lunes, 2 de mayo de 2016

Nuestro primer contacto lésbico con el mundo

¿Recuerdas la primera chica que te gustó? ¿Alguna niña en el colegio o la maestra? El primer contacto lésbico es más común de lo que crees, averígualo:

Cuando somos niñas pequeños y no sabemos nada en torno a la sexualidad, es más posible que demos rienda suelta a “enamorarnos” de nuestras profesoras y compañeritas del kínder. ¿Por qué? Simplemente no tenemos prejuicios y estamos apenas aprendiendo que es lo que significa que alguien llame tu atención sin importar el género y, obviamente, sin siquiera saber que eso es llamado homosexualidad.

De primera instancia, a pesar de que pueda escandalizar a algunas personas, cabe destacar que esto es completamente normal y que no debe generar ninguna clase de alarma en los padres de las niñas que tienen este tipo de conductas. El hecho de que se hayan “fijado” en su profesora simplemente indica que a partir de ahora están listas para fijar su atención en otra persona que no sean sus padres.


Seguramente tú pasaste por esa etapa en la que tu profesora te parecía cada vez más interesante y digna de tu atención. Quizá hasta se lo contaste a tus padres, pero ellos no hicieron caso.
Pero, ¿Por qué pasó esto?

Puede debatirse sobre dos teorías: a) la manifestación de la homosexualidad desde temprana edad y b) la simple curiosidad de los niños pequeños ante el mundo.


Desde la primera perspectiva, si nos remontamos a aquellos tiempos en el kínder en el que tu mejor amiga pronto comenzó a llamar más tu atención o cuando necesitaste pasar más tiempo al lado de tu maestra y demostrarle que le querías, posiblemente puedas confirmar que esas fueron las primeras señales de que te gustarían las niñas (y las niñotas).
Más la segunda perspectiva tiene más validez ante los psicólogos y psiquiatras: las niñas únicamente están descubriendo su entorno, a las personas que les rodean y el contacto con gente ajena a su entorno familiar.


Cabe resaltar que esto no tiene ningún tipo de connotación sexual y es precisamente por eso que no afecta de ninguna manera la relación entre a profesora y la pequeña y tampoco el desarrollo de la misma.
Sin embargo, dejándonos de dimes y diretes, si eres mamá y tu pequeña pasa por una situación similar, lo mejor que puedes hacer es apoyarla  y no censurarla en ésta etapa que forma parte importante de la niñez. Por otro lado, aquí tienes una explicación de por qué desde pequeña, lo lencha comenzó a asomarse.
Fuente: BTA!

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CanariasGayLes y Asoc.Tayri lgtb: Un documental sobre jóvenes LGBT sin hogar: En Estados Unidos como en otras partes del mundo hay un gran número de población LGBT que vive en situación de abandono. Aproximadame...

jueves, 28 de abril de 2016

Los países a los que no viajar si eres gay

 


La lista con los países a los que no viajar si eres gay.
'Don't go there' es el título de una campaña, unida a un informe, que recoge los países a los que no deberías ir si eres abiertamente homosexual.

COLEGAS ha iniciado la campaña con la intención de alertar a los homosexuales que vivan su vida con libertad de los países en los que no es posible hacerlo.
A veces no nos acordamos de la suerte que tenemos, no ya de poder casarnos, sino de poder vivir nuestra sexualidad abiertamente en España. Son muchos los países, especialmente de Oriente Medio y África, los que castigan muy duramente la homosexualidad, y ya hemos hablado de ello en múltiples ocasiones.

Desde COLEGAS ven la campaña como una oportunidad de buscar alternativas a los países homófobos, muchos otros países tolerantes y con mucho interés turístico.

Los países son 22 en total: Afganistán, Arabia Saudí, Brunei, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Gambia, Ghana, Jordania, India, Irán, Mauritania, Nigeria, Pakistán, Rusia, Senegal, Siria, Somalia, Sudán y Sudán del Sur, Uganda, Yemen y Zimbabue.

Te dejamos con la lista completa desde la web de Colegas, que se han currado la explicación país por país con las terribles consecuencias de ser condenado por homosexual en cada uno de ellos:

Afganistán: Las relaciones homosexuales son castigadas con la muerte por lapidación.

Arabia Saudí: La homosexualidad está penada con castigos como la cárcel, multas, palizas, ingreso en instituciones mentales, amputación o ejecución pública.

Brunéi: Ha instaurado recientemente la muerte por lapidación para homosexuales.

Egipto: Detenciones y encarcelamiento para gays, que se han intensificado en los últimos meses.
Emiratos Árabes Unidos: Cárcel, multas, deportación para extranjeros en algunos casos, y pena de muerte.

Gambia: Penas de hasta 14 años de prisión.

Ghana: Grupos organizados emprenden redadas y “cacerías” para violentar o asesinar homosexuales.

Jordania: Detenciones por el simple hecho de reunirse.

India: Recriminalizó la homosexualidad en 2013, apenas cuatro años después de haber sido legalizada.

Irán: La policía, junto a grupos de ciudadanos, organizan “redadas del terror”, para “limpiar las calles y ciudades de seres malvados y criminales”, entre los que buscan a homosexuales y adúlteros entre otros.

Mauritania: Homosexualidad penada con la muerte por lapidación.

Nigeria: La homosexualidad se castiga con latigazos para hombres solteros, y con prisión o la pena de muerte para casados. También están prohibidas las relaciones de amistad o comerciales con homosexuales.

Pakistán: Flagelación de hasta 100 latigazos y la muerte por lapidación por mantener relaciones gays.

Rusia: En 2013 prohibió cualquier tipo de manifestación pública de la diversidad sexual con la ley “anti propaganda gay”. Grupos neonazis incrementaron desde entonces los ataques violentos a la población LGBT.

Senegal: Penas de cárcel de al menos seis meses.

Siria: El clima de guerra ha propiciado el incremento de los chantajes, torturas y asesinatos de homosexuales.

Somalia: Las relaciones homosexuales, en algunas zonas están castigadas con la muerte, y en otras con prisión.

Sudán y Sudán del Sur: Penas que van desde cientos de latigazos a la lapidación.

Uganda: A principios de 2014 instauró una ley que condena con cadena perpetua la homosexualidad. La violencia contra las personas LGBT se ha recrudecido en los últimos meses.

Yemen: Homosexualidad penada con flagelación y muerte por lapidación.

Zimbabwe: El colectivo LGBT es perseguido. El parlamento del país estudia aprobar una ley similar a la ugandesa.
Fuente: CromosomaX

Así funciona el cerebro enamorado

Aunque no se reconoce formalmente, el amor es un sentimiento fuertemente adictivo.
Ismael Millán

amor

  El amor ha sido, desde siempre, un tema central para la humanidad, sirviendo de fuente de inspiración para la poesía, la música, la pintura y el arte en todas sus formas. En los últimos años, gracias al desarrollo de modernas técnicas de imagen que permiten observar directamente lo que pasa dentro de nuestras cabezas, el amor se ha convertido en un tema de interés también para la ciencia.

El área cerebral más potentemente activada en los cerebros enamorados parece ser, con el consenso de todos los estudios de neuroimagen publicados hasta la fecha, el núcleo ‘accumbens’. Esta estructura constituye, en asociación con otras, lo que se denomina sistema de recompensa del cerebro, cuya activación resulta en una profunda sensación de placer y euforia. Los estímulos capaces de desencadenar esta emoción son muy diversos, incluyendo el sexo, la exposición a situaciones, personas o ambientes nuevos, poco familiares, y un largo etcétera. El sistema de recompensa se encarga de reforzar la asociación entre un estímulo capaz de generar placer y el estado eufórico al que conduce, potenciando los comportamientos de búsqueda y “consumo” de estímulos gratificantes.

Un sentimiento adictivo

Muy frecuentemente, las parejas dicen sentirse más unidas después de realizar un viaje juntas. Esta sensación no es una fantasía sino que parece tener un fundamento neuroquímico real. Se cree que, al enfrentarse de forma permanente a la novedad, la activación de este sistema refuerza la asociación entre la sensación de placer y la presencia de la otra persona, lo que contribuye a consolidar los lazos afectivos.  Todas las drogas adictivas se caracterizan por estimular este sistema, como hace el amor. Aunque –todavía- no se lo considera formalmente, el amor es un sentimiento potentemente adictivo. Ahora bien, si se analizan los criterios diagnósticos de la adicción se descubre un patrón conductual sobrecogedoramente similar al del enamoramiento.

Así, el adicto muestra una conducta de ansia exagerada e irreprimible por conseguir la droga; emplea mucho tiempo y esfuerzo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, como desplazarse largas distancias o realizar, sin disgusto, los formidables movimientos que se requieren para la cópula, aun habiéndose ejercitado duramente en otros menesteres a lo largo del día; y antepone el consumo de la sustancia a sus actividades sociales, laborales o recreativas, descuidándolas. El parecido es manifiesto.

Con todo, el aspecto más frustrante de la adicción es su persistencia. La exposición a recordatorios del consumo de drogas, como lugares asociados al uso previo, puede ocasionar una recaída, incluso décadas después de superar la adicción. En el caso del amor, todos sabemos que una canción, una fotografía o un camino de vuelta a casa pueden tener el mismo efecto, reavivando la extinta llama del amor y abrasándonos por dentro.
Fuente: Muy Interesante

La (poca) relación entre fantasías sexuales y orientación sexual

 fantasías y orientación sexual
 


Últimamente ha llegado a boca de todos y todas la noticia de que las mujeres son prácticamente todas lesbianas o bisexuales. Los estudios, científicos, que lo confirman se basan en la respuesta sexual de las mujeres ante imágenes sexuales de otras personas, hombres o mujeres. El resultado parece indicar que la mayoría de las mujeres se excitan tanto con imágenes eróticas de unos como de otras.

fantasías y orientación sexual

Pero antes de concluir que este dato tiene una relación indiscutible con las preferencias sexuales, deberíamos hacernos la siguiente pregunta ¿Nuestras fantasías sexuales definen nuestra orientación sexual?

La respuesta es no.

Lo cierto es que muchas mujeres lesbianas prefieren el porno gay o heterosexual. Muchas heterosexuales prefieren el sexo lésbico. En los hombres parece haber una relación mucho más directa entre sus preferencias pornográficas y su orientación sexual. ¿Es que nosotras estamos locas?

La explicación es mucho más simple:

Las fantasías dependen de muchos factores. Desde nuestras hormonas hasta nuestra experiencia inconsciente de lo prohibido, lo desconocido y lo perverso, el poder y el sometimiento. En el mundo de las fantasías sexuales no hay ningún tipo de límite, y tampoco de lógica. Lo que puede ser desagradable o violento en la realidad, tiene otro matiz en el mundo de lo imaginario. De tal forma, lo que nos puede excitar en nuestras fantasías, puede repelernos en la vida real. De ahí que tener una sexualidad no conflictiva implica aceptar y disfrutar las propias fantasías, sin cuestionarnos si algo en ellas define nuestra orientación sexual o nuestros valores en la vida, porque nada tiene que ver una cosa con la otra. Negar las propias fantasías por considerarlas ilógicas o contrarias a nuestros supuestos gustos, nos oprime y nos frustra. Si nos dejamos sentir, y nos observamos sin juicio, notaremos cuáles de nuestros deseos quieren quedarse en fantasía y juego y cuales necesitan de la realidad.

Leer también Verdades y leyendas sobre el sexo lésbico
Incluso las fantasías en pareja pueden ser sanas para una sexualidad fluida y duradera. Sin necesidad de llevarse a la realidad en todos los casos, se pueden disfrutar a través del juego de roles, o del uso de juguetes. 

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En definitiva, dejar volar la imaginación es salud. No es necesario contrastar nuestro mundo imaginario con nuestro mundo real.
Fuente: Revista MiraLes.com
Sólo existe un tipo de orgasmo, pudiendo variar el  lugar de estimulación. Tal y como comentaba en este artículo, el orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el organismo produce a los estímulos, sean cuales sean, generados en la fase de excitación de la respuesta sexual humana. Esta estimulación se traduce en impulsos eléctricos que llegan al centro de reflejo orgásmico, en la médula sacrolumbar, desencadenando una serie de contracciones en el suelo pélvico que dan lugar a la sensación orgásmica.
En el cuerpo de la mujer, el clítoris es el único órgano del cuerpo cuya única función es producir orgasmos. Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros. La parte visible, el glande y el capuchón, están unidos a los labios internos de la vulva en su parte superior. La parte invisible del clítoris rodea la vulva, bajo los labios internos y externos y, a su vez, la uretra.  Es decir, es muy difícil no estimular el clítoris, ya sea de manera directa o indirecta, al entrar en contacto con la vulva.
La inmensa mayoría de la mujeres obtienen los orgasmos a través de la estimulación directa del clítoris, mientras otras tantas lo hacen a través de la estimulación indirecta, ya sea a través de la vagina o/y la estimulación de los labios internos y externos. Y no sólo eso, sino también mediante la estimulación mental. Y en todas estas estimulaciones no suele faltar las contracciones del suelo pélvico que, al contraerse y expandirse, hace que el clítoris sea estimulado indirectamente.
La vagina, como sabes, es insensible en su mayor parte. Las sensaciones se concentran en la entrada, donde el clítoris tiene su raíz. La estimulación de la misma puede ser placentera, pero no tiene por qué ser la más placentera en la mujer. En el interior de la vagina se puede encontrar una zona más sensible, denominada Punto G, que coincide con parte de la raíz del clítoris y la próstata femenina. Al ser estimulada esta zona, algunas mujeres sienten la sensación de orinarse, puesto que el clítoris crece por la excitación y ejerce presión sobre la uretra. Dependiendo de la mujer, esta sensación puede ser placentera o no, y en algunos casos desencadenar un orgasmo en el que también está interviniendo el clítoris. Algunas mujeres describen que la sensación orgásmica es diferente, ni mejor ni peor, puesto que da la sensación de que el orgasmo es “hacia fuera”, mientras que con la estimulación directa del clítoris la sensación es “hacia dentro”. Esto puede ser debido a que, al intervenir la uretra, el cerebro mande diferentes instrucciones. En realidad, si experimentas y juegas con tu suelo pélvico, puedes obtener diferentes sensaciones… aunque no olvides que el objetivo es disfrutar y no demostrar.
Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros
El problema de la creencia del orgasmo vaginal radica en la limitación que supone para una sana vivencia del sexo, puesto que restringe el placer de la mujer y prima la práctica de la penetración pene-vagina como elemento indispensable para que las relaciones sexuales genitales sean “adecuadas”. Esta creencia ya no sólo es limitante para las mujeres, sino también para los hombres, puesto que les otorga una responsabilidad extra. Cuando en realidad el objetivo del sexo es el placer propio, sea de la manera que sea.
¿Por qué se sigue manteniendo esta falsa creencia?
Es curioso cómo algunas personas mantienen la creencia de Freud que afirmaba que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina, mientras que si sólo se estimulaba el clítoris era un orgasmo infantil. Junto a ello encontramos también la idea de la envidia del pene en las mujeres, puesto que el clítoris era considerado un pene pequeño. De ser así, ¿no te resulta contradictorio? Es decir, siguiendo esta línea de pensamiento, si el clítoris es un pene pequeño (aunque, si tuviésemos que comparar, el pene en realidad es un clítoris grande), ¿por qué ese empeño en que las mujeres obtengan los orgasmos en otra zona distinta del hombre? Si el transcurso de la historia hubiese sido al revés, es decir, que primase el placer de la mujer y su orgasmo a través de la estimulación del clítoris, ¿estaríamos hablando hoy de una distinción entre orgasmo peneal y testicular en el hombre?
Esto me recuerda a algo que leí hace tiempo en un consultorio sexual. En él aparecía la misma duda que tú planteas y la respuesta “experta” fue: “Lo que necesitas es una estimulación extra en el clítoris”. Al leerlo, lo primero que me vino a la mente fue: ¿Extra? Si volvemos al ejemplo anterior en el que imaginábamos que la práctica habitual (o dictatorial) fuese la estimulación del clítoris, hoy estaríamos hablando de que lo que necesita un hombre para obtener un orgasmo es la estimulación extra del pene. ¿No te parece absurdo?
Se mantiene la creencia de Freud de que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina. Otro mito absurdo es que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre
Otra idea mantenedora de este mito/mentira es la de que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre. Para no romper la línea de los párrafos anteriores, debe ser que los hombres aún no os habéis dado cuenta de que sois autónomos en vuestro placer y por eso aún algunos no habéis prescindido de las mujeres, ¿verdad?. ¿Puede ser esa la razón por la que algunos seguís manteniendo relaciones con mujeres? ¿No os habéis dado cuenta de que solos también obtenéis placer? ¿Es por eso? Agradecería mucho que alguien me lo aclarase, puesto que es algo que me tiene realmente preocupada.
Para concluir, hagamos un experimento. Cuando lo hagas te sorprenderá, porque el resultado es totalmente inesperado. Todas las personas que lo han hecho aseguran que es una de las mejores sensaciones que han tenido. Puedes hacerlo en cualquier sitio, da igual si tienes gente alrededor. Tómate un minuto. Coloca tus dedos sobre la barbilla y comienza a masajeártela. Puedes hacerlo a diferentes ritmos: más lento, más rápido… juega con las diferentes presiones. Puedes utilizar todo el dedo o sólo la yema. Recréate en la sensación. ¿Verdad que es placentero? ¿Has tenido un orgasmo? ¿No? Entonces eso significa que eres un frígido/a, porque toda la gente que lo ha hecho obtiene placer.
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Sólo existe un tipo de orgasmo, pudiendo variar el  lugar de estimulación. Tal y como comentaba en este artículo, el orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el organismo produce a los estímulos, sean cuales sean, generados en la fase de excitación de la respuesta sexual humana. Esta estimulación se traduce en impulsos eléctricos que llegan al centro de reflejo orgásmico, en la médula sacrolumbar, desencadenando una serie de contracciones en el suelo pélvico que dan lugar a la sensación orgásmica.
En el cuerpo de la mujer, el clítoris es el único órgano del cuerpo cuya única función es producir orgasmos. Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros. La parte visible, el glande y el capuchón, están unidos a los labios internos de la vulva en su parte superior. La parte invisible del clítoris rodea la vulva, bajo los labios internos y externos y, a su vez, la uretra.  Es decir, es muy difícil no estimular el clítoris, ya sea de manera directa o indirecta, al entrar en contacto con la vulva.
La inmensa mayoría de la mujeres obtienen los orgasmos a través de la estimulación directa del clítoris, mientras otras tantas lo hacen a través de la estimulación indirecta, ya sea a través de la vagina o/y la estimulación de los labios internos y externos. Y no sólo eso, sino también mediante la estimulación mental. Y en todas estas estimulaciones no suele faltar las contracciones del suelo pélvico que, al contraerse y expandirse, hace que el clítoris sea estimulado indirectamente.
La vagina, como sabes, es insensible en su mayor parte. Las sensaciones se concentran en la entrada, donde el clítoris tiene su raíz. La estimulación de la misma puede ser placentera, pero no tiene por qué ser la más placentera en la mujer. En el interior de la vagina se puede encontrar una zona más sensible, denominada Punto G, que coincide con parte de la raíz del clítoris y la próstata femenina. Al ser estimulada esta zona, algunas mujeres sienten la sensación de orinarse, puesto que el clítoris crece por la excitación y ejerce presión sobre la uretra. Dependiendo de la mujer, esta sensación puede ser placentera o no, y en algunos casos desencadenar un orgasmo en el que también está interviniendo el clítoris. Algunas mujeres describen que la sensación orgásmica es diferente, ni mejor ni peor, puesto que da la sensación de que el orgasmo es “hacia fuera”, mientras que con la estimulación directa del clítoris la sensación es “hacia dentro”. Esto puede ser debido a que, al intervenir la uretra, el cerebro mande diferentes instrucciones. En realidad, si experimentas y juegas con tu suelo pélvico, puedes obtener diferentes sensaciones… aunque no olvides que el objetivo es disfrutar y no demostrar.
Aunque su zona externa pueda parecer en algunos casos pequeña, el clítoris al completo puede medir hasta 13 centímetros
El problema de la creencia del orgasmo vaginal radica en la limitación que supone para una sana vivencia del sexo, puesto que restringe el placer de la mujer y prima la práctica de la penetración pene-vagina como elemento indispensable para que las relaciones sexuales genitales sean “adecuadas”. Esta creencia ya no sólo es limitante para las mujeres, sino también para los hombres, puesto que les otorga una responsabilidad extra. Cuando en realidad el objetivo del sexo es el placer propio, sea de la manera que sea.
¿Por qué se sigue manteniendo esta falsa creencia?
Es curioso cómo algunas personas mantienen la creencia de Freud que afirmaba que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina, mientras que si sólo se estimulaba el clítoris era un orgasmo infantil. Junto a ello encontramos también la idea de la envidia del pene en las mujeres, puesto que el clítoris era considerado un pene pequeño. De ser así, ¿no te resulta contradictorio? Es decir, siguiendo esta línea de pensamiento, si el clítoris es un pene pequeño (aunque, si tuviésemos que comparar, el pene en realidad es un clítoris grande), ¿por qué ese empeño en que las mujeres obtengan los orgasmos en otra zona distinta del hombre? Si el transcurso de la historia hubiese sido al revés, es decir, que primase el placer de la mujer y su orgasmo a través de la estimulación del clítoris, ¿estaríamos hablando hoy de una distinción entre orgasmo peneal y testicular en el hombre?
Esto me recuerda a algo que leí hace tiempo en un consultorio sexual. En él aparecía la misma duda que tú planteas y la respuesta “experta” fue: “Lo que necesitas es una estimulación extra en el clítoris”. Al leerlo, lo primero que me vino a la mente fue: ¿Extra? Si volvemos al ejemplo anterior en el que imaginábamos que la práctica habitual (o dictatorial) fuese la estimulación del clítoris, hoy estaríamos hablando de que lo que necesita un hombre para obtener un orgasmo es la estimulación extra del pene. ¿No te parece absurdo?
Se mantiene la creencia de Freud de que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina. Otro mito absurdo es que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre
Otra idea mantenedora de este mito/mentira es la de que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre. Para no romper la línea de los párrafos anteriores, debe ser que los hombres aún no os habéis dado cuenta de que sois autónomos en vuestro placer y por eso aún algunos no habéis prescindido de las mujeres, ¿verdad?. ¿Puede ser esa la razón por la que algunos seguís manteniendo relaciones con mujeres? ¿No os habéis dado cuenta de que solos también obtenéis placer? ¿Es por eso? Agradecería mucho que alguien me lo aclarase, puesto que es algo que me tiene realmente preocupada.
Para concluir, hagamos un experimento. Cuando lo hagas te sorprenderá, porque el resultado es totalmente inesperado. Todas las personas que lo han hecho aseguran que es una de las mejores sensaciones que han tenido. Puedes hacerlo en cualquier sitio, da igual si tienes gente alrededor. Tómate un minuto. Coloca tus dedos sobre la barbilla y comienza a masajeártela. Puedes hacerlo a diferentes ritmos: más lento, más rápido… juega con las diferentes presiones. Puedes utilizar todo el dedo o sólo la yema. Recréate en la sensación. ¿Verdad que es placentero? ¿Has tenido un orgasmo? ¿No? Entonces eso significa que eres un frígido/a, porque toda la gente que lo ha hecho obtiene placer.
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