Desde entonces ha llovido mucho y los suizos, siempre amantes del lujo, han glamurizado el chocolate, de modo que muchas de sus chocolaterías parecen galerías de arte. En Zurich encontrarás algunas espectaculares. Atento a las deliciosas trufas de Sprungli y a su no menos creativos escaparates. En Ginebra no te pierdas la Chocolaterie du Rhone, con más de 50 tipos de chocolate. Para multiplicar tus placeres puedes reservar un billete en el Tren del Chocolate, que conecta Montreux y Broc. En esta coqueta ciudad no puedes dejar de visitar la Maison Caillier, perfecta para hacer un delicioso tour y salir con el mejor sabor de boca.

Las mejores trufas de Suiza

4. PARÍS

Si en toda Francia el chocolate es un placer compartido, en la capital las chocolaterías son un placer sensorial que no debes perderte. Comienza tu recorrido por Patrick Roger, el chico malo de la Ville Lumiere, disfrutarás de sus provocativas formas y de su retorcido sentido del humor.

Escaparate de su tienda de La Madeleine

Continúa por un clásico, Pierre Hermé, el artesano más renombrado. No te pierdas sus delicias de chocolate, desde la más oscura hasta la más dulce. Continúa con Jean-Paul Hévin, uno de los más conocidos internacionalmente, especialmente por sus chupa chups de chocolate, y no dejes de visitar Chloé Chocolat, toda su materia prima –con un 85% de pureza- llega de una cooperativa boliviana, El Ceibo. Allí, además de disfrutar de sus propuestas, podrás reservar una lección magistral o un recorrido temático por París con el chocolate como protagonista.

Delicados chocolates de París

5. NUEVA YORK

Dado que tienen la materia prima muy cerca, el gusto por lo dulce muy acentuado y la vida muy frenética, no te extrañe que las más buscadas chocolaterías de Nueva York sean reductos de paz y armonía donde poder calentar tu cuerpo y tu alma al amor de una humeante taza o un rollizo cupcake. Prueba la sensación en Magnolia Bakery, un pequeño establecimiento de los 50, muy del rollo Sexo en Nueva York y no olvides pedir un red velvet chocolate cupcake. Si te quieres dar un homenaje caliente apuesta por Max Brenner, donde podrás beberte un excelente chocolate o elegir entre sus trufas –la de Martini vale la pena- y sus fondues.

Pizza de chocolates de Max Brenner

6. ESPAÑA

El clásico chocolate con churros no desmerece nada cuando se trata de levantar a un muerto, y si no que se lo digan a la colección de trasnochadores que desde antiguo apuestan por este tratamiento para volver a ser personas razonables. Algo que también funciona a media tarde o nada más levantarte, va en gustos. En Barcelona puedes apostar por Cacao Sampaka, mucho más moderno y colorista. Atrévete con sus mezclas especiadas y deja que el paladar te guíe sin prejuicios.

El chocolate con churros de una manera deliciosa

7. VIENA

Hay un pastel en este mundo que no debes dejar de probar. La aclamada Torta Sacher del hotel del mismo nombre. Un homenaje al chocolate, que ni empalaga ni cansa. Creada en 1832 por Franz Sacher le dio tanta fama que años después su hijo pudo abrir el internacionalmente conocido Hotel Sacher, una pieza de época que todavía conserva todo el encanto y el lujo por el detalle de finales del siglo diecinueve. Prueba la torta con crema fría en sus encantadores salones y regálate un viaje en el tiempo.

La tarta más famosa con esencia hotelera

8. TOSCANA

Cierto. El helado de chocolate italiano puede hacer que se derrita parte de tu cerebro, al menos temporalmente, pero habrá merecido la pena. Prueba las deliciosas propuestas del Valle del Chocolate, en el norte de la Toscana, famoso por no utilizar aceites vegetales en sus productos. Date un capricho en Vestri, en Florencia, y no dejes de probar el helado de chocolate negro y naranja siciliana. Placer sin palabras.

Los chocolates más deliciosos de la Toscana
Fuente: Condénast Traveler

Bisexualidad: Lo invisible de la diversidad sexual

bisexual 


Dentro de las siglas de la diversidad sexual LGBTTTI (las oficiales) contemplamos a una B que pocas veces es incluida en realidad. La bisexualidad a estas alturas del S. XXI sigue siendo una zona de silencio, sí, aunque los medios de comunicación y personas famosas ahora lo anuncien, no significa que la sociedad realmente lo esté considerando.

Era el siglo XIX cuando apenas estábamos adoptando la posibilidad de dos orientaciones, ni hablemos de respeto porque eso era común, pero sí de la homosexualidad y la heterosexualidad como una nueva acepción binaria, que ponía de polo a polo las orientaciones sexuales. Al llegar la bisexualidad y romper con esas dos opciones se convirtió en la tercera en discordia; la sexualidad de las personas confundidas, inmaduras, hipersexualizadas, impostoras y hasta ególatras que solo buscan su placer.


La idea de no ser “maduras” sexualmente, viene con la intención de conocer y mantener relaciones sexo-afectivas con hombres y mujeres, sin importar si eres género masculino o femenino, ¿no es acaso la definición de madurez sexual per se? 

La madurez sexual viene con la elección de parejas, con la libertad de actuar a tu conveniencia y deseos. No merece la pena desmentir cada uno de los mitos pues en su mayoría parten desde el “¿o eres o no eres?” y es regresar a la misma dicotomía. 

Entre 30% y 40% de los homosexuales, hombres y mujeres, experimenta a veces deseos o sentimientos heterosexuales, aunque menos del 10% se relacione de forma sexual o sentimental. 


Freud y Kinsey dieron las primeras conceptualizaciones sobre la bisexualidad, uno lo trataba como una etapa que no perdura en la adultez, mientras el otro realizó una escala de 7 grados, donde del 0 al 6, se podría definir la orientación sexual; siendo 0 como absoluto heterosexual y 6 como absoluto homosexual, dejando una serie de posibilidades entre ellos y siendo el 3 un punto completamente bisexual. 

A experiencia personal, es cómodo llamarse bisexual a temprana edad, es simple dejar las expectativas sociales abiertas y saber si “regresarás al buen camino heterosexual”, esta comodidad la han sentido muchos hombres y mujeres, lo cual no ayuda nada a las personas que conscientemente se denominan bisexuales y por lo contrario aporta ideas al pensamiento colectivo para oprimir y reprimir la bisexualidad llamándola una fase.


La principal manifestación de bifobia se presenta con la invisibilización y omisión de la misma, lo cual impide comprender a las personas y lleva al rechazo, aversión, discriminación y estigmatización.
Sería más simple entender la sexualidad, la orientación y las diferentes categorías como situaciones excepcionales de relacionamiento y como lógica de la verdadera diversidad sexual, sin embargo, aún perteneciendo al LGBTTTI nos cuesta mucho aceptar y entender situaciones que se salen de la hetero y homonormativa en la que vivimos.

La falta de referentes culturales positivos sobre la bisexualidad es un problema grave, no hay identificación ni sentido de orgullo, por tanto no se crea una comunidad que te haga sentir como en casa. Hace poco la modelo y actriz Cara Delevingne declaraba “Si la gente quiere definirme como gay, estupendo”, lo cual sucede regularmente, esa insistencia en definir tu orientación dependiendo de la pareja con la que estás es omitir su existencia.


La bisexualidad debería ser tratada como una postura ideológica diversa u como una situación open-minded, evitemos pensar a blanco y negro; es necesario verla como una ruptura del binario, esencia de la pluralidad, y dejemos de señalarla como una orientación confusa. En un mundo de etiquetas y categorías para definir con quién nos gusta ir a la cama, no debería existir invisibilidad alguna y mucho menos en esta que resulta tan interesante desde mi punto de vista. 

La naturaleza de la sexualidad es fluir y dejarse llevar por la atracción, deseo y necesidad de afecto, y si se puede encontrar en un hombre o en una mujer sin distinguir el género es importante verlo como parte de la complejidad humana y abrazarlo a la diversidad. 

Como comunidad deberíamos avanzar sin discriminar y sin crear juicios de valor ante cosas que no entendemos, exploremos lo LGBTTTI para empatizar y simpatizar con cada una de esas siglas que nos representan. Veamos a colores.


Referencias:
Cuestiones básicas sobre la bisexualidad
Bisexualidad: de la tercería a la ruptura de las dicotomías
Argumentario del área de bisexualidad de la FELGBT
Fuente: BTA

El amor no es lo que sientes, es lo que haces

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Alguna vez te has preguntado si ella te ama ¿Cómo saberlo? Difícil… Si un día quieres conocer el amor que una persona siente hacia ti, fíjate en cómo te trata. Y si bien es cierto, el amor se siente de una manera que es complicado explicar, muchas situaciones lo reflejan, los actos son aquellos que nos dirán como es que amamos a alguien. 

El cuerpo puede sentir múltiples cosas, pero si realmente quieres saber si alguien te ama, debes poner atención en estos puntos.

Es libre
Sin ataduras, de ningún tipo. Y desea que tú lo seas, en todos los sentidos . No tiene la necesidad de controlar ningún aspecto de tu vida. 

Te alienta a ser mejor
Motivación, trata siempre de verte más grande de lo que ya eres, ayuda a cumplir tus sueños sin importar cuales sean. La incluyan o no, siempre quiere verte feliz y hace todo lo que esté en sus manos para que así sea.


No miente

Por más pequeño que sea el asunto, siempre habla con la verdad. Aun sabiendo que no es lo que deseas escuchar, siempre habla de las cosas tal y como son, sin ocultar ni alterar nada.

Forma de tratarte

Considera siempre como te sientes. Te valora por ser quien eres. Y te trata de manera respetuosa.


Tolerante
Acepta tus opiniones, actitudes, pensamientos,  aunque sean diferentes a las suyas.

No se impone 

No siempre es lo que ella dice, en cualquier ámbito trata de ser equitativa para que ambas puedan sentirse bien.

No trata de cambiarte
Sobre todas las cosas sabe quién eres y lo respeta. Aunque haya actitudes que no le gusten, sabe que es parte de ti y lo acepta.


Considerada 

No actúa solo pensando en ella, piensa además de su felicidad, en la tuya.

Empatía 

Es capaz de ponerse en tus zapatos para saber cómo te sientes en cualquier situación.

Confía en ti
 
Tiene plena seguridad en ti, en tus actos, en tus palabras, en tus logros. 

Cada quien ama a su manera y siente ese amor de diferentes formas. A veces es complicado saber y sobre todo confuso, ya que podemos pensar que amamos a alguien pero nuestros actos le dañan sobre cualquier cosa. Y si algo es seguro, el amor y el daño son antónimos.

Aunque a veces creamos que el amor no se puede expresar, hay miles de signos en nuestra actitud que puede ayudarnos a saber si realmente amamos a esa persona. Amar resplandece, engrandece, jamás limita.
Hay muchas maneras de demostrar el amor, la principal, nuestros actos. El amor va más allá de lo que uno siente, es lo que uno hace.
Fuente: BTA


jueves, 8 de septiembre de 2016

5 libros lésbicos actuales que tienes que leer

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La cultura lésbica en general cada día que pasa va aumentando; son muchas las películas, series o canciones dedicadas al colectivo lésbico y al igual que ocurre en esos ámbitos, la literatura no se queda atrás. A medida que el tiempo pasa y la sociedad va abriéndose, acercándonos más a la visibilidad, los libros dedicados a nosotras, la literatura de temática lésbica va aumentando. Desde hace décadas existen títulos que abordan los romances entre dos mujeres, desde Carol hasta El azul es un color cálido, han existido infinidad de escritoras célebres que se han caracterizado por la calidad de sus historias; pero lo cierto es que si te gusta leer a veces es difícil encontrar títulos que se escapen de los más conocidos que muchas de nosotras ya hemos leído y releído. Por eso hoy queremos traerte una selección con algunos de los libros lésbicos actuales que tienes que leer; sobre todo ahora que falta poco para que lleguen las tardes de lluvia y frío, cuando uno de los planes perfectos es leer un buen libro con una taza de café caliente en el calor de tu hogar.

Mis besos no son de cualquiera, de Marta Garzás.

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Marta Garzás nos acerca una historia de seducción en Mis besos no son de cualquiera, su primera novela. Una novela fresca e intensa que hace que sientas la vida de la protagonista, Sara, como si la estuvieras viviendo tú misma. Una protagonista con una vida social que todos deseariamos, con unos amigos que son algo esencial para ella y con un buen trabajo, a pesar de que su jefa no lo sea tanto,  pero con una vida sentimental un poco caótica, marcada por el gusto que tiene por el juego de la seducción, tanto que a pesar de ese caos, no desea abandonarlo.

El mundo y otros lugares, de Jeanette Winterson.
Una colección de relatos que se escapan de lo cotidiano, y es que Jeanette Winterson es la reina de la inverosimilitud. No se trata de una serie de relatos fantásticos, pero tampoco se pueden considerar realistas. Entre ellos podrás encontrar “La poética del sexo”, que nos acerca a una relación erotica entre dos mujeres. Lo cierto es que se trata de una narrativa atípica y diferente a lo que estamos acostumbradas a leer, pero que precisamente por eso, por que se escapa de lo convencional, merece la pena leerlo.

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Una receta inesperada, de Sonia Lasa.

Una receta inesperada, es uno de esos libros que desde el primer párrafo te engancha, que se caracteriza por una lectura fácil acompañada de un toque de humor que a veces se transforma en sarcasmo y que nos cuenta cómo las dos protagonistas, Mica y Vicky, tienen más cosas en común de lo que ellas mismas creen.

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Respira, ya estás fuera, de Noelia Blanco.

Tania, la protagonista de esta historia, es una joven que decide comenzar una nueva vida en una gran ciudad, Barcelona, tras marcharse del lugar donde nació en el que, a pesar de que su familia la apoyara completamente, sufría el acoso de sus compañeros de instituto. La protagonista pasa de ser la joven que recibió el acoso a convertirse en una defensora los derechos LGTB, ayudando a los demás tal como ella hubiera necesitado.

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Tras la coraza, de Clara A. García.

Alejandra, la protagonista de Tras la coraza, es una mujer pública, pudiente y fuerte, tanto que ha creado a su alrededor una coraza que hace ver al mundo que nada puede afectarle; pero todo eso cambia cuando conoce a Julia, una médico de Urgencias que hace que todo ese escudo que ella se ha creado durante años se comience a romper, mostrando su parte más vulnerable producida por un secreto del pasado que ha guardado desde su infancia.


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 Fuente: MiraLes MGZ

lunes, 5 de septiembre de 2016

¿Son los hombres gays más masculinos que los heteros?

 


Nos parece más que interesante abrir un debate sobre un tema que el mismísimo Sir Ian McKellen ha abierto esta semana: ¿Son los hombres gays más masculinos que los heterosexuales?
Históricamente, la homosexualidad siempre se ha relacionado con la feminidad. Con tener pluma, con llamar "marica" como insulto a aquellos cobardes que no se atreven a hacer algo... En fin, que hasta hoy un hombre de verdad es aquel que hace ruidos guturales y se atreve a hacer cualquier burrada aunque pierda la cabeza, porque eso es ser muy valiente.
Pues bien, en una entrevista con el London Evening Standard, y de forma jocosa, McKellen soltó lo siguiente:
"Yo creo honestamente que los gays son mucho más masculinos que los heteros. Porque ¿adivina? ¡Aman a otros hombres! Así que cuando los acosadores te dicen "marica" tu les dices "Vale, yo voy con los tíos".
Este comentario, tan inocente y divertido, viniendo desde un activista LGBT como es Ian McKellen, debemos tomárnoslo como una forma simpática e informal de trivializar con el acoso y con los absurdos argumentos que tienen los homófobos para criticar y odiar a los homosexuales. En el fondo tiene lógica: si un hetero presume tanto de su masculinidad, ¿qué hay más masculino que amar y adorar el cuerpo de un hombre?



El caso es que la masculinidad siempre ha sido un tema de debate y está claro que no hay pruebas científicas que demuestren si un gay es más o menos masculino que un heterosexual, principalmente porque los dos hombres son exactamente iguales, o como mínimo tan diferentes como dos heteros o dos gays entre sí. 

Tampoco podemos negar que si el río suena, agua lleva, pero algo nos dice que esa feminidad de la que tanto hablan los homófobos que tienen los homosexuales no es más que sensibilidad y ningún tipo de miedo por esconder sus sentimientos. Todos conocemos a chicos heteros que no tienen problema con mostrar sus sentimientos y que por eso mismo les han confundido por homosexuales. Vivimos en una sociedad arcaica que aún cree que el hombre trabaja, es rudo y no tiene sentimientos, mientras que la mujer y los mariquitas son los sensibles, los que lloran por todo. Así que deberíamos despojarnos de todos esos prejuicios que en pleno 2016 da hasta vergüenza ajena.

Y no nos olvidemos de otro tipo de homófobos insoportables: los propios gays, que son peores porque están dentro de la comunidad y discriminan a los gays por "plumeros". ¿Cuántas veces has leído en un perfil: no me va la pluma? Esto es algo que se escapa de una preferencia física, sino que excluye a una persona por tener un carácter concreto. Y esos, no lo dudes, serán los primeros que se pongan en las manifestaciones LGBT o defiendan los derechos de una chica transexual en Estados Unidos.
Fuente: CromosmaX